«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
El deterioro es especialmente visible en los adolescentes

Un nuevo estudio demuestra que las «transiciones de género» pueden empeorar problemas psiquiátricos y no mejoran la salud mental

Imagen de archivo de una bandera trans. Europa Press

Un nuevo estudio científico ha puesto en entredicho uno de los pilares del discurso dominante sobre la ideología de género: los tratamientos médicos de «reasignación» no mejoran la salud mental y, en muchos casos, la empeoran.

La investigación, realizada en Finlandia y publicada en la revista científica Acta Paediatrica, analizó a más de 2.000 jóvenes que acudieron a servicios médicos por confusión de género entre 1996 y 2019. Los resultados son contundentes: los problemas psiquiátricos no sólo no desaparecen tras la intervención médica, sino que aumentan con el tiempo.

Antes de iniciar cualquier tratamiento, el 45,7% de estos jóvenes ya presentaba trastornos mentales, frente al 15% en el grupo de control. Sin embargo, tras los procesos médicos —incluyendo hormonación— la cifra se disparó hasta el 61,7%.

El deterioro es especialmente visible en los adolescentes. Entre quienes recibieron tratamientos feminizantes, los problemas de salud mental pasaron del 9,8% al 60,7%. En los tratamientos masculinizantes, aumentaron del 21,6% al 54,5%. En términos generales, estos jóvenes presentan tasas de trastornos psiquiátricos hasta cinco veces superiores a las de otros adolescentes.

El estudio confirma además que muchos de estos pacientes ya arrastraban problemas psicológicos graves antes de iniciar la transición, lo que cuestiona directamente el enfoque actual basado en la autodeterminación sin evaluación clínica profunda.

Estas conclusiones refuerzan advertencias previas como las del informe de la doctora Hillary Cass en Reino Unido, que ya alertó sobre la debilidad de la evidencia científica en este campo y los riesgos de intervenir médicamente a menores.

Los investigadores subrayan que los tratamientos hormonales pueden tener efectos psicológicos complejos y, en algunos casos, agravar el malestar en lugar de aliviarlo. Por ello, insisten en la necesidad de evaluar en profundidad la salud mental de los pacientes antes y después de cualquier intervención.

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