«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Periodista y guionista. Fue presidente del Club de los Viernes, es colaborador en distintos medios de TV y radio y ha publicado artículos en Vozpópuli, La Nueva España y El Semanal Digital, entre otros.

Una celda compartida

31 de mayo de 2026

Algunos delincuentes sociatas han pasado ya por el talego y otros deberían ir pasando próximamente. Por mucho que griten las furcias mediáticas, la pelota se ha puesto en movimiento y se desliza inexorable. Soberbio espectáculo el de una organización criminal que se descompone, siendo estos momentos cruciales entre dos etapas los más peligrosos. Un mundo que no termina de desaparecer, mientras en los estertores se revuelve y puede dar los últimos zarpazos. Irse haciendo daño. Eviten en la medida de lo posible el transporte público ferroviario.

Hay algo de fascinante en esta caída, como el que contempla una voladura controlada que puede llegar a descontrolarse. El corazón en un puño mientras oscurecen los cipreses sobre el puño y la rosa. Pero fue emotivo ver las sensaciones tanto tiempo reprimidas de venezolanos a los que arruinaron el país y la vida, con la imputación de ese tipo siniestro y saqueador internacional. Qué hermoso, carajo, que la rapiña por lucro personal y la devastación de un territorio en beneficio propio tengan al menos una mínima consecuencia. Vamos a sonreír por los años en la batalla. Quien más y quien menos aportó su granito de arena. Tú, amigo progre, tú no, claro. Ellos van a ir a juicio y, manda narices, tú lo vas a ver todo desde casa. Sinceramente, no me parece justo.

Ya sé que no se puede pedir responsabilidad penal a quien sólo ha sido cómplice por delegación, por estupidez congénita. Pero a estas alturas del país y de la vida, aquí nadie es inocente de nada. Tú, que decías a todo el que estuviera dispuesto a escucharte que había que apoyar a la «coalición de progreso» porque era perentorio frenar al fascismo (no tienes ni idea de lo que es el fascismo, amigo) lo ves ahora desde la barrera y el confort que te da no ser responsable de nada, como un ser lactante.

Tú, que señalabas a los que hacían un honrado y fatigoso trabajo de fiscalizar al poder, y tratabas de desacreditar, incluso con ataques en lo personal, al que te decía un poco lo que estaba pasando. Y lo que iba a pasar. No se te cae la cara de vergüenza, claro. El orgullo mal entendido de quien nunca supo aceptar que tal vez estaba equivocado en algo. Demasiado licuado tenías el cerebro con los medio del oficialismo. He visto fanáticos religiosos con mayor capacidad de análisis. Te dedicabas a repetir un repertorio imperturbable de falacias, con el aplomo del que nunca duda porque nunca se cuestiona.

Tú, que en tu infinita idiocia te creías en posesión de la auténtica verdad, con esa convicción y esa seguridad que sólo exhiben los que nada más que acumulan en esta vida certezas de cartón. Ideología mal canalizada, restos de un desguace. La verdad del socialismo se pudre en los rincones de la historia, acumulando cadáveres que esperan justicia en un triste limbo, pues casi nadie paga por tanto infierno desatado. Tú en España has estado bailando sobre una imbecilidad sin consecuencias, mientras nos desmontaban el país y jodían la existencia a toda una generación.

No te gustaba un pelo que otros se rebelaran contra la ambición totalizadora del poder, sólo porque identificabas al poder con los tuyos y los tuyos eran los buenos. Bien contra mal, así de simple es todo. Valiente gilipollas, justificando que el Gobierno de tu país se asociara con los asesinos de tantos de tus conciudadanos. Racistas vascos matando en nombre de una patria ficticia. Mira para otro lado, sí, como si nunca hubiera pasado.

Creías que las izquierdas identitarias y territoriales tenían algo de progre, porque no sabes lo que es el nacionalismo, o transiges con él por oposición a lo que tú crees que es nacionalismo español. Los abertzales son simpáticos chicos, que pegan palizas en manada porque los que las reciben se lo merecen. Otegui es un hombre de la paz de los cementerios.

Tú, durante años metiendo cizaña, apoyando incluso a chavistas ladrones como los de la chusma podemita, atacando la convivencia y la tranquilidad entre ciudadanos. Grupos políticos cuyo objetivo declarado es la destrucción del país. Qué gracioso es Rufián. Qué plurinacional te parece todo.

Negabas la corrupción sistemática de la banda de Sánchez porque te decían que era un bulo y decidiste que te lo ibas a creer. Era agradable que todo un conglomerado mediático validara tus prejuicios. Fango, ultraderecha. El único fango es el que te inunda la cabecita, del que jamás pudiste desprenderte porque eres un cafre y un bobito desde que llegaste al mundo. Los que te conocen lo saben, y alguna vez deberían decírtelo.

Informando prese a las presiones y sabiendo lo que había enfrente. Hubo gente que se jugó el tipo, algunas periodistas, sí, mujeres, a las que trataron de matar civil y profesionalmente. Y te pareció estupendo. Feminista de pacotilla. Mujer sólo es si vota bien y se presenta con sus pronombres. Sospecho que no sabes lo que es una mujer de verdad, que no se arruga ante complejos ideológicos y que no permite que ningún analfabeto le diga todos y todas.

Si tuvieras una molécula de honestidad intelectual, se esperaría de ti algún tipo de autocrítica o de pedir perdón a las personas que dañaste con tu estupidez ofensiva. Por tu grado de responsabilidad en todo este robo y corrupción a gran escala. Como no lo vas a hacer, lo más cabal sería que te esperara una celda compartida. Me gustaría verte en prisión, reconozco que soy muy poco piadoso. Como es difícil que ocurra, me conformo con manifestarte todo mi desprecio.

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