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Igual llamarlo 'virus chino' no era una ridiculez

Biden ordena a las agencias de Inteligencia una investigación sobre el origen del covid

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden. Europa Press

“¡Qué escándalo! ¡Aquí se juega!”, parece haber exclamado el presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, siguiendo la estela del cínico capitán Louis Renault de la película Casablanca, al enterarse por CNN que quizá, tal vez, a lo mejor llamar al SARS-2 “el virus chino” no era una mera ridiculez de Donald Trump. Y ha dado marcha atrás como si no hubiera mañana.

Y es que a la Administración Biden le faltó tiempo, a poco de la investidura, para cancelar la investigación ordenada por Trump con el objetivo de llegar al fondo del origen de una pandemia que ha puesto al mundo patas arriba y que, en Estados Unidos, de paso, ha resultado valiosísima para llevar al anciano Biden a la Casa Blanca.

Y como los demócratas se parecen a los socialistas en que solo aciertan cuando rectifican, viéndose así traicionado por la ‘cadena amiga’ ha hecho de tripas corazón y ha ordenado con urgencia a las innúmeras agencias norteamericanas de inteligencia que se pongan a investigar de dónde ha salido el bichito y cómo durante tres meses.

Pueden leerlo en el sitio de la Casa Blanca en Internet, una nota en la que reconocen que las agencias han estado siguiendo varias líneas de investigación posibles, incluyendo “si surgió del contacto humano con un animal infectado o de un accidente de laboratorio”. ¡Aleluya, hermanos!

Uno puede casi oler el pánico que trasluce la nota. “Acabo de pedir a la Comunidad de Inteligencia que redoble sus esfuerzos para recoger y analizar información que pueda acercarnos a una conclusión definitiva, y a presentarme un informe en 90 días”, dice Biden en la nota oficial.

Acostúmbrense, que pasa mucho en nuestros días: lo absolutamente prohibido puede convertirse en la línea oficial, y viceversa, de un día para otro.

No lleva mucho más de cien días, y Biden ya ha tenido que ‘trumpear’ en varias ocasiones importantes. Lo primero fue la vacuna, un empeño personal de Trump que los demócratas ridiculizaron a modo -incluso miembros de la Administración, como el infame Dr. Fauci- para apropiarse del resultado y del mérito el primer día de mandato de Biden. Luego vieron en cero coma que la idea de abrir la frontera sur no era exactamente una genialidad y retomaron la construcción del muro como si no hubiera mañana y volvieron las ‘jaulas’ para niños solo que, en esta ocasión, las llamaron ‘instalaciones de acogida’ o algo así. Y así todo.

A poco de iniciarse la pandemia de nuestros pecados, el entonces secretario de Estado Mike Pompeo encabezó un proyecto para investigar su origen, sin excluir la posibilidad de que el programa chino de armas biológicas hubiera tenido algo que ver en todo el asunto. 

No fue fácil porque, como casi todas las iniciativas de Trump, no solo tuvo que enfrentarse a la oposición de sus rivales políticos y los medios, sino también con la resistencia de sus propios funcionarios, que veían en la investigación simplemente una caza de brujas política contra China.

Entre febrero y marzo, Biden fue informado de los hallazgos de esta investigación e inmediatamente la canceló, prefiriendo aceptar los resultados de la, ejem, ejem, ‘investigación’ de la Organización Mundial de la Salud que, como pudo concluir el más ingenuo, fue puro kabuki gestual para dejar a Pekín libre de polvo y paja. Hay cosas, en fin, que mejor no meneallas, sobre todo porque cuando se escudriña un poco aparecen nombres como, oh, el propio Dr. Fauci, el niño bonito de los demócratas mascarillistas.

¿Y qué había descubierto la investigación ordenada por Trump? No lo sabemos con detalle, aunque Pompeo afirmó en mayo de 2020 que había una “enorme cantidad de pruebas” que respaldaban la teoría de una fuga de laboratorio. 

Pero la teoría contra la cual apostaban los demócratas, los medios, las redes sociales y todos los personajes con un altavoz, se ha negado a morir, ha seguido creciendo y aportando nuevos y claros indicios hasta que, finalmente, el propio Fauci ha tenido que reconocer públicamente que vale la pena investigarla y la CNN ha aireado el asunto, forzando a Biden a su enésimo decir Diego donde dijo digo.

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