«Ser es defenderse», RAMIRO DE MAEZTU

Biografía

Partido Popular: el voto inútil

16 de julio de 2023

La prioridad inmediata de una mayoría de españoles es echar a Pedro Sánchez de la Moncloa y evitar otro gobierno Frankenstein, pactos obscenos, atropellos al Estado de Derecho, Agendismo 2030 y vuelos en Falcon. Y probablemente, así será. Pero al día siguiente la prioridad principal (que no inmediata) de esta mayoría será cambiar el rumbo de una España herida y enmendar al sanchismo en su totalidad.

Y esto último ¿cómo se consigue, dejándole las manos libres al Partido Popular o atándole en corto? Ésta es la cuestión clave. Y la respuesta inducida en la cansina cantinela-chantage del «voto útil» es siempre la misma: concentrando el voto en el partido «de toda la vida» y así evitar la dispersión y arriesgarse a darle cuatro años más de vida al colchón de Sánchez.

¿De veras? No soy un gran partidario del pragmatismo electoral, un voto es ante todo la expresión de una convicción más que un cálculo, pero desde la perspectiva pragmática de un votante de derechas, ¿qué es más útil, votar al PP o a Vox, concentrar el voto en un partido o conseguir un equilibrio de fuerzas en la derecha? En definitiva, ¿votar al PP no sería, para un votante de derechas, un voto inútil?

Aparte de tergiversar los efectos de la ley d’Hondt que en realidad favorecen a la izquierda con cada escaño que el PP ganaría a expensas de Vox, existen otras razones de peso para asumir que el «voto útil» es en realidad un voto estéril.

En primer lugar, no hay que demostrar que el voto a Vox es útil: lo ha sido, lo es, y lo será. Lo ha sido en Castilla y León desde 2022 con un cambio de rumbo nítido respecto a la anterior coalición con Ciudadanos. Lo es en estos momentos con medidas concretas recogidas blanco sobre negro en acuerdos de coalición en varias Comunidades Autónomas. Incluso la sombra alargada de Vox ha sido muy «útil» al PP a la hora de redactar su programa electoral. ¿Acaso Feijóo hubiera propuesto derogar la Ley de Memoria Democrática (cuando su partido no tocó una coma de la Ley de Memoria Histórica con mayoría absoluta) o la Ley Trans a la que él mismo se adelantó en Galicia si Vox pesara 4% en las encuestas y con sólo un par de diputados y concejales? 

Un Vox con un fuerte respaldo en las urnas será aún más útil, y evitará que la cabra de las élites peperas tire al monte de la corrección política y del air du temps globalista. Como su homólogo europeo, el PP es un partido de votantes más bien de derechas que eligen por arte de magia elitista a representantes más bien de izquierdas. Por ejemplo, María Guardiola cuyas peroratas woke no tienen nada que envidiar a las de Irene Montero. Bueno, tenían, ya que ha vuelto al redil de sus votantes…de la mano de Vox. De nada. O, González-Pons recordando ufano que en Europa su partido gobierna en coalición con «los socialistas y los verdes y que seguirá haciéndolo». O el mismo Feijóo, cuyo mantra de la lista más votada es pura arrogancia bipartidista y desprecio democrático. Con estos antecedentes, y a sabiendas de que un PP sobrado no es precisamente especialista en cumplir programas electorales ¿cuál sería el voto más “útil” para un elector de derechas?

En asuntos económicos, lo «útil» no es retrasar una bomba de relojería, es desactivarla. Después de una legislatura de despilfarro, cuentas tramposas y subidas de impuestos, con una deuda pública elefantiásica y un paro estructural desde hace décadas, la economía española necesita algo más que una gestión de paterfamilias calcada sobre las órdenes de Bruselas. Precisa un electrochoque como el cocktail de bajada de impuestos, reindustrialización y optimización de la deuda pública que ha propuesto Vox. AL PP no le falta competencia (a Vox tampoco) pero sí audacia y ambición. Entonces, ¿qué opción es más útil para España, la conformidad o el revulviso?

En materia de migración (el gran ausente de la campaña electoral a pesar de las revueltas en Francia) lo inútil es limitarse a gestionar flujos de pateras y echar balones fueras hacia Bruselas, lavarse las manos y amoldarse a los consensos del fatalismo migratorio. El PP nunca le ha tomado la medida a esta cuestión existencial y la enfoca con pereza burocrática, aunque sea una línea roja para la mayoría del electorado de derechas. Vox, en cambio, se atreve a sintonizar con el sentir general, expresarlo sin rodeos y proponer medidas efectivas. ¿En qué quedamos pues, en gestionar el tráfico de pateras o en controlar fronteras y cambiar la Ley de Extranjería?

Lista no exhaustiva, pero reveladora de la estafa que supone el «voto útil» para el votante de derechas. Quizás concentrar el voto en el PP sea útil para la izquierda de nuevo cuño (la que ha cambiado los trabajadores por las minorías) ya que aritméticamente sumaría más escaños y políticamente seguiría imponiendo su propio «consenso». Pero me temo que, para cualquier elector de derechas en sentido amplio, votar al PP por mero tacticismo sería pegarse un tiro en el pie. Sería el primer decepcionado por su voto inútil.

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