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Corrupción, mentiras y una crisis interminable: el balance con el que cierra Pedro Castillo el 2021

En apenas cinco meses en el poder ha desatado una crisis de gobernabilidad
El presidente de Perú, Pedro Castillo.

En cinco meses de gobierno, Pedro Castillo le ha regalado al Perú un rosario de escándalos por corrupción, vínculos con grupos subversivos, acciones ilegales y abusos de poder.

Castillo, que llegó a la presidencia gracias a la ingenuidad y necedad de sus votantes, ha demostrado también que no es la persona indicada para ocupar tan alto cargo, debido a su ignorancia en temas de gestión pública, y que su oficio como maestro de primaria refleja la mediocridad de la educación peruana.

El mandatario izquierdista, funcional a los intereses de las narcodictaduras bolivarianas, es además un peligro para la soberanía y seguridad nacional del país andino, poniendo a disposición de su socio y mentor, Evo Morales -y su proyecto plurinacional Runasur- el sur peruano, rico en mineras y gas natural; retomando las relaciones diplomáticas con la Venezuela de Nicolás Maduro y permitiendo el ingreso al Perú de operadores de la dictadura cubana, como el recién nombrado embajador en Lima, Carlos el ‘Gallo’ Zamora, un peligroso agente de inteligencia.

“Es un especialista en extorsión, en conseguir secretos de las personas para luego chantajearlas y con esos secretos cumplir sus misiones. El canciller Maúrtua deberá explicar ante la comisión qué consideró para aceptar una persona tan peligrosa, enviada por el gobierno de Cuba, un país que los últimos 60 años se caracteriza por exportar su revolución comunista. Si la respuesta de la Cancillería no satisface, pediremos la presencia del Canciller y evaluaremos su interpelación. No es paranoia, tenemos a este ‘embajador’ que es un coronel del servicio de Inteligencia Cubano, un enemigo del Perú, muy mal por parte de la cancillería”, advirtió Ernesto Bustamante, congresista y presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del parlamento a Perú21TV a principios de este mes.

Por otro lado, la Dirección Nacional de Inteligencia (DINI) advirtió, a través de un informe remitido a la Dirección de Seguridad y Defensa del Ministerio de Relaciones Exteriores, que los ingresos al Perú y las salidas de operadores políticos del expresidente boliviano Evo Morales no fueron registradas por Migraciones.

La cada vez mayor presencia e influencia de Morales en el Perú abrirá espacios hacia una mayor politización de sectores extremistas sobre temas sensible como el cambio de Constitución y la despenalización de la hoja de coca”, refiere el documento, elaborado por José Luis Fernández Latorre, jefe de la DINI.

Vínculos de Castillo con la subversión

Castillo ganó notoriedad en el 2017 cuando lideró la huelga magisterial que puso en jaque al gobierno del entonces presidente Pedro Pablo Kuczynski. Entonces, Castillo fue cuestionado por estar vinculado a radicales del Movimiento por la Amnistía y Derechos Fundamentales (Movadef) -fachada del grupo terrorista Sendero Luminoso- y el Comité Nacional de Reestructuración de la Educación del Sindicato Unitario de Trabajadores en la Educación del Perú (Conare-Sutep).

La dirigencia de Conare-Sute, liderada por Pedro Castillo, tenía una historia larga de vinculación con grupos fuera de la ley. Estos sectores aprovecharon la debilidad del Sutep, el único sindicato reconocido por el Estado, y se desplazaron en la huelga de 2017. Los maestros que acataron la huelga no eran senderistas, era parte de su lucha gremial. Como gobierno tomamos la decisión de no negociar con este sector vinculado a Sendero Luminoso, era inaceptable”, precisó en una entrevista el exministro del Interior, Carlos Basombrío, que advirtió al Congreso de la República sobre el peligro que resultaba dialogar con estos gremios vinculados a la subversión comunista.

“La gente que conoce un poco a ese gremio sabe que su origen y actuación están vinculados con Sendero Luminoso y, además, tiene propuestas radicales para el país. Castillo se presenta como un lobo disfrazado de cordero y nadie lo ha desenmascarado. Como exministro puedo dar fe de que Castillo estaba vinculado con Sendero Luminoso”, aseveró.

Corrupción a borbotones

El primer escándalo de corrupción que salpicó a Castillo fue la presunta financiación ilegal de su campaña.

