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Co-Editor en Jefe del medio estadounidense El American. Periodista y columnista venezolano, con estudios de Historia de Venezuela. Es autor del libro 'Días de sumisión'.
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Co-Editor en Jefe del medio estadounidense El American. Periodista y columnista venezolano, con estudios de Historia de Venezuela. Es autor del libro 'Días de sumisión'.

Alejandro Betancourt se salió, por ahora, con la suya

Robó. Y robó bastante. Y le robó a millones. Pero, al final, se salió con la suya. O al menos eso parece, porque hasta tiene una megaproducción en Netflix. Alejandro Betancourt le robó a los venezolanos y pasea libre por España.

Vive en un castillo y a nadie le importa. Es dueño de una empresa de lentes que todos usan, hasta el exabogado de Trump (y de él), y a nadie le importa. Messi o Snoop Dogg también han usado sus lentes de sol, sin siquiera tener la más mínima idea de la corrupción que hizo que esos lentes llegaran a sus manos.

Porque si los venezolanos han padecido tanto es, sobre todo, por quienes robaron. Y Alejandro Betancourt fue uno de los que más robó. Robó estafando a la nación con plantas termoeléctricas que en verdad eran chatarra, a sobreprecio. Es decir: embaucó a los venezolanos, con complicidad de los criminales que matan, trafican y torturan, y ahora si millones se han quedado sin luz alguna vez en en estos últimos años, si los apagones los han matado porque estaban en el hospital, conectados a un respirador cuando se fue la luz, o si se les han podrido las comidas y han perdido televisores o neveras, es por él. Porque con su empresa hueca, esa fachada de compañía llamada Derwick, volvió escombros el sistema eléctrico de Venezuela.

Hay gente que ha muerto por culpa de Alejandro Betancourt. No es exageración: sus manos están empapadas de sangre. Las de él y las de todos los que se las han estrechado, incluidos los de la oposición, como el padre de Juan Guaidó que almorzó en su castillo en Toledo, con buen vino y tapas. 

Si los venezolanos han padecido tanto es, sobre todo, por quienes robaron. Y Alejandro Betancourt fue uno de los que más robó

Todos recuerdan el apagón que empezó el 7 de marzo del 2019 en Venezuela. Duró varios días. Gente incomunicada, completamente a la deriva. Comida podrida, en cavas llenas de agua que poco antes era hielo. Terror y desespero. Una tragedia que el venezolano, que ha sufrido tanto, jamás había vivido. Entre los responsables está, por supuesto, Alejandro Betancourt, quien desde España no vivió lo que sus víctimas sí.

Y ahora parece que se saldrá con la suya. Hasta ahora ha sido así. Porque luego de inyectarle 50 millones de euros que le robó a los venezolanos a una pequeña empresa de lentes de sol en España, la transformó en una de las compañías más rentables e importantes a nivel mundial, con más de millón y medio de seguidores en Instagram y con colaboraciones con artistas de primer nivel. 

Además, su compañía de lentes —producto de la corrupción, hay que insistir— financió una superproducción que hace unos días vio luz en Netflix. Se llama Jaguar y es la historia de una sobreviviente del Holocausto que, varios años después, conspira para hacer pagar a los nazis que aún viven y disfrutan de lo bueno de la libertad. Auguro que la trama de la serie que Alejandro Betancourt financió se convertirá en una paradoja porque, recemos, algún día algún venezolano que sufrió lo que él le hizo lo cazará y le hará saldar su deuda con la justicia. Alejandro Betancourt se salió con la suya, pero por ahora.

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