«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Itxu Díaz (La Coruña, 1981) es periodista y escritor. En España ha trabajado en prensa, radio y televisión. Inició su andadura periodística fundando la revista Popes80 y la agencia de noticias Dicax Press. Más tarde fue director adjunto de La Gaceta y director de The Objective y Neupic. En Estados Unidos es autor en la legendaria revista conservadora National Review, firma semalmente una columna satírica en The American Spectator, The Western Journal y en Diario Las Américas, y es colaborador habitual de The Daily Beast, The Washington Times, The Federalist, The Daily Caller, o The American Conservative. Licenciado en Sociología, ha sido también asesor del Ministro de Cultura Íñigo Méndez de Vigo, y ha publicado anteriormente nueve libros: desde obras de humor como Yo maté a un gurú de Internet o Aprende a cocinar lo suficientemente mal como para que otro lo haga por ti, hasta antologías de columnas como El siglo no ha empezado aún, la crónica de almas Dios siempre llama mil veces, o la historia sentimental del pop español Nos vimos en los bares. Todo iba bien, un ensayo sobre la tristeza, la nostalgia y la felicidad, es su nuevo libro.

Con los inuits y las inuits 

15 de enero de 2026

Desde que tengo uso de razón, los calentólogos me vienen contando que Groenlandia desaparecerá derretido en cosa de diez o quince años. De modo que, si no me han mentido, ya no existe. La izquierda está preocupadísima ahora por si Trump pone una bandera en Groenlandia y es coherente, porque hace mucho tiempo que solo se preocupan por cosas que no existen. 

Si hemos de creer que aún existe la isla helada, hablamos de una extensión de dos millones de kilómetros cuadrados, para que se hagan una idea gráfica, algo equivalente a la mitad del cabezón del ministro amigo de Sánchez, y todo lo que sabemos de la disputa actual es que Trump ha dicho que se trata de un enclave importante para la seguridad nacional de Estados Unidos. Si lo es para la seguridad nacional de Estados Unidos, seguramente lo sea para la seguridad de todo Occidente. Y si tengo que decidir quién puede gestionar mejor un punto crítico de defensa, entre Von der Leyen y su ejército de pajitas de cartón, entre el ejército de Micro Machines de Mette Frederiksen, una sexta parte del de España, una décima parte de las fuerzas armadas francesas y una septuagésima parte de la potencia militar de Estados Unidos, y entre las tropas estadounidenses, el debate me resulta un pasatiempo tan entretenido como infértil. 

La temida legionaria a ratos libres Margarita Robles ha levantado la voz en defensa de Groenlandia, y de los inuits, las inuits, y les inuits, y ha pedido a Bruselas máxima firmeza contra Trump, al tiempo que ha amenazado con enviar militares españoles al famoso pedazo de hielo. Haría bien la ministra en asumir que un español no se movilizaría por un trozo de hielo jamás, a menos que alguien le garantice que hay debajo suficiente whisky como para sacarle partido. 

Conmueve el ardor bélico de la UE en salvaguarda del hielo de su territorio contra el intento de Trump de comprarlo, cuando desde hace años no mueve un puñetero dedo para defender el suelo firme que pisan de los invasores externos. Si no estuviéramos gobernados por una mafia corrupta y cobarde, la mayor preocupación del Ministerio de Defensa sería hacer respetar de una vez nuestras fronteras, y recuperar nuestra seguridad y soberanía. Si se trata de defender lo que es nuestro, Robles debería también poner a los militares a disposición de los intereses de los españoles en aquellas zonas donde los enemigos de España están volando por los aires la soberanía nacional, saqueando las arcas públicas, y troceando de facto el territorio. 

Tampoco escuchamos a Von der Leyen decir ni palabra sobre estas dos grandes amenazas a la integridad europea: ni contra el ejército latente de ilegales de sharía y Corán, ni contra los que están rompiendo un estado miembro, España, en connivencia con Sánchez, peligro número 1 para Occidente.

Tengo para mí que el asunto de los inuits representa lo mismo que Julio Iglesias para la banda de Sánchez. Está el jefe de la manada monclovita deseando que los nuestros tengan ocasión de pegar un par de tiros, agazapados tras un iglú, para que las temibles imágenes de cuatro focas abatidas sean la apertura del telediario de lo que un día fue Televisión Española. Compatriotas, lo estoy viendo: «Sangre, frío, y honor. Al alba y con tiempo duro de levante ártico, tres trineos Cougar que transportaban dos equipos de operaciones especiales, un intérprete kalaallisut-español, español-kalaallisut, y una máquina de picar hielo para mojitos, con un total de cuatro soldados armados con arpones capitaneados por la legendaria vikinga Margarita Robles, las tropas antiimperialistas arribaron en los gélidos fiordos de Nuuk en misión de apoyo al ejército esquimal frente al fascista invasor. Al punto del valeroso desembarco, sonando Quijote de Julio Iglesias por megafonía, la legendaria oficial al mando, señora Robles, pisó hielo enemigo, cayó en resbaladiza emboscada, y se fue al carajo, siendo rescatada por un comando de frailecillos atlánticos, tras permanecer largas horas de combate agarrada a un témpano. Entretanto, el resto del comando español tuvo ocasión de realizar un breve reconocimiento del casquete de hielo a defender, y regresó de inmediato a la base de Torrejón tras emitir un veredicto que ya es leyenda viva de la historia geopolítica mundial: Aquí hace un frío de cojones».

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