Colombia no puede caer de nuevo en cuarentena

SI BIEN HAY SIGNOS DE MEJORÍA, NO ES SUFICIENTE

Foto: Daniel Vargas – Unsplash.com

Después de haber pasado una de las cuarentenas más largas del mundo –completamente estricta en marzo, abril y mayo, y parcial a partir de junio– el país finalmente muestra signos moderadamente esperanzadores de estar restableciendo su actividad económica.

Durante los primeros meses era permitido salir uno o dos días a la semana. Solo aquellas industrias consideradas por el gobierno como “vitales” podían operar.

A partir de junio se fueron flexibilizando las restricciones de circulación para personas, tales como horarios y días de salida. Solo hasta septiembre abrió el comercio sin muchas restricciones y los restaurantes también lo hicieron.

A pesar de haber sido notablemente lenta la reapertura, esta produjo inmediatamente resultados a nivel económico y, por consiguiente, a nivel social.

Según datos recientemente publicados, para septiembre la tasa nacional de desempleo (TD) en Colombia fue de 15.8%, la cifra más baja desde marzo. Después de meses rondando el 20%, el desempleo en el país baja por segunda vez consecutiva, producto de la reapertura económica casi total que se ha llevado a cabo en el país. Para agosto había presentado niveles del 16.8%.

Según Juan Daniel Oviedo, director del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), se han reincorporado casi un millón de personas al mercado laboral y en total se han recuperado el 67% de los puestos de trabajo perdidos por las cuarentenas estrictas en el marco de la pandemia.

Algunos indicadores importantes de la fuerza laboral –como lo son la tasa global de participación (TGP) y la tasa de ocupación (TO)– muestran una mejoría cercana a los niveles de 2019.

La tasa global de participación para septiembre fue de 62.8%, 2.7 puntos menos que para 2019. Este indicador se refiere a la presión que refleja la población en edad de trabajar sobre el mercado laboral. Por su parte, la tasa de ocupación en septiembre de este año se ubicó en un 56.3%, es decir, 5.7 puntos por debajo del mismo período en 2019. Ambos resultados indican una recuperación importante de la economía y del trabajo asalariado.

Ahora bien, para mantener el empleo es necesario que se apliquen medidas de flexibilidad laboral tales como la reducción de costos o las regulaciones de contratación y despido para los trabajadores. Adicionalmente, es importante disminuir la carga tributaria para las empresas, con el fin de fomentar la inversión.

Si bien los resultados son alentadores, no son suficientes. Enfrentamos una crisis sin precedentes en la historia moderna del país que requiere medidas categóricas, efectivas y sin titubeos.

El reto continúa en recuperar como mínimo la senda de crecimiento que anteriormente se tenía, aplicar políticas que dinamicen el desarrollo de nuevos mercados. Algo importante: no podemos caer en cuarentenas nuevamente.

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