«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Director de Rius TV en YouTube. Trabajó antes en La Vanguardia y en El Mundo. Director de e-notícies durante 23 años.

TV3 no tiene arreglo

22 de febrero de 2025

A la espera de la entrevista a la alcaldesa de Ripoll, que ayer le hicieron en TV3, vi diez minutos la cadena autonómica. Le acaban de levantar el veto. Como han hecho ya en Catalunya Ràdio y Rac1, tras la moción fustrada de Junts en Ripoll. 

Ahora ya sólo falta que se lo levanten también al líder de VOX en Cataluña, Ignacio Garriga, que de vetos sabe mucho. A pesar de los once escaños que obtuvo en el parlamento autonómico en los comicios del 2023 y que representa a 248.000 catalanes.

La presentadora, Ariadna Oltra, y los tertulianos estaban muy escandalizados. Un juez de la Audiencia Nacional ha condenado a Luis Rubiales por agresión sexual, pero no por coacciones. Les supo a poco. Había una unanimidad total. 

Hasta encontraron a una magistrada dispuesta a criticar la sentencia de su colega José Manuel Fernández-Prieto. A mí, personalmente, el juez del caso Rubiales, me encantó. No tenía pelos en la lengua. Y, durante las vistas, repartía a diestro y siniestro. Menudo papelón le tocó. También creo que ha salido relativamente bien librado. Nadie ha cuestionado su formación ni trayectoria. Ni van diciendo que tiene dos DNIs.

Pero, como decía, la magistrada María del Prado Escoda, de Jueces para la Democracia, vio «cosas negativas». Hubiera preferido que el juez hubiese apreciado «abuso de autoridad» para conseguir una condena más elevada que, en su opinión, «se ha querido evitar». Todo porque la euforia del momento ha restado argumentos jurídicos.

Luego la presentadora le preguntó a la directora del diario Ara, Esther Vera. Vera fue jefa de prensa de Andreu Mas-Colell cuando fue consejero de Economía de Artur Mas. O sea que todo queda en casa. Coincidió con el resto de que hay un «antes y un después». Aunque, su juicio, no por la sentencia en si, sino por ¡las imágenes!.

Mientras que Joan Serra, que ha pasado también por el Ara y Nació Digital —ambos indepes—, vio igualmente un «gusto agridulce» en la sentencia. Lamentaba que percibiera coacciones a pesar de que «todo el mundo teníamos muchos indicios». Sabía más que el juez. Pese a que las sentencias se basan en hechos probados, no en «indicios».

A continuación volvió a hablar la magistrada de Jueces para la Democracia, coordinadora de la comisión de violencia de género de la asociación para más señas, para insistir en que las «coacciones» podían ser condenables en caso de recurso. 

Yo me remito al vídeo que luego circuló por las redes durante el viaje de regreso en avión. En el que una compañera de selección le preguntaba a Jenni Hermoso por el ‘pico’ en cuestión y, entre risas, contestó con un «pues vale».

Lo que no dijo la juez progresista es que si a Rubiales le han metido multa en vez de pena de cárcel es por la Ley solo si es sí de Irene Montero. Aunque, a la vista de los casos que proliferan en Podemos, ahora entiendo que la ministra hiciera una ley así.

Yo, desde luego, no defenderé a Rubiales, pero como decía me bastó ver diez minutos de la cadena para reafirmarme que no tiene arreglo. Todos pensaban lo mismo. No tengo inconveniente, pero no con fondos públicos. Y era sobre Luis Rubiales. Imaginen durante los momentos álgidos del proceso. No paraban de echar leña al fuego. Si TV3 no es de todos que la cierren, la privaticen o simplemente que la cambien.

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