'Ser es defenderse'
RAMIRO DE MAEZTU
Kirchner fue una de las protagonistas del acto de asunción presidencial hondureño

El regreso del Foro de Sao Paulo a Honduras y la chapucera forma del socialismo de tejer acuerdos

La presidenta de Honduras, Xiomara Castro, junto a la vicepresidenta de Argentina, Cristian Kirchner. Reuters

La vicepresidente argentina Cristina Kirchner es una de las protagonistas del exuberante acto de asunción presidencial hondureño. La otra protagonista es también una vicepresidente: Kamala Harris, de los EEUU. Pocas veces el país centroamericano había suscitado tanta atención y convocado a tantas estrellas del firmamento progresista, y tiene sentido. Un importante conglomerado de figuras icónicas del Socialismo del Siglo XXI se ha juntado para celebrar a Xiomara Castro en un ritual casi catártico de reivindicación del Foro de San Pablo. La ocasión hace al revanchismo…

Ante un expectante auditorio, Kirchner dio una especie de clase magistral / discurso político en el que sintetizó gran parte de la narrativa regional y los atajos dialécticos que justificarán su accionar. Lo que Cristina presentó en su discurso es un manual de uso del político latinoamericano de los próximos años, así que conviene prestar atención a la deriva.

En una contundente conferencia en la Universidad Nacional Autónoma de Tegucigalpa, Cristina consiguió amalgamar una serie de contradicciones sin que se le moviera un pelo. Puso en duda el avance del comunismo como un peligro para la región en el siglo pasado, al tiempo que era aplaudida por la hija del mismísimo Hugo Chávez y de una audiencia abiertamente izquierdista. Se despachó contra la conquista de hace cinco siglos reflotando la famosa Leyenda Negra, como pocas veces se había visto, al tiempo que pendía de su cuello un rosario. Por supuesto que el neoliberalismo volvió a ser el monstruo de paja contra el que luchar y “el capitalismo” el representante del mal en la Tierra, aunque evitó hacer eje en el antiamericanismo en función de no ofender a la representación de EEUU. En síntesis el discurso castrista de los últimos 50 años, pero…

Cristina agregó algunas novedades: sostuvo que la región es atacada por ideas libertarias cuya propuesta de reducción del Estado son causantes del Calentamiento Global y que ese sempiterno malvado neoliberalismo es, además, sinónimo de narcotráfico. También sostuvo que los golpes militares de antaño son reemplazados por subterráneas escuelas de lawfare dispuestas a encarcelar a los líderes populares. Acá es importante no buscar la lógica o alguna prueba de las afirmaciones de la vicepresidente argentina. Lo que hay que entender es que Cristina produce discurso y corrientes de debate que sirven para toda la región, más allá de su asidero real. Pronto veremos a las usinas de pensamiento del Foro de San Pablo reivindicar sus delirantes afirmaciones.

Cristina sabe que el avance del narco en la zona es una de las principales preocupaciones de los ciudadanos. Identificar al capitalismo con el tráfico de drogas es una movida magistral como tantas que ha hecho a lo largo de su carrera, ya se encargarán los escribas, las universidades y el aparato cultural repartido por toda Hispanoamérica de repetir y justificar sus afirmaciones, ella sólo necesita plantar el dogma. También se ocupó de marcar la cancha del Fondo Monetario Internacional pero sin nombrarlo, en momentos en los que Argentina se debate entre el default y el acuerdo con este organismo. Los más fanáticos kirchneristas comenzaron a delinear en estos días (por las dudas) la idea de que un rompimiento con el organismo de crédito no sólo no es tan malo sino que es, incluso, deseable.

La novela de desamor entre Argentina y el FMI es aburrida e incomprensible pero estamos ante un capítulo interesante. Paralelamente a la diatriba de Cristina contra el capitalismo, expresidentes “amigos” firmaron una carta pública en la que solicitan al Fondo Monetario Internacional que «asuma la responsabilidad» por haber otorgado a Mauricio Macri un crédito récord. La jugada es la siguiente: reclamar que se flexibilicen las condiciones del acuerdo utilizando un grupo de presión compuesto por procesados, exterroristas y desprestigiados que curiosamente hoy son el oráculo de la sabiduría castrochavista. Los firmantes son Lula da Silva y Dilma Rousseff (Brasil); Fernando Lugo (Paraguay); Evo Morales (Bolivia); José Mujica (Uruguay); Ernesto Samper (Colombia); Rafael Correa (Ecuador); Manuel Zelaya (Honduras); José Luis Rodríguez Zapatero (España), y Leonel Fernández (República Dominicana), y Dina Boularte (Perú). «Reclamamos la eliminación inmediata de los sobrecargos del préstamo y el otorgamiento de plazos que permitan un crecimiento económico sin ajustes brutales ni restricciones fiscales que sometan al pueblo argentino a condiciones de empobrecimiento», oportuno, verdad?

