«Ser es defenderse», RAMIRO DE MAEZTU
El éxito de los camioneros canadienses animado a muchos otros a imitarles

Caos y represión en París, y la ‘conjura de los grandes medios’ para ningunear la protesta del ‘Convoy de la Libertad’

Represión con gas lacrimógeno contra el "Convoy de la Libertad" en París (Francia), Reuters

París ha amanecido como una ciudad tomada por un ejército de ocupación especialmente represivo. Solo que se trata, en realidad, de su propia Policía, encargada por el presidente Emmanuel Macron de evitar que una multitudinaria ‘marcha de la libertad’ colapse la capital.

La imagen del día es la de las innumerables y ominosas tanquetas policiales, el caos y la brutalidad policial, contra una protesta ciudadana que representa el ‘contagio’ del exitoso ‘Convoy de la Libertad’ por el que decenas de miles de camioneros, a los que se han sumado agricultores y otros gremios, ocupan la capital canadiense, Ottawa, desde hace más de dos semanas, habiendo hecho huir al primer ministro, Justin Trudeau.

La situación es caótica, y las redes sociales son casi la única fuente de información medianamente fiable, debido a la auténtica ‘conjura de los grandes medios’ para ningunear la protesta francesa como llevan semanas haciendo con la canadiense.

No obstante, la situación es demasiado obvia para ignorarla por completo, y el New York Times habla de «miles de coches, autocaravanas y camiones» entrando en la ciudad, la vanguardia de un convoy contra la tiranía médica impuesta por el presidente Macron de pases, cierres y vacunas obligatorias de hecho.

La reacción de Macron a esta amenaza a su régimen ha sido tan simple como ridícula ante el pueblo francés, curtido en la revuelta callejera: prohibir las protestas. Y para garantizar que se cumple la prohibición ha desplegado más de 7.000 policías, esos mismos que no se atreven a pisar las ‘banlieues’ dominadas por los inmigrantes de segunda y tercera generación, para contrarrestar la acción de los manifestantes. París ha sido bloqueada para que no la bloqueen, lo que no deja de ser una divertida paradoja, con controles en todos los accesos a la capital.

Esto ha impedido entrar a muchos de los ciudadanos en lucha, pero no a todos. Aquí y allá se forman grupos que han conseguido pasar, tocando espasmódicamente las bocinas y ondeando cientos de banderas tricolores.

La protesta, compuesta por diferentes caravanas que partían de Niza, Brest, Lille y otras ciudades, parece haberse coordinado de algún modo por las redes sociales y plataformas de mensajería electrónica.

Ya en el centro de París, los manifestantes han avanzado de forma pacífica entre gritos de «¡Libertad!» y contra los QRs y la dictadura médica, lo que no ha impedido que la policía reaccionara con inusitada violencia, lanzando gases lacrimógenos y acosando a los manifestantes.

El éxito de los camioneros canadienses en su ‘toma’ de Ottawa y puntos clave de la frontera con Estados Unidos ha animado a muchos otros en el mundo entero a imitarles, y los franceses son solo los primeros en llevarlo a cabo masivamente. Pero no los únicos.

El mayor temor de los globalistas era inicialmente que la protesta canadiense saltase a Estados Unidos, algo que algunos, incluso en el propio Congreso, desean fervientemente. Es el caso del senador republicano por Kentuky Rand Paul, que en una entrevista concedida al Daily Signal ha expresado su deseo de que algo parecido a lo de Canadá llegue al fin a su país, llamando directamente a la desobediencia civil a sus compatriotas.

“Estoy totalmente de acuerdo» con la protesta, aseguró el senador, preguntado por las acciones del Convoy de la Libertad. “La desobediencia civil es una tradición consagrada en nuestro país, desde la esclavitud hasta los derechos civiles o lo que se le ocurra. Protesta pacíficamente, molesta, haz que se replanteen los mandatos».

Después de todo, la protesta que tiene a Canadá paralizada y a su primer ministro en paradero desconocido, amenazando a los camioneros y a quien les ayude con penas de cárcel, despidos y un futuro terrible, se dirige contra unas políticas provocadas por Estados Unidos, sostiene Paul. “Impusimos mandatos vacunales a los camioneros que cruzan la frontera desde Canadá, con lo que su gobierno impuso esos mismos mandatos, lo que a su vez enfureció a los camioneros”.

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