«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
En un discurso centrado en la defensa de la dignidad humana

El cardenal Robert Sarah retrata a la UE y denuncia que impone el aborto y la ideología de género en África

El cardenal Robert Sarah. Europa Press

El cardenal Robert Sarah denunció este miércoles en el Parlamento Europeo que la Unión Europea está promoviendo una nueva forma de «colonización ideológica» sobre África mediante la imposición del aborto y la ideología de género como condición para la cooperación internacional.

Durante su intervención en el coloquio Europe and Africa, celebrado en Bruselas, apeló repetidamente al magisterio de León XIV, Benedicto XVI y Francisco para reclamar una relación entre ambos continentes basada en el respeto a la soberanía cultural y a la ley natural.

Según recoge Infovaticana, su discurso, de marcado contenido antropológico, político y religioso, estuvo centrado en la defensa de la dignidad humana y en una crítica a la instrumentalización del lenguaje y de la cooperación internacional para imponer determinadas agendas ideológicas.

El cardenal inició su intervención preguntándose si Europa y África continúan compartiendo el mismo significado de conceptos fundamentales como «derechos humanos», «familia», «libertad», «dignidad» o «género». «¿Podemos seguir entendiéndonos? ¿Las palabras que utilizamos —derechos humanos, dignidad, desarrollo, libertad, salud, género, familia— significan todavía lo mismo para quien las pronuncia en Bruselas, Estrasburgo, Kampala o Conakry?», preguntó.

Como punto de partida de su reflexión citó unas palabras pronunciadas recientemente por León XIV ante el cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede. «Necesitamos que las palabras vuelvan a expresar de manera inequívoca realidades ciertas. Sólo así podrá reanudarse un diálogo auténtico y sin malentendidos», recordó.

Sarah aseguró que ese cambio del lenguaje no constituye una cuestión meramente terminológica, sino un instrumento de presión política. «Un tratado, una resolución o un plan de acción que utilizan un vocabulario impreciso y ambiguo no son instrumentos de cooperación, sino instrumentos de perversión y de poder silencioso», declaró. «Cuando se invocan los derechos humanos para imponer categorías jurídicas ajenas a nuestra historia, a nuestra fe, a nuestra cultura y a nuestra visión antropológica, ya no estamos ante una cooperación entre iguales», añadió. Así, dijo que «cuando Europa construye derechos separados de la verdad sobre el hombre, la razón misma se deforma».

Sarah defendió la necesidad de una cooperación basada en el respeto mutuo, la subsidiariedad y la solidaridad. «La Iglesia no pide a Europa que deje de ayudar a África; pide que la cultura del poder se transforme en una civilización del amor», afirmó, antes de invitar a las instituciones europeas a revisar el lenguaje que emplean cuando abordan cuestiones relacionadas con la familia, la vida, la sexualidad o los derechos humanos.

«Hagan un serio examen de conciencia. Escuchen a África. Respeten su soberanía cultural. Ofrezcan una cooperación libre, no condicionada por agendas ideológicas», concluyó.

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