'Ser es defenderse'
RAMIRO DE MAEZTU
Este artículo se publicó en La Gaceta antes de convertirse en La Gaceta de la Iberosfera, no siendo entonces propiedad de Fundación Disenso.
Historiador de formación y periodista de profesión, todo un clásico del intrusismo que engrandece a este oficio. Primera autoridad nacional en perroflautología, es autor de ocho libros: tres biografías, cuatro ensayos sobre historia de España y una enciclopedia, perdón, enziklopedia que reúne todo el saber perrofláutico acumulado en la primera generación Logse. Tras un esfuerzo intelectual semejante sólo le han quedado ganas de conducir Negocios.com a buen puerto.

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Historiador de formación y periodista de profesión, todo un clásico del intrusismo que engrandece a este oficio. Primera autoridad nacional en perroflautología, es autor de ocho libros: tres biografías, cuatro ensayos sobre historia de España y una enciclopedia, perdón, enziklopedia que reúne todo el saber perrofláutico acumulado en la primera generación Logse. Tras un esfuerzo intelectual semejante sólo le han quedado ganas de conducir Negocios.com a buen puerto.

El reparto de Luis Candelas

9 de septiembre de 2013

5 libretas de cuadraditos, 5 libretas de dos rayas, 3 libretas de una raya… y así hasta 18 productos que el Sindicato de Trabajadores del Campo, acaudillado por el inefable Sánchez Gordillo, tuvo a bien expropiar la última semana de agosto de un hipermercado sevillano. No fue siquiera un asalto en toda regla porque esos son más desordenados, menos funcionariales y planificados. El ladrón entra, saca la pipa y, encañonando al dependiente mientas sostiene una bolsa de basura, grita “vacía la caja, mételo todo aquí y no te hagas el valiente, que no queremos héroes”. Así atracaba el Torete en las películas y el Jaro en la España real de finales de los años 70. Al final los verdaderos héroes terminaron siendo ellos.En nuestro país siempre hemos tenido querencia por los ladrones populares al estilo Luis Candelas, un bandolero muy popular durante el reinado de Fernando VII que robaba a los ricos para quedárselo él y su banda. Ellos decían que robaban para dárselo a los pobres porque la riqueza andaba muy mal repartida. Lo cierto es que nunca repartió más que buenas propinas en las muchas verbenas de la Villa, pero todos creían que era un Robin Hood castizo, un hombre del que Madrid debía sentirse orgullosa. No le importunaron hasta que dio sendos palos a la modista de la reina y al embajador de Francia. Hasta ahí llegó su suerte. Con los políticos no se juega. Un día de noviembre le dieron garrote y puso fin al reparto con una frase mítica: “¡Adiós patria mía, sé feliz!”. Pues eso, que sean felices.

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