«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Director de Rius TV en YouTube. Trabajó antes en La Vanguardia y en El Mundo. Director de e-notícies durante 23 años.

¡Que viene el coco!

18 de octubre de 2025

Pepa Millán (VOX) se le quedó mirando y le lanzó una andanada. Fue el miércoles pasado Durante la última sesión de control en el Congreso: «¿Cree que las instituciones ya están suficientemente degradadas o todavía no les basta?».

La portavoz de VOX aludía con estas palabras a la «corrupción del PSOE». Los últimos días en efecto entre «lechugas» y «chistorras» parecía una semana gastronómica. «¿Hasta dónde va a llegar este gobierno?», se preguntó. Aunque la respuesta es sencilla: hasta donde puedan. Nadie deja el poder voluntariamente. Y menos con tantos casos judiciales en el horizonte.

Félix Bolaños se fue por las ramas en su respuesta: «Los límites los tenemos que poner los demócratas ante proyectos reaccionarios y ultraderechistas como el que usted representa». Luego recurrió a la cantinela de que viene el hombre del saco, es decir, la «ultraderecha». «Lo peor no es la ultraderecha, es cuando la ultraderecha y la derecha extrema se unen, esa pinza entre Partido Popular y VOX»..

Incluso acusó a VOX de todos los males excepto del asesinato de Kennedy. De querer «ilegalizar partidos» o de «acabar con manifestaciones de personas que no tienen el mismo credo que ustedes». En su opinión, era un «ataque a la democracia». «Claro que vamos a poner límites», se reafirmó. Me asusté: ¿Límites a la democracia? E insistió en lo de «proyecto reaccionario». La última expresión lanzada por los asesores de La Moncloa para intentar evitar un vuelco electoral. El mismo miércoles, La Vanguardia titulaba en portada sobre la «ola reaccionaria».

«Nosotros los demócratas, les vamos a poner límites, a ustedes y al Partido Popular·, reiteró. Estaba excluyendo con esa afirmación no sólo a PP y a VOX, sino también a sus votantes. Lo que es mucho peor. En total, más de once millones de españoles. En la concepción de Bolaños, los demócratas deben ser los de Bildu, los de ERC, los de Junts. Y, ojo, yo no voy a excluirlos como hace el ministro.

Pepa Millán contraatacó con «la fiesta de cumpleaños de Ábalos», que ha trascendido esta semana. Se acordó también del último sablazo a los autónomos y del informe de la UCO. Lo que más me gustó fue cuando aludió a la confesión de Sánchez de esta semana sobre los pagos en efectivo en el PSOE. “Como en todas las empresas”, declaró el presidente. «¿En qué mundo viven?», le interrogó porque las sociedades apenas utilizan efectivo. La contabilidad está fiscalizada, al milímetro, por Hacienda.

El titular de Presidencia y Relaciones con las Cortes volvió a la carga, pero escurrió el bulto. «El PP y Vox cada vez se parecen más. Desde luego, en sus difamaciones, sin ninguna duda también en la intención de voto». A continuación volvió a dar lecciones. «Para que el PP y VOX puedan ser un proyecto demócrata europeo para este país, tendrían que tener principios y no tener dueño». Lo de los «principios» me recordó a los «cambios de opinión» de Sánchez.

Hizo un popurrí. Citó «autoridades húngaras», «alianzas con Rusia», aranceles «de poderes extranjeros multimillonarios» pero no se atrevió a citar a Trump por su nombre. Todo ello, la semana en que el Supremo ha anulado la sanción de 233.000 euros a VOX impuesta por el Tribunal de Cuentas. Finalizó con un «ustedes habrán podido doblegar el discurso del Partido Popular, hoy serán los que les llevan la maleta; pero no va a ser tan fácil que ustedes dobleguen a la democracia española. Para esto está este gobierno progresista».

Sánchez utilizó la misma táctica con Santiago Abascal. En este caso equiparó la formación al «partido del miedo». «El miedo al inmigrante, al cambio climático y a las mujeres libres». Hasta le acusó de «deshumanizar a los inmigrantes». A su juicio, «el Partido Popular y VOX son distintas siglas, pero el mismo proyecto reaccionario».

En la segunda réplica, volvió a utilizar lo de «deshumanizar». Y aseguró que los inmigrantes «están contribuyendo al desarrollo económico de nuestro país». Incluso acusó a Vox de «perpetuar la esclavitud». «Aquí está este gobierno para defender el derecho de las mujeres y también el progreso y la cohesión social de nuestro país», concluyó. Ya sólo faltaba acabar con un «No pasarán».

Han puesto en marcha la máquina del fango. No me queda ninguna duda de que el gran argumento del Partido Socialista para las próximas elecciones será… ¡Que viene el coco! Sean cuando sean. Lo de Gaza —firmado el acuerdo de paz— ya no da más de sí. Es la cortina de humo que se han sacado de la manga para tapar juicios a familiares y amigos, dinero en metálico y bocadillos de chistorra.

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