'Ser es defenderse'
RAMIRO DE MAEZTU
Este artículo se publicó en La Gaceta antes de convertirse en La Gaceta de la Iberosfera, no siendo entonces propiedad de Fundación Disenso.

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La propuesta irresoluble de Sánchez-Camacho

8 de octubre de 2013

Alicia Sánchez-Camacho planteó ayer ante la dirección nacional del Partido Popular la conveniencia de buscar un gran consenso para reformar el sistema de financiación autonómica de forma que, manteniendo la vigencia del principio, se limiten las actuales exigencias de solidaridad interterritorial para algunas comunidades autónomas, como Cataluña: “Cataluña –dijo en una entrevista radiofónica– no puede tener un concierto vasco, un pacto fiscal, pero sí se puede modular en dos aspectos. Uno, la solidaridad, donde se deben establecer límites. Y en segundo lugar, el principio de ordinalidad. No se pueden aportar grandes recursos a otras comunidades para pagar subvenciones y, mientras éstas bajan impuestos, en Cataluña la presión fiscal es muy alta”.

Esta propuesta, según ella misma, va encaminada a “dar respuesta a lo que está pasando en Cataluña”, es decir, una respuesta al desafío separatista de los nacionalistas catalanes. La dirigente popular catalana es consciente de que hace falta una intensa pedagogía en su propio partido para convencer a sus correligionarios de que no sería un régimen especial para Cataluña, sino un mecanismo general que pudiera contentar a los nacionalistas catalanes, ya que se trataría, según ha dicho en otras ocasiones, de “reconocer una singularidad”. Al separatismo se añade, pues, el problema poco menos que irresoluble de establecer un régimen general que reconozca, sin embargo, una singularidad. Como era de prever, inmediatamente se han alzado voces discrepantes y, en cierto modo, amenazadoras: Ignacio González, presidente de la Comunidad de Madrid, ha anunciado, si se reconociera alguna singularidad para Cataluña, una consulta para que los madrileños opinasen sobre “qué régimen de financiación quieren”.

El debate interno está servido, y no han resultado convincentes las precisiones de la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, que por cierto no han precisado mucho: “El modelo del PP pasa por la solidaridad entre toda España”, ha dicho, lo que no es decir gran cosa: se podría aplicar también esta vaguedad si se considerase una supuesta “singularidad” catalana añadida a otras “singularidades” como los regímenes forales o la insularidad, por poner dos ejemplos bien distintos entre sí. Pero, con ser todo esto sumamente complejo, no es ésta la cuestión. A nuestro juicio, la cuestión es que ninguna fórmula, por creativa que sea, contentará a los nacionalistas catalanes, entregados a una carrera separatista que probablemente ya está fuera de su control. No queremos ser pesimistas, pero nos conformaríamos de momento si se pudiera neutralizar la locura separatista sin tener que recurrir a la fuerza.

 

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