'Ser es defenderse'
RAMIRO DE MAEZTU
Este artículo se publicó en La Gaceta antes de convertirse en La Gaceta de la Iberosfera, no siendo entonces propiedad de Fundación Disenso.

Un gran baño de José Garrido a sus colegas

Valencia. Plaza de la calle Xátiva. Miércoles 12 de marzo de 2014. Tarde nublada, fría y amenazante de lluvia con un cuarto de entrada.

Seis novillos de El Parralejo, bien presentados y de juego desigual con predominio de los buenos. Noble aunque sin clase, huidizo y rajado al final el primero. Manso, sin fuerza y complicado el segundo. Bravo y noble a menos en brío el tercero. También bravo y noble aunque algo distraído el cuarto. Excelentes quinto y sexto. Una gran novillada.

Román (palo de rosa y oro): Pinchazo y estoconazo muy contrario volcándose saliendo arrollado, aviso y silencio. Media trasera atravesada y cuatro descabellos, aviso y silencio.   

Francisco José Espada (burdeos y oro): Pinchazo hondo bajo y muy tendido y estocada desprendida, palmas con atrevidos saludos tras ovación al novillo en su arrastre. Pinchazo y estocada, oreja.

José Garrido (rioja y oro): Estoconazo y descabello, oreja. Estocada, dos orejas. Salió a hombros.

Dicen que Román es el novillero valenciano que está más cuajado para tomar la alternativa y ayer hizo su despedida en esta plaza de cara a su próximo doctorado en Nimes. Le apodera Santiago López y su cercanía profesional con Simón Casas motiva este doctorado en la importante plaza francesa. Su imponente coliseo romano, ya más que bimilenario, ha sido escenario de alternativas de no pocas figuras españolas además de varios diestros galos, como es natural.

Román encaró por delante un muy brioso novillo que, por echar las manos por delante, le desarmó al dar el cuarto lance a la verónica. Las dio muy para delante, comprometido aunque sin sosiego. Y empezó a llover. La tarde no acompañó nada. Apenas señalarle el piquero,  el segundo espada quitó por chicuelinas y el novillo, suelto y muy corretón, persiguió a un peón hasta las tablas. Román brindó a la poquísima parroquia una faena que empezó por alto en el tercio y prosiguió en los medios con la mano derecha. Redondos de menor a mayor acople que ligó al de pecho. Acto seguido, no se ajustó al natural. El novillo fue mejor por el otro pitón. Y por eso cambió a derechas, ligando una estimable ronda que recetó muy agachado. Como ahora hace El Juli. ¡Mal ejemplo del maestro! Y otra vez regular al natural. Muy desigual estaba resultando el trasteo. Entre que el novillo quería irse y que el novillero no terminó de centrarse, la faena no terminó de tomar vuelo. Ni siquiera con el intento  de poncina y las inevitables manoletinas con que cerró  la vulgar obra. Mucho barullo al entrar a matar sin estar cuadrado el novillo. Tras un pinchazo del que Román salió trastabillado, se volcó saliendo trompicado de la estocada que resultó muy contraria.

Buscó el desquite en el cuarto novillo al que recibió con dos largas de rodillas en el tercio. Mejor, más bravo, este animal que resultó bastante más lucido. Se vio claramente en el quite de Espada. Y, aunque no fue bien tratado en el tercio de banderillas, se dejó explayar por Román que empezó la faena con estatuarios y luego por redondos que, pese  darlos demasiado agachado y algo rápidos, resultaron largos. Y lo mismo al natural. La siguiente ronda, con la derecha, la ligó y por eso gustó más. Y vuelta a las andadas con la zurda. Ello sin contar los enganchones que sufrió al volver a la mano siniestra y en los circulares que dieron fin al trasteo. Mató de media trasera atravesada y varios descabellos. Román no estuvo a la altura esperada.

