Un nuevo informe del Observatorio de Libertad Religiosa en África revela la magnitud de la violencia contra los cristianos en Nigeria: entre octubre de 2019 y septiembre de 2025 fueron asesinados 22.835 civiles cristianos y secuestrados otros 15.932 en ataques vinculados a grupos armados.
La investigación, titulada «Killings and Abductions in Nigeria (2020-2025)», analiza seis años de datos y documenta un total de 79.323 personas asesinadas y 34.773 civiles secuestrados en el país.
El estudio llega pocos días después de que el Parlamento Europeo aprobara por 510 votos a favor y sólo uno en contra una resolución urgente para condenar la persecución de cristianos en Nigeria.
Una violencia que golpea especialmente a los cristianos
El informe sostiene que la lectura internacional de la crisis nigeriana es incompleta. Mientras la atención occidental se ha centrado durante años en Boko Haram y en ISWAP, el Observatorio señala que otros grupos armados han causado muchas más víctimas civiles.
Según ORFA, Boko Haram e ISWAP fueron responsables del 12% de los civiles asesinados. En cambio, las milicias que el organismo clasifica como «Grupos Terroristas Fulani» provocaron el 44% de esas muertes.
Otro bloque, denominado por los investigadores «Grupos Terroristas No Identificados», fue responsable de otro 32% y comparte en buena medida patrones de actuación con esas milicias, según el estudio.
El Observatorio subraya, no obstante, que estos datos se refieren a grupos armados concretos y no a la comunidad fulani en su conjunto, cuya gran mayoría no participa en la violencia.
Cristianos asesinados por su fe
De los 42.033 civiles asesinados analizados en el informe, 22.835 eran cristianos y 10.519 musulmanes. Esto equivale a una proporción de 2,2 cristianos asesinados por cada musulmán. Cuando los datos se ajustan a la composición demográfica de los estados afectados, la diferencia se eleva hasta una ratio de 4,4 cristianos por cada musulmán.
La conclusión de ORFA es especialmente contundente: los civiles cristianos fueron asesinados o secuestrados por ser cristianos, mientras que los civiles musulmanes fueron atacados principalmente por no pertenecer a la comunidad fulani.
El patrón, por tanto, no respondería sólo a conflictos por tierras, ganado o recursos, sino a una estructura de violencia marcada por la identidad religiosa y étnica.
Secuestros y trato desigual a las víctimas
La investigación también documenta 15.932 cristianos secuestrados y 15.272 musulmanes secuestrados durante el periodo estudiado. Aunque la cifra absoluta es similar, ORFA sostiene que el trato recibido por los cautivos varía de forma drástica según la religión.
El analista principal del Observatorio, Steven Kefas, afirma que los cristianos sufren cautiverios más prolongados, mayor riesgo de ejecución y, en el caso de mujeres, abusos, conversiones forzadas y matrimonios impuestos. Kefas define este patrón como una «jerarquía religiosa del valor humano».
Más que una disputa por recursos
El informe rechaza que la violencia pueda explicarse únicamente por la presión sobre las tierras o los conflictos económicos entre comunidades.
ORFA reconoce que existen tensiones por recursos, pero sostiene que no bastan para explicar la selección de víctimas ni el ensañamiento contra poblaciones cristianas y no fulani.
Los ataques se intensifican en meses como abril y junio, durante la temporada agrícola, cuando las comunidades rurales están más expuestas. Pero, según el estudio, no se producen de forma aleatoria: golpean a comunidades concretas, las desplazan y después los atacantes ocupan sus territorios. La dimensión territorial existe, pero el criterio de selección de las víctimas sería religioso y étnico.