«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Hughes, de formación no periodística, es economista y funcionario de carrera. Se incorporó a la profesión en La Gaceta y luego, durante una década, en el diario ABC donde ejerció de columnista y cronista deportivo y parlamentario y donde también llevó el blog 'Columnas sin fuste'. En 2022 publicó 'Dicho esto' (Ed. Monóculo), una compilación de sus columnas.

La parla de la trama

5 de noviembre de 2025

Siguen las revelaciones del caso Koldo y los titulares se los lleva el lenguaje, lo que no deja de ser curioso.

Koldo le dijo a Ángel Víctor Torres: «Si lo consigues, me dejo violar por ti»; y luego, en otro mensaje, escribió a Aldama: «Que sepas que hoy me la chupas». El departamento de criptoanálisis de la Guardia Civil trabaja en ello, pero «te la chupo» podría significar «por favor» y «me violas» «gracias».

La trama es una trama en la que todos los que salen son ministros o condecorados por el Estado, y quizás por ello se sienten en la necesidad de usar un lenguaje patibulario. Pero si acabaran en la cárcel, seguro que no hablarían así. También porque ese lenguaje ganaría allí mucha connotación: «Si me cambias diez cigarros por un vale en el comedor, te la chupo».

Koldo grababa las conversaciones. Él sabía que alguien acabaría escuchando todo eso. Mi hipótesis es que añadía estas fórmulas para subrayar algunos momentos. En realidad, no hablaba así para el interlocutor sino para el escuchante. Estaba indicando con fosforito verbal dónde podía haber algo o dándole a la trama el pintoresquismo necesario para venderla. ¿Les iba a hablar de usía? Si dijera: «Le estaría muy agradecido, ministro» esos audios no servirían para nada. Seguro que los otros miembros de la trama, al hablar entre ellos, lo comentaron alguna vez: «Es un flipao este Koldo, se cree que está en Reservoir Dogs».

Si formáramos parte, ¿no sentiríamos un poco la tentación de hablar así, de convertir la adrenalina en exabruptos y procacidades? Estar constantemente hablando de dinero sin poder expresarlo (que si chistorras, que si lechugas) tiene que pasar factura, y esa represión sexualiza el lenguaje.

Había en ellos, de todos modos, algo singular, auténtico. Una fidelidad a su machismo. Koldo a las mujeres las tenía a todas en la L del móvil: Loca 1, Loca 2, Loca Asturias…

El otro día, un entrenador de fútbol de categorías inferiores se quejaba de que ganando partidos no le ficha nadie, que la manera de prosperar es ir de puticlubs. ¿Se puede confiar del todo en un hombre que va de su casa al trabajo?

Cuando dos se dicen «si lo haces, te dejo que me violes» es que la confianza entre ambos ha superado un umbral iniciático. De niños, cruzábamos el meñique; de mayores, se ofrece el orto.

La amistad (o la solidaridad del grupo) se refuerza convirtiéndola en homosexualidad, pero siempre por supuesto dentro de lo heterosexual, de modo que cuanto más amistad (más trama), más homosexualidad alegórica, y más necesidad de heterosexualidad a la vez. ¡Circulo viciosísimo!

También sucede que la violación masculina es una cosa con la que aún se puede bromear, lo que podría cambiar muy pronto. Hace unos días salió una noticia: «Violan a un hombre en un parque tras hacerle un mataleón». Que te viole otro hombre tras un mataleón es la noticia más 2025 posible, sólo superable si el del mataleón, además, te okupa el piso. Aunque lo más 2025 ya sucedió en un país nórdico: «Siente compasión por el hombre que le violó al ser deportado». Me violas y tan amigos, diría Koldo.

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