Francisco José Espada es natural de Fuenlabrada, patria de El Fundi. No pudo aquietarse en el recibo de capa por lo revoltoso que salió el segundo novillo que casi lo desarma. Se defendió mucho en el primer puyazo – mala señal – y no tanto en el segundo, lo que aprovechó el piquero para darle estopa. El tercer espada, José Garrido, quitó por elegantes y estilosas tafalleras. Menos mal que vimos algo bonito. Muy dolido y berreón en palos, otra mala señal, este novillo llegó a la muleta sin fuerza y echando la cara arriba al final de su corto recorrido, lo que no propició el reposo de Espada. Su baldío empeño careció de la menor compostura aunque algunos pases con la izquierda resultaron aceptables. Lo peor fue que, al terminar cada tanda o lo que fuera aquello, salió mirando a la gente con ademanes triunfales que no vinieron a cuento. Y, encima, se puso pesado.

También buscó el desquite Espada con el quinto. Lo recibió a porta gayola. El novillo le pasó veloz y huyó de cada lance y de cada capotazo que siguieron. Fue picado con levedad en sus huídas. Garrido marcó la diferencia en su quite. El novillo se fue muy arriba en banderillas. Brindis de Espala a la escasa parroquia, muy escasa en la plaza pero nutrida en la televisión. De ahí el peligroso compromiso. Lo solventó Espada con la mano derecha en el arranque de la faena ligando tandas con mayor recreo aunque muy rápido. Extraordinario el novillo. El mejor de los cinco ya lidiados. Mejoró al natural. Más templado. Y varios circulares invertidos que remató con un gran pase de pecho zurdo con el que descubrió la gran calidad de su enemigo. No faltaron las archivistas chicuelinas. !Hasta cuendo vamos a tener que aguantar esta suerte menor, muy menor¡. Espada anduvo mejor que antes pero, como antes Román, muy por debajo de su segundo oponente. Cortó una oreja tras pinchar y agarrar una estocada, pero el novillo fue de lio grande. Le dieron una más que merecida vuelta al ruedo en su arrastre.

José Garrido llegó a valencia de triunfar hace muy pocos días en Olivenza de donde es natural. La buena impresión que nos dio allí, la dio en Valencia y de qué modo… Lo anunció en el quite que hizo en el primer novillo como ya quedó dicho. Al montadito tercero del Parralejo lo recibió con una larga cambiada y con buenos lances. Muy gracioso el galleo por chicuelinas andadas para llevarlo al caballo. Derribó en el primer encuentro el bravo animal. Bien en la brega el oliventino.  Al segundo puyazo, el novillo fue desde lejos con alegría. Mal dejándose enganchar el capote Román en su quite. Y preciosa réplica de Garrido. Román, picado por el baño, volvió a quitar por gaoneras que esta vez salieron medio bien. Pero hubo contraréplica de Garrido por verónicas y media de su mejor cosecha. Ni color los quites de uno y otro contendientes. Seguridad del jovencísimo aspirante en su brindis al público. La faena la empezó citando en los medios de rodillas. Tardó el novillo en arrancarse pero, cuando lo hizo, se encontró con el toreo en redondo, ligando cuatro pases genuflexos y otros cuatro en pie. Bien. Y aún mejor los que siguieron pese a lo tardo del animal. Al natural costó más darlos porque se había venido muy a menos. Pero Garrido cambió de manos y terminó con circulares, cambios de mano, altos encadenados y ese irse del novillo con donaire torerísimo. El contundente espadazo quedó algo caído, pero lo ejecutó bien. Cortó una merecida oreja.

Ratificó con creces lo anterior en el sexto. Buen recibo capotero. Mal picado atrás, el novillo salió suelto del segundo encuentro. Pero no importó. Bien de nuevo Garrido en el quite. Y aún mejor en la faena que arrancó por bajo, rodilla en tierra, y con trincheras. En redondo se recreó templando mucho. Soberbio en los de pecho. Dulce en un cambio de mano. Formidable al natural. Y sabroso en las trincheras a las que siguieron más redondos de clara solución. Excelente el novillo y extraordinario el novillero. Sí señor. La victoria final la consiguió con una contundente estocada y para el oliventino fueron a parar las dos buscadas orejas. La vuelta y la salida a hombros, para el recuerdo de todos y, especialmente, para el muchacho. Nunca lo olvidará. Tampoco los que lo vimos.

TEMAS |

Noticias de España

.
Fondo newsletter