«Ser es defenderse», RAMIRO DE MAEZTU
Este artículo se publicó en La Gaceta antes de convertirse en La Gaceta de la Iberosfera, no siendo entonces propiedad de Fundación Disenso.

El liberalismo es corrupción

La corrupción sólo tiene una causa principalísima: la falta de religión. Si los hombres no respetan las leyes divinas y naturales, ¿cómo van a respetar las humanas? ¿Qué motivo real y qué ayuda de la gracia tendrán para resistir las propias pasiones de su naturaleza herida por el pecado original y practicar la virtud de la obediencia a las leyes humanas, si ni siquiera son capaces de hacerlo con las del Dios todopoderoso? Cuanto más se alejen las sociedades de Dios, más corruptas se volverán, y cuántos más corruptas se vuelvan, más tiranas serán. Es así, queridos amigos, como el liberalismo no forja sociedades libres, sino sociedades decadentes que fabrican su propia ruina llenando a los hombres de pecado y de vicio. Como seguidores del demonio, padre de la mentira, ellos también mienten engañando con paraísos falsos tras exaltar la soberbia del hombre. Sólo hay un paraíso posible, y los católicos sabemos cuál es.

 

Cristo y su Iglesia enseñan:

«Si tu mano o tu pie son para ti ocasión de pecado, córtalos y arrójalos lejos de ti, porque más te vale entrar en la Vida manco o lisiado, que ser arrojado con tus dos manos o tus pies en el fuego eterno. Y si tu ojo es para ti ocasión de pecado, arráncalo y tíralo lejos, porque más te vale entrar con un solo ojo en la Vida, que ser arrojado con tus dos ojos en la Gehena del fuego»

Mt 18, 8-9.

 

La moral cristiana consiste en estar dispuesto a morir antes que pecar

Santo Tomás de Aquino

«Nuestra justicia debe ser mayor que la de los escribas y fariseos, como dijo San Mateo»

Fray Francisco de Vitoria

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