Los firmantes apelaron a dichos de otro ilustre miembro de conglomerado progre, el Papa Francisco “Destacamos las palabras del Papa Francisco, quien declaró que ‘los mercados deben estar respaldados por leyes y regulaciones que aseguren que contribuyen al bien común, garantizando que las finanzas, en lugar de ser meramente especulativas, funcionen para los objetivos sociales que tanto se necesitan durante la actual emergencia sanitaria mundial’”.

Kristalina Georgieva deberá leer en el reclamo una alusión al panorama político del continente ya que le avisan que: «En un escenario político latinoamericano propicio para los proyectos del campo popular y en defensa de la Patria Grande, promover una política económica más humanista es bregar por un modelo de vida más distributivo e inclusivo, que piense y actúe pensando en los hombres y mujeres comunes; y cuestionar la concentración de la mitad de la riqueza mundial por una pequeña minoría de la población». Redistribución, inclusión, igualitarismo, identitarismo y concentración: todos los lugares comunes compartidos por la agenda discursiva de los organismos internacionales.

La otra extraña pata de este sistema de presión internacional sobre el FMI ocurre en la justicia argentina, donde se tramita una causa a partir de la denuncia realizada por la Procuración del Tesoro de la Nación ( a cargo del exguerrillero y millonario ultrakirchnerista Carlos Zannini) en el que se investiga la adjudicación a la Argentina del dichoso préstamo por parte del FMI como un hecho de administración fraudulenta. Esto se suma al apoyo que hace escasos días realizaron los cancilleres de la Celac. La alineación de los planetas chavistas no podría ser mejor.

Ocurre que Xiomara Castro representa lo que Cristina llamó en su conferencia «el regreso de los pueblos». Para Cristina Fernández, que el bolivarianismo esté fuera del poder es una usurpación lograda a base de propaganda fraudulenta y causas judiciales de una justicia incapaz de entender a los «movimientos populares». En cambio, que la corriente política regrese, así sean bajo nuevas figuras, es lo justo y en ese sentido se ocupó de nuevo en destacar que la idea es siempre colonia vs pueblo, venga en el formato que venga, o que ella diga.

El equilibrio que deberá hacer la flamante presidente Xiomara entre tanto bolivarianismo es enorme dado que la otra estrella presente en la asunción es la vicepresidente de EEUU, Kamala Harris, que también se apresta a participar del evento mostrando el compromiso de la Administración Biden con la pujante corriente socialista regional. Kamala viene estrechando lazos con Xiomara, deseosa de obtener algún tipo de éxito en su política migratoria, éxito que le viene siendo esquivo. Pero que la primera representante extranjera en reunirse con la presidente hondureña sea la norteamericana derrumba un poco el espíritu combativo del evento, porque mucho antiimperialismo pero a la hora de lo importante, primero lo primero.

El objetivo del viaje de la vicepresidente estadounidense es “atender las causas de raíz de la migración en Centroamérica», señaladas como la corrupción y falta de oportunidades, con un plan de inversiones privadas por 1.200 millones de dólares con el que pretende contener el fenómeno. Pero la batalla campal desatada en el nuevo Congreso hondureño, ya demandó un nuevo pronunciamiento del Departamento de Estado que urgió «a la calma y al diálogo», luego de que los diputados eligieran dos juntas directivas paralelas en el Parlamento, en medio de las acusaciones de corrupción. Justo, justito el tema de la charla bilateral.

Otro tema candente es la relación de Honduras con Taiwán. «La vicepresidente expresará su apoyo a la relación entre Taiwán y Honduras y subrayará el rol positivo que Taiwán puede jugar en Honduras y el hemisferio», dicen desde la oficina de Kamala mientras que Xiomara prometió en la campaña abrir las relaciones diplomáticas y comerciales con China como indica el manual del buen gobernante del Foro de San Pablo. Como se ve, las contradicciones no paran.

La asunción de Xiomara Castro como presidente de Honduras no es un evento menor. Marca a las claras las tensiones políticas que enfrenta el socialismo y su forma chapucera de tejer acuerdos y de pensar el futuro. Por un lado deberá subsumirse a la agenda bolivariana y por el otro atender los intereses de su socio comercial más importante: EEUU, también ahogado en contradicciones ideológicas que lo están hundiendo. Como sea, Honduras se ha convertido en protagonista inesperado de una coyuntura compleja. El progresismo puede tener el mismo discurso superficial pero distintos intereses y la forma en la que se resuelvan las tensiones marcará la suerte de la región. Por lo pronto, Cristina Kirchner diseñó el pulso ideológico: “Los pueblos siempre vuelven es una categoría de pensamiento político latinoamericano”, sostuvo. ¿Bailará hispanoamérica el ritmo de esa categoría?.

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