Durante más de un cuarto de siglo, la ciencia climática dominante y los grandes medios han advertido que el cambio climático provocado por el hombre habría duplicado el ritmo de subida del nivel del mar, poniendo en grave peligro a la civilización. En 2019, The New York Times publicó que «veremos al menos 1,2 metros de subida del nivel del mar y posiblemente tres» antes de final de siglo. Ese mismo año, The Atlantic aseguró que «los océanos que conocemos no sobrevivirán al cambio climático«, citando al científico de Princeton Michael Oppenheimer, que estimaba un incremento superior a los 86 centímetros para 2100.
Sin embargo, esas afirmaciones han quedado en entredicho. El primer estudio global basado en datos locales —no en modelos extrapolados sobre supuestos— demuestra que las proyecciones del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) sobre el aumento del nivel del mar están infladas. La investigación, firmada por el ingeniero holandés Hessel Voortman y el investigador Rob de Vos, acaba de ser publicada en la revista científica Journal of Marine Science and Engineering bajo el título A Global Perspective on Local Sea Level Changes (Una perspectiva global sobre los cambios locales del nivel del mar).
El análisis confronta las proyecciones de la ONU con registros locales obtenidos de mareógrafos repartidos por todo el planeta. Sus conclusiones son claras: en alrededor del 95% de las ubicaciones estudiadas no existe una aceleración estadísticamente significativa del nivel del mar. Allí donde sí se detectan aumentos rápidos, la causa más probable son fenómenos locales no climáticos, como movimientos tectónicos, subsidencia del terreno, extracción de agua subterránea o cargas de sedimentos.
Además, el trabajo demuestra que, de media, las proyecciones del IPCC sobrestiman el incremento en aproximadamente 2 milímetros por año frente a lo observado. Mientras la narrativa oficial habla de una aceleración global impulsada por el clima, los datos muestran una realidad mucho más moderada y marcada por factores locales.
En definitiva, el estudio desmonta los vaticinios catastrofistas repetidos durante décadas por instituciones internacionales y medios de comunicación, confirmando que el alarmismo climático ha exagerado sistemáticamente el verdadero ritmo de subida del mar.