Colombia: se suman nuevas candidaturas presidenciales a un escenario político fragmentado y con serias amenazas izquierdistas

La candidatura de Alejandro Char podría complicar aún más el escenario ante Petro
El exalcalde Alejandro Char ha lanzado su precandidatura presidencial en Colombia. Twitter

Alejandro Char, ex alcalde de Barranquilla, hijo del exministro y exsenador Fuad Char -uno de los empresarios más importantes de Colombia- y además hermano del senador Arturo Char -presidente del Congreso 2020-2021-, ha decidido finalmente aspirar a la presidencia de Colombia y participar en una consulta para elegir un único candidato entre varios ex alcaldes, entre los que figuran el dos veces alcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa y Federico Gutiérrez, ex alcalde de Medellín.

Su movimiento político tiene actualmente el control de la gobernación del departamento del Atlántico y del gobierno de Barranquilla, su capital, al igual que varios representantes a la Cámara y Senadores, avalados en 2018 por el partido Cambio Radical. Char anunció que su aspiración será avalada por firmas que saldrá a recabar una vez se inscriba el comité promotor correspondiente ante la Organización Nacional Electoral.

Esto último marca una ruptura con el que hasta ahora fue su partido y con el exvicepresidente Germán Vargas Lleras, de quien su familia y movimiento fueron muy cercanos, acompañándolo en la primera vuelta presidencial en 2018, para luego apoyar al hoy presidente Iván Duque y derrotar a Gustavo Petro en la segunda.

Así las cosas, las elecciones parlamentarias de marzo serán también unas primarias para que los diferentes bloques definan candidatos únicos y se articulen para llegar unidos a la primera vuelta presidencial en mayo.

La izquierda más radical tendrá como candidato a Gustavo Petro, representante del “pacto histórico”, acompañado también por varias facciones del partido verde, que declaró la libertad para que todos sus militantes apoyen al candidato a la presidencia que quieran.

Irá a consulta interpartidista la “coalición de la esperanza” en la que hasta ahora convergen las fuerzas políticas cercanas a los expresidentes Santos y Gaviria, al igual que el Nuevo Liberalismo de la familia Galán, el ex gobernador de Antioquia, Sergio Fajardo, y el senador Jorge Enrique Robledo. Alegan representar al centro, a los moderados.

Queda la duda sobre lo que hará el grupo de los exalcaldes (Peñalosa, Char y Gutiérrez) y si participarían en una consulta con el Centro Democrático, el Partido Conservador, e incluso con el movimiento de Salvación Nacional que está a la espera de su personería jurídica, para poder enfrentar unidos a Petro y a la “coalición de la esperanza”. De no lograr un acuerdo en ese sentido, la posibilidad de que a la segunda vuelta pasen dos bloques de izquierda aumenta de manera grave.

Genera aún más incertidumbre la encuesta en curso para elegir candidato único del Centro Democrático, partido que anunció hace varios meses que su intención es participar en una consulta con otras fuerzas políticas, sin precisar cuáles.

Como lo informamos en este espacio la semana pasada, hay muchos rumores sobre una posible división interna en caso de que la ungida sea la senadora María Fernanda Cabal. El expresidente Uribe sigue pidiendo respeto por las reglas del juego y unidad. Cabal ha logrado posicionarse como la candidata de las bases del partido e insiste en la necesidad de hacer valer el resultado del NO en el plebiscito y de la elección presidencial de 2018, en las que las mayorías se expresaron en contra del gobierno Santos y del proceso con las FARC.

Ahora bien, el porcentaje de indecisos en todas las encuestas de intención de voto sigue siendo cercano al 40%, por lo cual las cábalas que se hacen flotan en el aire, sin que nadie se atreva a pronosticar con contundencia lo que podría ocurrir, aunque es claro que la dispersión electoral está a la orden del día.

Colombia parece estar transitando de regreso hacia un sistema de partidos fragmentado, sin orden ni disciplina, algo que se había logrado corregir con la reforma política de 2003 que impuso el umbral para obtener la personería jurídica y participar en la asignación de escaños, prohibió la doble militancia y el transfuguismo, estableció las listas únicas de candidatos por partido y sentó las bases para la posterior ley de bancadas. Hoy, parece que todos esos avances fueron flor de tres periodos y la entropía del sistema política no se pudo limitar.

La candidatura de Char, anunciada por Enrique Peñalosa en Barranquilla, agrava la división y genera un escenario muy difícil para que las fuerzas que se oponen a Petro y a la izquierda moderada de la coalición de la esperanza se unan definitivamente en marzo. Ojalá reine la sensatez y los egos no escolten la toma del poder en Colombia por parte de la izquierda.

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