Ver biografía
Ocultar biografía
Itxu Díaz (La Coruña, 1981) es periodista y escritor. En España ha trabajado en prensa, radio y televisión. Inició su andadura periodística fundando la revista Popes80 y la agencia de noticias Dicax Press. Más tarde fue director adjunto de La Gaceta y director de The Objective y Neupic. En Estados Unidos es autor en la legendaria revista conservadora National Review, firma semalmente una columna satírica en The American Spectator, The Western Journal y en Diario Las Américas, y es colaborador habitual de The Daily Beast, The Washington Times, The Federalist, The Daily Caller, o The American Conservative. Licenciado en Sociología, ha sido también asesor del Ministro de Cultura Íñigo Méndez de Vigo, y ha publicado anteriormente nueve libros: desde obras de humor como Yo maté a un gurú de Internet o Aprende a cocinar lo suficientemente mal como para que otro lo haga por ti, hasta antologías de columnas como El siglo no ha empezado aún, la crónica de almas Dios siempre llama mil veces, o la historia sentimental del pop español Nos vimos en los bares. Todo iba bien, un ensayo sobre la tristeza, la nostalgia y la felicidad, es su nuevo libro.

15 minutos de clase de Matemáticas

Buenos días, niños. Lo que más me gusta de dar clase en Primaria es que ya falta menos para que podáis votarnos. Sin ánimo de coartar vuestra creatividad, os pido un minuto de silencio, y ruego por favor a los que estáis fumando petardos que cumpláis la ley antitabaco y salgáis al jardín, o que, al menos, entre calada y calada, os subáis la mascarilla. Vamos allá. Os podéis sentar en los pupitres, salvo que alguno se haya levantado esta mañana sintiéndose farola, que en ese caso puede ponerse de pie en cualquiera de las esquinas del aula, siempre y cuando no estén ocupadas por los que ayer se sentían banderín de córner. 

Antes de empezar, si alguno de vosotros sueña hoy con ser profesor y lo desea muy fuerte, no me gustaría frustrar su ilusión; si fuera así, como ya hicimos ayer, yo me siento en su lugar, y él puede salir aquí a dar la clase; aunque os suplico que no vuelva a ser la lección de Costumbres ancestrales de la tribu yomanuti, los que ejercitan su afectividad colgando por los pies a los profesores, que aún me duelen los huesos. ¿Nadie quiere? Bien. Entonces, podéis abrir el libro por la página 10 pero, si por cualquier razón, alguno de vosotros prefiere ir a contracorriente para reafirmar su credo antisistema, que lo abra por la página 17, donde termina la lección. 

Hoy vamos a aprender la tabla del 8… ¿Eh? Ruego, por favor, al niño que ha hecho la rima homófoba, que salga al encerado a explicarnos a todos por qué odia a los homosexuales. Y, además, como práctica para ir reduciendo estas despreciables rémoras fascistas, ahora todos vamos a apuntar en un papel el nombre del compañero de clase del mismo sexo que más nos gusta. Pero antes, prestad atención, recordemos confirmar con él que mantiene el género de la práctica anterior, porque si la chica antes era chico, pero hoy se siente chica, estaríamos ante un caso de flagrante acoso, que conlleva inmediato suspenso en la asignatura de Matemáticas con Perspectiva de Género. Al final de clase, entre todas las parejas, sortearemos un viaje para dos a una sauna tailandesa, como parte del programa Prácticas Sexuales Abiertas y Tolerantes, de 0 a 6 años, que se enmarca en el taller ministerial contra el fracaso escolar, que este año lleva por título Aprende a soplar tu flauta

Bien. Continuamos. La tabla del 8 es, sin duda, uno de los peores vestigios del fascismo matemático de todos los tiempos. Los pitagóricos, unos griegos que tocaban mucho el pito, llamaban al 8 Gran Tetrakis, símbolo de las cosas que no cambian. Es por tanto un número muy, muy, muy reaccionario. Es más. ¿Sabéis qué os digo? Vamos a pasar de la tabla del 8. Hala. No va a entrar en el examen. Al fascismo hay que combatirlo a muerte. 

Nos vamos directamente a la tabla del número 9… ¿Eh? Ah, muy bonito, sí señor. El niño que ha hecho la rima sobre el movimiento oscilatorio falocrático, por favor, que salga del aula y vaya directamente al Correccional de Terroristas del Patriarcado. La castración, nuestro tratamiento estrella, afina el verso de los poetas malos, y aniquila el fascismo desde el mismo hueverío, que es, según todos los estudios, donde se concentra la mayor parte del fascismo.

Continuamos. El nueve es un número que está bien, pero le falta diversidad sexual. Para solucionar esta afrenta sexista histórica, nosotros vamos a llamarlo “la nueve”. Desde ya, cualquiera que se refiera en masculino a la nueve, como castigo, tendrá que aprenderse de memoria las obras completas de Beatriz Gimeno… ¿Cómo? ¿Cómo? ¿Qué preferís el Correccional de Terroristas del Patriarcado? Pasaré informe de esto al Observatorio contra la Violencia Verbal del Patriarcado… ¡Eh! ¿Quién ha dicho “el que llevo aquí colgado”? Al correccional y sin pasar por la casilla de salida, so machista.

A ver. Vamos a repasar la tabla del nueve, pero recordad que solo entrará en el examen la operación “9×1”, porque en este centro no queremos dejar a nadie atrás. Veamos: ¿cuánto es “9×1”? No es posible. ¿Cómo que es igual a nueve? No consiento en mi aula estas posiciones cerradas y retrógradas. ¿Acaso “9×1” no puede ser lo que a uno le surja? ¿Quiénes somos nosotros para decirle a alguien que multiplica mal? ¿Por qué no puede ser 300? ¿O simplemente 12? En este país queda mucho por hacer…

Antes de terminar, siento comunicaros que para mañana tendréis que realizar unas tareas en casa: en las hojas que os he repartido he incluido ya mi declaración oficial de sinceras disculpas por mandaros deberes, una promesa de penitencia a la Madre Naturaleza por haber utilizado papel, y un impreso de exención de responsabilidad por explotación infantil que deberán firmar vuestros padres, o lo que sea que tengáis a vuestro cargo y servicio. En cuanto al ejercicio de Matemáticas, se trata de resolver un problema relacionado con la tabla de multiplicar que hemos visto hoy: “Posturas sexuales que terminan en nueve. Razona la respuesta”. Lo podéis entregar en formato Tik Tok, como siempre.

Deja una respuesta