«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Hughes, de formación no periodística, es economista y funcionario de carrera. Se incorporó a la profesión en La Gaceta y luego, durante una década, en el diario ABC donde ejerció de columnista y cronista deportivo y parlamentario y donde también llevó el blog 'Columnas sin fuste'. En 2022 publicó 'Dicho esto' (Ed. Monóculo), una compilación de sus columnas.

Los chuparruedas

26 de junio de 2026

El PP de Feijoo empieza a ser algo de nota. El que quiera peces, que se moje el culo es un dicho que igual en Galicia no se estila; quizás haya una modalidad percebeira que no exija mojarse el cucu.

Porque el PP quiere hacerse con el poder con lo mínimo.

La política se la ha dejado a Vox, que o bien consigue los votos que de otra forma no vería la derecha, o construye un discurso que luego ellos usurpan sin rubor alguno.

Y sin política, sin los costes de plantear algo distinto, quieren llegar al poder por la UCO, unos jueces y los medios, casi todos salvo el escote de Santaolalla, que le van macerando a Sánchez; ya lo tienen a puntito y solo haría falta que ellos se trabajasen la moción de censura, pero no. Eso sería una imprudencia, populismo parlametario, y un partido de Estado, de política para adultos, no hace esas cosas.

Así que salen todos a pedir que dimita. «Dimita, señor Sánchez» reedita el «váyase, señor González» que le decían al señor dominicano que nunca tuvo un juez Peinado.

Podría entenderse que ese «dimita» es un poco ritual, que les toca decirlo. Pero va en serio. Tiene que dimitir Sánchez y por eso, en lugar de una moción de censura, que sería lo propio de la oposición, le presentan  una invitación para que sea él quien se cuestione la confianza. Tendría que haber en España una moción por «incapacidad moral» como en Perú para que el Parlamento se libre de los presidentes hasta arriba de corrupción. Pero no lo hay. Lo que hay es moción de censura o la cuestión de confianza, que sería hacerse el harakiri pero de verdad.

Y no simpatizo con Sánchez, pero en esto, solo en esto, le entiendo. Yo diría: eh, los del Estado de Derecho, los de las instituciones: ¿no funciona esto como un reloj suizo? Pues que se note, hombre; echadme… ¿O es que el CGPJ era bueno ayer y hoy ya no? ¿La Fiscalía depende más del gobierno que antes? ¿Vale distinto el voto de nacionalista catalán o vasco? ¿Las leyes exigen otro quorum? ¿No conocen los partidos el pelaje del juez que promocionan?

Porque los Estadoderechistas ahora todo lo ven mal…

El PP quiere llegar subido al trabajo de la UCO, de unos jueces, y unos medios que le silencian al rival de oposición; y como toda regeneración ética, con la conversión de Aldama. Y para colmo, que el propio Sánchez se haga la moción de censura.

A mí Feijoo me recuerda mucho a los ciclistas chuparruedas (me viene a la cabeza el bueno de Tony Rominger) que se ponen detrás, bien protegidos del viento, para que el otro les lleve de paseo hasta la línea de meta. Luego, sprint para la foto y ¡zas! el Estado de Derecho, que de nuevo será infalible y virtuoso, tó pa ellos.

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