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Vicepresidente Primero Acción Política de VOX. Jefe de la Delegación de Vox en el Parlamento Europeo. Abogado del Estado
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Naciones Unidas, una organización fallida

23 de febrero de 2023

Naciones Unidas, y su entramado tan ininteligible como corruptible de agencias, fondos, organizaciones, comités, grupos de trabajo, grupos de expertos y Foros de Alto Nivel, se ha convertido en el principal instrumento de la difusión del globalismo, esa ideología que pretende, con todos los medios económicos a su alcance, transformar el mundo, arrasarlo, eliminar fronteras y poderes nacionales democráticos, barrer culturas, asimilar, aniquilar toda la trascendencia, toda identidad fuerte, toda referencia, toda raíz segura.

El pasado martes, un denominado «grupo de expertos independientes de derechos humanos de la ONU» lanzó una nota acogiendo «con satisfacción una reforma de la ley del aborto en España, la cual garantiza derechos sexuales y reproductivos en el país», y elogiando las demenciales propuestas del Gobierno de Sánchez al respecto de la identidad de género, la transexualidad, la mutilación genital y las falsamente denominadas terapias de conversión.

Todo un juego diabólico de retorcimiento del lenguaje donde el aborto se convierte en un derecho reproductivo, la información dada a las mujeres embarazadas sobre su embarazo se considera un «proceso de reflexión impuesto arbitrariamente», el adoctrinamiento y corrupción de los niños en la ideología de género se llama educación sexual integral, la vulneración de la presunción de inocencia se dice justicia y la eventualidad de que una persona reconozca su identidad biológica se denomina «terapia de conversión».

Ese grupo de expertos en derechos humanos se comporta como un agente activo de las más enloquecidas y radicales teorías queer, un enemigo de la realidad biológica, de la dignidad del ser humano y de sus exigencias más elementales: el derecho a la vida, el derecho a no ser sometido a tratos inhumanos, y a su integridad física y psíquica; sicarios de aquellos que han causado, causan y causarán un daño irreparable a miles de niños, jóvenes y adolescentes. Y lo hacen amparados en organizaciones y comités de denominaciones rimbombantes, financiados por los Estados miembros y por magnates de todo pelaje, con millonarios presupuestos para difundir, como lengua de serpiente, su retorcido lenguaje que esconde sufrimiento, dolor, desesperación, y ruptura de los vínculos humanos con las comunidades naturales donde uno crece y se fortalece: la familia, la nación, las comunidades religiosas.

Para la ONU, el reconocimiento de la identidad de género como una «autoidentificación» es una mejor práctica y para estos falsos expertos, burócratas del transhumanismo, el modelo anticientífico de Sánchez debe ser extendido a otros países.

Pero más allá del contenido de esta nota despreciable; el caso nos sirve otra vez para comprender cómo actúan esas falsas élites globalistas a través de las organizaciones internacionales, gubernamentales o no.

El grupo de expertos está conformado por: Dorothy Estrada-Tanck (presidenta), Ivana Radačić (vicepresidenta), Elizabeth Broderick, Meskerem Geset Techane y Melissa Upreti, del Grupo de Trabajo sobre la discriminación contra las mujeres y las niñas; Tlaleng Mofokeng, relatora especial sobre el derecho de toda persona al disfrute del más alto nivel posible de salud física y mental; Farida Shaheed, relatora especial sobre el derecho a la educación; Alexandra Xanthaki, relatora especial en la esfera de los derechos culturales; Victor Madrigal-Borloz, experto independiente sobre la protección contra la violencia y la discriminación por motivos de orientación sexual e identidad de género. ¿Les conocen? ¿Les han votado? ¿Pueden ustedes reclamar su cese o responsabilidad?

Todos ellos son puros activistas. Auténticos burócratas de las organizaciones internacionales, que «se formaron en», «viven de», y «propagan su doctrina por» universidades y escuelas de negocios como IE Law, ICADE, la London School of Economics and Political Science, Harvard, Oxford.

En su totalidad, profesores de universidad que se retroalimentan en oenegés y organismos dependientes de la ONU o de otras organizaciones internacionales como el Consejo de Europa, o la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, el Fondo de Acción por el Aborto Seguro, el Consejo Consultivo Mundial para la Salud y el Bienestar Sexual y Accountability International. Son solo unos ejemplos de los órganos y organismos desde los que emiten su homilía transhumana.

Ninguno de ellos responderá de los dolorosos y dañinos efectos de sus informes, notas y relatos. Ninguno de ellos asumirá culpa ninguna de sus charlas, ponencias y conferencias. Sus palabras vacías y torticeras traen dolor, injusticia y daño para menores y mujeres y diseñan un mundo de enfrentamiento con el varón, a nivel global. Promueven un mundo de sujetos atomizados, sin vínculos afectivos permanentes, enfrentados hasta con su propia identidad biológica.

Naciones Unidas es ya una organización fallida, pues no aparece promoviendo la paz, sino el enfrentamiento, la división y el dolor. Desprecio infinito a estas élites ensoberbecidas que juegan con la vida, la dignidad y la felicidad de niños, jóvenes, adolescentes y mujeres.

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