Según la tesis de la fiscal Bonnie Bautista, del Segundo Despacho Provincial de la Fiscalía Anticorrupción de Junín -provincia ubicada en la sierra central peruana y cuna del partido de gobierno-, basada en conversaciones extraídas de escuchas telefónicas y testimonios de tres aspirantes a colaboradores eficaces, la estructura de la presunta organización criminal dentro del partido oficialista Perú Libre, funcionaba, por un lado, cobrando coimas por agilizar la emisión de licencias de conducir; por otro, para el “direccionamiento y favorecimiento de en la contratación de personal bajo la modalidad CAS [Contrato Administrativo de Servicios] a personas afines a PL [Perú Libre]”. Para la fiscal, el objetivo fue financiar con estos ingresos ilegales la campaña política del partido por el que postuló Castillo a la presidencia. 

“¿Cuál era el objetivo? Financiar la campaña política del partido de turno en esta gestión 2019-2022 que, como todos sabemos, ha postulado a la presidencia y las elecciones congresales. Actividad que se habría incrementado en abril del año 2021 a consecuencia de que este partido político pasa a la segunda vuelta y se da la orden para que se recaude más dinero de esta forma”, expuso la fiscal Bautista.

La denuncia más reciente es aquella que envuelve a Castillo en un nuevo caso de tráfico de influencias. De acuerdo con un reportaje del dominical Panorama, un proveedor del Estado, el empresario Samir Abudayeh, gerente de Heaven Petroleum Operators, ganó una licitación de 74 millones de dólares de Petroperú luego reunirse con Pedro Castillo -el pasado 18 de octubre en Palacio de Gobierno- y el gerente general de esta empresa estatal de hidrocarburos, Hugo Chávez Arévalo.

Según el informe periodístico, el 18 de octubre el portal de Transparencia de la Presidencia de la República registró el ingreso a las 9:27 a.m. de Hugo Chávez Arévalo para una reunión de trabajo con Pedro Castillo. Previamente, a las 9:25, ingresó para conversar con el mandatario peruano el empresario comercializador de Biodiesel, Samir George Abudayeh. Este último estuvo acompañado del miembro de la Junta Nacional de Palmicultores, Gregorio Saenz Moya. Además, a la misma hora ingresó a la sede de la Presidencia la lobista Karelim López, actualmente investigada por presunto tráfico de influencias en Provías NacionalTodos permanecieron alrededor de hora y media en Palacio.

Cuatro días después de la reunión entre Castillo con los empresarios, se organizó un proceso de compra que benefició directamente a Abudayeh para vender biodiesel B100 a Petroperú.

Abudayeh es un empresario peruano proveedor del Estado en el rubro de los combustibles y socio fundador de la empresa Heaven Petroleum Operators. Según Panorama, este ya se había reunido anteriormente con Castillo el 15 de octubre en Palacio de Gobierno, lo que resulta todavía más sospechoso.

Crisis interminable

Bastaron dos semanas de haber jurado como presidente de la República para que Pedro Castillo empezara a ser agobiado por la crisis económica y sanitaria, el rechazo ciudadano, la desconfianza de los inversionistas y la polarización política.

Entonces, un sondeo de Datum Internacional arrojó que un 41% de peruanos desaprobaba su gestión frente a un 39 % de respaldo.

Los números tampoco fueron favorables para su gabinete, compuesto por figuras polémicas como Héctor Béjar, exguerrillero y admirador de la dictadura cubana -que ocupaba por esa época el Ministerio de Relaciones Exteriores-, que generó una grave crisis política e indignación en los institutos armados al afirmar en una videoconferencia que la Marina de Guerra fue la que inició los años de terrorismo en el Perú.

Un 57% también estimaba que los ministros elegidos por Castillo no eran capaces de liderar sus carteras. En tanto, el premier, Guido Bellido -acusado por presunto delito de apología al terrorismo y lavado de activos, recibía un rechazo contundente: 76 % de la ciudadanía consideraba que no debía ocupar el puesto.

Su primer gabinete fue insostenible, no solo por personajes como Bellido o Béjar, sobre todo por Iber Maraví, titular de la cartera de Trabajo y Promoción del Empleo, a quien se le descubrió vínculos con la organización terrorista Sendero Luminoso.

Meses más tarde, aun con nuevos ministros y nuevos asesores, todos ellos más cercanos a la izquierda progre -aborto, ambientalismo, feminismo- y por lo tanto con mejores titulares de parte de la prensa subvencionada, Castillo sigue repitiendo los mismos errores, demostrando su total incapacidad y falta de liderazgo.

La mediocridad de Castillo y el daño que viene haciéndole al país solo puede ser explicada de dos maneras: o lo hace por ignorancia, o lo hace por sabotaje. Y a esta altura del partido, cuando el Perú naufraga, y el gobierno comunista destartala dos décadas de crecimiento económico y prosperidad, ningún cambio de ministro o secretario parece dar solución a la crisis, lo que evidencia una sola salida: Castillo debe ser vacado cuanto antes, o el Perú se arruinará mucho más.

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