«Ser es defenderse», RAMIRO DE MAEZTU
el presidente de chile exhibe sus peores números en las encuestas desde que llegó al poder

Crece el conflicto interno en el Gobierno de Boric: incluso los comunistas consideran que su proyecto ‘no es viable’ para Chile

Gabriel Borix. candidato de extrema izquierda a la presidencia de Chile. Reuters

Los problemas para el recientemente inaugurado Gobierno izquierdista de Gabriel Boric en Chile no parecen terminar. Al contrario, en los últimos días, la impopularidad creciente del mandatario y las reacciones adversas que está generando la actividad de la Convención Constitucional –por su cuestionable desempeño–, han surgido como escollos en un camino que recién comienza para quien hasta hace nada se vendía como la joven promesa que salvaría de la desgracia a los chilenos.

Pero a estos dos elementos hay que unir ahora el de las propias divisiones internas que está experimentando la izquierda chilena –sobre todo en su vertiente más extrema– por los modos que está empleando el joven jefe de Estado para conducirse en las labores gubernamentales. Mención especial en este sentido merece el actual alcalde de Recoleta y miembro del Partido Comunista (PC), Daniel Jadue, quien en las últimas horas ha descargado munición pesada sobre Boric, su Gobierno y las ejecutorias que este ha puesto en marcha.  

Jadue llegó a Venezuela la semana pasada para participar en la “Cumbre Internacional Contra El Fascismo” organizada por el tirano Nicolás Maduro, en medio del aniversario número 20 de los hechos que temporalmente apartaron a Hugo Chávez del poder, y que luego condujeron a su vuelta a Miraflores, en abril de 2002.

En medio de dicha visita el alcalde de Recoleta asistió a un programa televisivo en uno de los medios del sistema de propaganda chavista. Allí, al preguntársele por la marcha del Gobierno de Boric, no dudó en decir que el “programa” enarbolado por el primer mandatario chileno no tiene “viabilidad política” en este momento, dejando entrever que Boric no preside un Gobierno tan sólido como pudiese pensarse.

Con ello, Jadue alude directamente al hecho de que las expectativas que albergaba la izquierda comunista que él representa no han logrado cristalizarse por ahora, dado que la fuerza de la gente y de instituciones como el propio Congreso chileno han servido como muro de contención a las tentativas de esos sectores extremos. Entre líneas ha admitido pues que las resistencias que han aparecido en el camino hacen que sea vea “difícil poder implementar a cabalidad” en este momento el programa radical que ventiló la ultraizquierda en meses previos.

Ante ello, el líder comunista no ha escondido ni por un minuto su disgusto; dado que en la misma tribuna afirmó tener dudas sobre la voluntad real de Boric de producir un modelo de desarrollo que supere y trascienda al “capitalismo” y al “neoliberalismo”: «(…) Tiene un proyecto completamente distinto, no se ha planteado jamás la superación del capitalismo y del neoliberalismo. Por lo tanto, es muy consistente que quiera diferenciarse de países que sí creen que hay alternativas al neoliberalismo y al capitalismo”.

Esto revela un problema de fondo: no es lo mismo hacer demagogia desde la oposición, llamar a incendiar las calles a modo de chantaje y prometer lo incumplible en una campaña electoral que salir al frente e intentar gobernar un país, con todos los problemas que ello conlleva. Lo dicho es más que evidente en el caso de Gabriel Boric, quien blandió un discurso repleto de postulados irrealizables hace unos meses y ahora tiene que convivir con el mundo real y sus amarguras. No es un videojuego.

Los señalamientos de Jadue no han pasado por debajo de la mesa. Dentro del equipo de colaboradores del Gobierno chileno, Camila Vallejo (también militante del PC) salió en defensa de Boric, emplazando al alcalde de Recoleta a “no tomar palco” (no quedarse criticando desde la distancia), al tiempo que optó por exculpar al primer mandatario, aludiendo que todos tienen responsabilidad en lo que ha venido pasando con el Gobierno y el desagrado que está produciendo en la gente: “Mi respuesta es sumamente clara ante los dichos del alcalde. Para hacer viable el programa los necesitamos a todos y todas, no depende exclusivamente del gobierno”, puntualizó.

Otra voz que salió al paso a los emplazamientos de Jadue fue la de la ministra de Interiores, Izkia Siches, quien se decantó por invitar al alcalde y a quienes tienen alguna crítica a tomar una actitud en la que “todos los sectores y actores estén disponibles a colaborar y contribuir en este proceso”.   

En suma, no es un buen momento para Gabriel Boric. Un frente interno que muestre voces críticas a un Gobierno que ni siquiera ha traspasado el famoso umbral de la “luna de miel” y los tres meses frente al poder es una verdadera pesadilla para un mandatario que, por estos días, exhibe sus peores números de aprobación desde que juró el cargo el 11 de marzo pasado.

El más reciente sondeo de Pulso Ciudadano reseña que sólo un 27% de los chilenos ve con buenos ojos su gestión en este momento, mientras que el último estudio de Cadem ha dejado en evidencia que Boric ha aumentado en un 30% sus niveles de desaprobación desde que llegó a La Moneda, hace poco más de un mes.  

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