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Fernando Sánchez Dragó (Madrid, 1936) es escritor. Ha sido en dos ocasiones Premio Nacional de Literatura. Ha ganado el Planeta, el Fernando Lara y el Ondas. Como periodista de prensa, radio y televisión ha hecho de todo en medio mundo. Ha sido profesor de Lengua, Literatura e Historia en trece universidades de Europa, Asia y África. Sigue en la brecha.

¿Saben en Bruselas lo que pasa aquí?

Yo no estoy nada seguro, pese al empeño de algunos eurodiputados, mayormente de VOX, en denunciar las tropelías perpetradas por el Gobierno que nos oprime y los desmanes del totalitarismo impuesto por el ideario progre y por la estúpida iconoclastia del imaginario woke.

Sospecho que lo mismo, grosso modo, sucede también en otras partes, todas ellas situadas intramuros de esa entelequia que es Occidente, pero no creo que en ninguna se llegue al extremo al que se llega aquí. Hasta los suecos, que se llevaban la palma, están regresando al seno de la sensatez. España, en cambio, es, junto a Estados Unidos, el maillot amarillo de la progresía.

¿Saben los lechuguinos, petimetres, pisaverdes, botarates, figurines y preciosos ridículos de Bruselas que los okupas tienen en España, que siempre is different, derecho de pernada y patente de corso y de curso legal en lo concerniente al allanamiento de morada y a la expropiación forzosa de propiedades inmuebles?

¿Saben que los españoles no somos iguales ante la ley?

¿Saben que los inmigrantes, ya sean legales, ya ilegales, tienen, por así decir, preferencia de paso en el usufructo de los servicios públicos?

¿Saben que no se aplica a los varones la presunción de inocencia en todo lo que a los malos tratos, trifulcas de pareja y violencia intrafamiliar se refiere?

¿Saben que cualquier mindundi provisto de DNI puede sentarse en el consejo de ministros sin necesidad de haber cursado estudios que vayan más allá de la enseñanza primaria? Y aun eso sólo porque es obligatoria, que de no serlo… 

¿Saben que la presión fiscal es, entre nosotros, además de recaudatoria, descaradamente confiscatoria?

¿Saben que se ha desterrado la memoria en los procesos de aprendizaje escolar, que da igual suspender que aprobar una asignatura…?

¿Saben que en buena parte del país se mantiene la doble o incluso triple imposición en las donaciones, sucesiones y el conjunto del derecho hereditario? 

¿Saben que el español es más o menos ciudadano y menos o más súbdito según sea la región española en la que haya nacido?

¿Saben que en algunas autonomías se equiparan los dialectos a las lenguas y que el idioma oficial del Estado se acogota con deplorables triquiñuelas en clara violación del sentido común y de la constitucionalidad?

¿Saben que los planes de estudio vigentes no persiguen la educación ni la instrucción, sino el más abyecto adoctrinamiento?

¿Saben que se ha desterrado la memoria en los procesos de aprendizaje escolar, que da igual suspender que aprobar una asignatura y que en la escuela pública se han suprimido o van a suprimirse las calificaciones numéricas?

¿Saben que la nefasta Ley de Memoria Histórica y Democrática es sólo un truco para escamotear lo que pasó y sustituirlo por lo que no pasó? 

¿Saben que esa ley sirve al designio de reabrir las trincheras de la guerra civil y convertir en ganadores de la misma a quienes la perdieron? 

¿Saben que la damnatio memoriae es en España moneda de cada día e infringe la legislación relativa a los delitos de odio? 

¿Saben que el odio, considerado en sí mismo, no es delictivo, aunque sí lo sean algunos de los hechos inspirados por él? 

¿Saben que el homo ibericus se ha transformado en homo festivus y sólo piensa en tomarse unas cañitas?

¿Saben que aquí se profanan tumbas y que eso, sea quien sea la persona enterrada en ellas, sí que es constitutivo de un delito de odio? 

¿Saben que nuestro Tribunal Supremo no es supremo y que sus sentencias, por lo general tardías y, debido a ello, baldías, no siempre se ejecutan?  

 ¿Saben que el sexo de las personas se define a la carta en el Registro Civil sin atender a las evidencias biológicas, anatómicas y fisiológicas?

¿Saben que el homo ibericus se ha transformado en homo festivus y sólo piensa en tomarse unas cañitas en cualquier terracita con unas croquetitas y unas lonchitas de jamoncito de patita negrita?

¿Saben que nuestros pecados capitales siguen siendo la envidia, la ira, la pereza y la soberbia?

¿Saben que seguimos siendo un país invertebrado?

¿Saben que yo llevo ochenta y cinco años siendo español y que cada vez es más difícil serlo?

¿Saben que…?

¿Saben que, saben que, saben que los puntos suspensivos del párrafo anterior podrían prolongarse hasta el infinito?

 Mejor me paro. Contad si son catorce, y está hecho. 

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