'Ser es defenderse'
RAMIRO DE MAEZTU
Este artículo se publicó en La Gaceta antes de convertirse en La Gaceta de la Iberosfera, no siendo entonces propiedad de Fundación Disenso.

Crítica de Macbeth: La coronación de Fassbender

La tragedia shakespeariana de Macbeth ha inspirado a numerosos cineastas, desde Orson Welles hasta Roman Polanski -por sólo nombrar algunos-, que adaptaron al lenguaje audiovisual el relato de ambición desmedida que concibió el autor inglés. Esta fuente inagotable de pasiones humanas es retomada de tanto en cuanto en la cartelera, que en estas fiestas navideñas regresa actualizada en un trabajo del australiano Justin Kurzel y encarnada por los aquí inspiradísimos Michael Fassbender y Marion Cotillard.

Michael Fassbender se pone en la piel del noble Macbeth, quien tras dar una victoria a las tropas del rey Duncan en la Escocia medieval recibe la visita de cuatro -y no tres- brujas que le auguran que él será el próximo rey. La ambición desmedida de él y su mujer, lady Macbeth (Marion Cotillard), es el motor que les impulsa a cometer el mayor crimen del ser humano. Tras asesinar al rey y ocupar el trono, la locura se apodera de Macbeth, un convincente y enorme Fassbender que acierta en la evolución descarnada de su personaje, consumido por la ambición en busca de más sangre, mientras su mujer –una susurrante y manipuladora Cotillard– realiza un camino psicológico inverso que culmina en tragedia.

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Como buena adaptación al cine, el Macbeth de Kurzel respeta la esencia de la obra de Shakespeare a través de su composición y sus diálogos teatralizados, pero actualiza la tragedia apoyándose en una narración épica, absolutamente cinematográfica, en la que cada plano y cada detalle rinde un homenaje a Shakespeare y se permiten licencias artísticas como el uso de la técnica del slow motion. La impactante fotografía de una Escocia envuelta en bruma, la sangre que brota sin piedad alguna de heridos y muertos o el inteligente uso de los colores se ponen al servicio del guión como un complemento brutal y asfixiante.

La magnífica utilización del lenguaje cinematográfico hace del trabajo de Kurzel una obra muy sólida en la que sus actores protagonistas son un gran acierto que forma parte del éxito de la película. Narrada de forma calmada, artística y cada vez más asfixiante, Macbeth regresa como historia épica sin perder ni un ápice de su carácter siniestro y violento en el que las dagas de los crímenes más imperdonables son imposibles de arrancar.

Puntuación: 4/5

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