«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
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Este artículo se publicó en La Gaceta antes de convertirse en La Gaceta de la Iberosfera, no siendo entonces propiedad de Fundación Disenso.

Que nos espíen, por favor

23 de octubre de 2013

Ha dicho el ministro Margallo que no le consta que EE UU haya espiado al Gobierno español, pero que cuando le conste le hará constar al embajador americano su descontento, que no nos conste ninguna duda sobre ello. No lo ha dicho así exactamente (él ha utilizado todavía un par de veces más el verbo constar), pero la esencia del mensaje era transmitir la aparente tranquilidad del Ejecutivo sobre este caso que tiene tan preocupado a Gobiernos vecinos, desde que Snowden desveló que la CIA es como Rubalcaba –que lo sabe todo de todos– y que no hay cerradura en la que no se asome. Cuesta creer que sea España el único país no espiado por el presidente Obama, y la razón sólo puede obedecer a criterios económicos, que a lo mejor a los gringos les salía mucho más barato contratar a Método 3 y enterarse así de quién es el padre del hijo de Alicia Sánchez-Camacho, junto a otros grandes asuntos de la política nacional.

Pero lo cierto es que es una pena esta indolencia hacia lo nuestro de la Administración norteamericana, porque si hubiesen sido más diligentes podríamos ahora preguntarles si tienen grabado –por ejemplo– el encuentro entre el ministro Jorge Fernández y el ex presidente Zapatero, y que nos contaran si allí se habló sobre excarcelaciones de terroristas –Bolinaga porque tiene tos, Lasarte para que le dé un poco el aire, Inés del Río como celebración anticipada de Halloween– o si sólo comentaron las alienaciones de su Barça. También podrían arrojar luz sobre el intercambio de mensajes de Rajoy y Bárcenas, que nos hemos quedado con la curiosidad de conocer cómo siguió aquello del “Luis, sé fuerte, mañana te llamaré”, que es como un tráiler visto mil veces para enterarnos luego que no se estrena la película.

Quizá sería conveniente convocar de todos modos al embajador y exigirle que nos espiase un poco, que nos tenga en cuenta, que nos cuente después de qué hablan los políticos cuando creen que nadie les escucha: si es verdad que Posada todavía sueña con que vuelvan las Femen al Congreso –en público sí ha dicho que prefiere un incidente de vez en cuando, antes que extremar los registros a los invitados–; si la vicepresidenta colecciona los cómics de Iznogud –el visir que quería ser califa en lugar del califa–; si Leticia Ortiz no bebe cava cuando se brinda por el Rey y por España como forma de promover un boicot a los productos catalanes ante la ofensiva separatista de Artur Mas; y si éste, cuando habla de independencia, está pensando sólo en abultar el capital sobre el que se aplica el tres por ciento, o de verdad ha enloquecido hasta ese extremo.

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