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César Alierta y Juan José Almagro, 'honoris causa' por la UPSA

La rectora de la UPSA, Míriam Cortés, impone la distinción a César Añierta
El presidente ejecutivo de la Fundación Telefónica, César Alierta, consideró hoy que la tecnología ofrece “una oportunidad única para democratizar la educación”, al permitir “igualdad de oportunidades para todos” de cara a crear “un mundo más justo”, aprovechando que “el gran potencial de desarrollo conlleve una mejor distribución de la riqueza”.
Así lo expresó durante su discurso de agradecimiento como nuevo doctor honoris causa de la Universidad Pontificia de Salamanca, en una ceremonia que se celebró en el Aula Magna del edificio histórico de dicha universidad salmantina, y donde Alierta esgrimió que “lo digital difumina fronteras”.
“El mercado laboral se está transformando radicalmente y existe ya un ‘gap’ de perfiles digitales no cubiertos en el mundo”, explicó Alierta, quien unió a ello el incremento de la demanda de educación superior que haría que “para satisfacer esta demanda, se requeriría construir tres universidades con capacidad para 40.000 alumnos cada semana durante los próximos diez años”.
“Gracias a la tecnología, esto ya no es obligatorio”, esgrimió el presidente ejecutivo de la Fundación Telefónica, quien mostró así su visión sobre “la educación digital, aspecto fundamental para el desarrollo humano y para el crecimiento de la sociedad” dentro de una “revolución digital que está transformando todos los ámbitos de nuestra vida”.
Y es que, según Alierta, “nunca en la historia de la humanidad se ha producido una evolución tecnológica como la que estamos viviendo”. Una revolución digital que representa “una impresionante oportunidad de crecimiento” pero que requiere, insistió Alierta, de “una mejor distribución de la riqueza”, así como de “construir la ética necesaria en el mundo digital”.
En ese sentido, reivindicó el papel de la Iglesia que, “por primera vez en la historia de la Humanidad, lidera el diálogo sobre cómo hacer un mundo mejor junto a otras religiones y los que no creen en nada”, gracias también a la figura del Papa actual, a quien “le preocupa que los niños no tengan acceso a la Educación”.
“Por eso nació Profuturo”, explicó Alierta, “cuya misión es reducir la brecha educativa en el mundo proporcionando una educación digital de calidad a niños y niñas de entornos vulnerables en África, Asia y América Latina”. Niños que, según el presidente ejecutivo de la Fundación Telefónica, “han sido transformados y escolarizados”, a través de un programa cuya ambición es “llevar la educación a diez millones de niños en 2020 y a 50 millones en riesgo de exclusión en 2030”.
Todo ello a través de los profesores, “verdaderos catalizadores de ese cambio”, y a su “encomiable labor en esta sociedad digital”. Por ello, Alierta llamó a trabajar “conjuntamente para que sean capaces de potenciar y colaborar en el desarrollo de las habilidades de sus alumnos con nuevas metodologías de aprendizaje”. Por último, también llamó a “seguir impulsando los vínculos entre la universidad y la empresa” para “no desligar el conocimiento que emana de las universidades de las necesidades que cada día surgen en las empresas”.
La propuesta de Alierta como doctor honoris causa fue defendida por el decano de la Facultad de Informática de la Upsa, Alfonso López Rivero, quien destacó que el presidente ejecutivo de la Fundación Telefónica “representa la esencia y los valores que los profesores de esta Facultad quieren transmitir: la tecnología no es un fin, sino un medio, el hilo conductor para ayudar a los demás, que aporta valor y sirve para integrar a los más desfavorecidos”.
Además, López Rivero destacó de Alierta su “inteligencia prodigiosa, carácter de buena persona, fuerza de voluntad y curiosidad innata por aprender de todo lo que le rodea”, así como el lema “hay que devolver a la sociedad parte de los beneficios obtenidos gracias al esfuerzo” que, según el decano de la Facultad de Informática de la Upsa, “marcó el rumbo de Telefónica con la Presidencia de César Alierta como promotor de la acción social” de la compañía.
Además de a César Alierta, la Universidad Pontificia de Salamanca también invistió hoy como doctor honoris causa al exdirector general de Comunicación y Responsabilidad Social Corporativa de Mapfre, Juan José Almagro, quien en su discurso de agradecimiento hizo un llamamiento a “acentuar las afinidades y olvidar tanto las diferencias para ponernos de acuerdo en ponernos de acuerdo”, como principio para “empezar a conseguir cosas”.
Almagro hizo también referencia al papel de la universidad porque “liderar es educar, y solo desde la educación y la cultura, los hombres y las mujeres nos hacemos más sabios, fuertes, libres y demócratas”. “Ese es el papel que debe jugar la universidad en el futuro, como conciencia crítica, ética y social del conjunto de los ciudadanos”, concluyó.
La defensa de la propuesta de Juan José Almagro como doctor honoris causa de la Universidad Pontificia de Salamanca fue desarrollada por el catedrático de la Facultad de Comunicación de la Upsa, Ángel Losada, quien destacó la figura del antiguo director general de Comunicación y Responsabilidad Social Corporativa de Mapfre como “precursor a la hora de relacionar la comunicación con la función directiva y su efecto en la conducta socialmente responsable de las empresas”.
También se refirió Losada a la obra de Almagro, que según el catedrático de la Facultad de Comunicación enseña “precisamente que la lealtad se basa en tres principios aplicables tanto en el ámbito personal como en el empresarial y el social: la conciencia para hacer lo que corresponde hacer, la coherencia para hacer lo que se dice y la transparencia para decir lo que se hace”.
La ceremonia de investidura estuvo presidida por la rectora de la Universidad Pontificia de Salamanca, Mirian Cortés, quien consideró el de hoy como “un día muy importante y alegre” por incorporar dos nuevos doctores honoris causa “ilustres, que hacen una contribución muy sobresaliente a la mejora de la sociedad, especialmente centrada en los más desfavorecidos”.
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