«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Hughes, de formación no periodística, es economista y funcionario de carrera. Se incorporó a la profesión en La Gaceta y luego, durante una década, en el diario ABC donde ejerció de columnista y cronista deportivo y parlamentario y donde también llevó el blog 'Columnas sin fuste'. En 2022 publicó 'Dicho esto' (Ed. Monóculo), una compilación de sus columnas.

El Domo de Hierro

26 de febrero de 2025

Es una noticia que quizás no salte a nuestros medios, pero dice bastante del momento. El 28 de febrero quedarán sin renovar las licencias de TDT de dos canales franceses de televisión por decisión del órgano regulador, la Arcom, ratificada por su Consejo de Estado. Uno de ellos, el canal C8, acumulaba siete millones en multas por incumplimientos asociados en su mayoría a un presentador, Cyril  Hanouna, que siendo inicialmente macronista acabó en eso que llaman la extrema derecha. Su muy exitoso programa de entrevistas fue muy criticado por mostrar un sesgo favorable a Le Pen y Eric Zemmour.

Las razones que se aportan para justificar la no renovación de la licencia han sido técnicas, pero es evidente, y así se ha denunciado, que el regulador da un golpe en la mesa y retira un medio incómodo.

Estas cosas pasan continuamente en Europa. En España se tramita ahora el anteproyecto de lo que será la Ley para la Gobernanza Democrática de lo digital y los medios, aplicación, dicen, del marco europeo. Las expresiones «gobernanza democrática» y «marco regulador europeo» no invitan al optimismo.

Se regulará la información que no venía ya domeñada por una licencia (todo eso ya lo tienen), hasta el puro navegar individual del usuario, al que se le exigirá como a un medio. Pedirán registros, nombres, datos, y habrá un severo cuadro de sanciones. También se retocarán los criterios de la publicidad institucional. Todo en nombre de la democracia (la gran tarea política europea es liberar las palabras libertad y democracia).

Bajo el plan democratizador de Sánchez también se prepara, según informaba ayer Ana Martín en El Debate, una reforma de la ley de partidos políticos con la intención de dificultar la financiación de Vox. El legislador hace trajes a medida y el Estado va sofocando lo discorde y lo nacional. Como un malo sádico de película, va asfixiando a la víctima con un cojín kitsch de terciopelo. Todo dentro del Estado, nada fuera (porque además, cada vez se puede menos fuera), en fáustico estrangulamiento.

 Europa se hace un escudo contra lo que llaman «desinformación». Una cúpula de hierro. Lo que tiene Israel para los misiles lo tiene Europa para la verdad. Un Domo de Hierro (que no dama, inri liberalio). Una, una sola verdad que cayera sobre población civil y sonarían las alarmas… Para eso Putin les viene de perlas, y hay que reconocerles la habilidad. No solo para arrinconar a la oposición por asociación abusiva (vive de Franco hasta que puedas vivir de Putin), o para exigir más dinero al contribuyente; la «injerencia rusa» justifica el control de la información y el cuidado de la democracia. Hasta blindarse militarmente, Europa (sus élites, castas, gerifaltes) se blindan informativamente contra cualquier ataque de realidad interior o exterior. La casta euroatlántica, capataz secular del amo, tiene bien agarrado al europeo, ser por otra parte irrisorio. El amo se pira y ¡qué temible es de pronto un capataz enseñoreado!

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