Ecuador se rebela contra las restricciones covid impuestas para Año Nuevo

Los ecuatorianos quieren continuar con la tradición de 'año viejo' del 31 de diciembre
En Ecuador despiden el año con la quema de "monigotes". Twitter

Empieza un nuevo año y la libertad no parece estar en el horizonte, frente a las crecientes medidas restrictivas por causa de la nueva cepa del coronavirus. Las autoridades de Ecuador pretenden limitar las celebraciones de Año Nuevo.

A partir de la medianoche del 17 de diciembre aplican las medidas del Centro de Operaciones de Emergencia (COE). El presidente del COE, Juan Zapata, anunció las siguientes disposiciones en cuanto al aforo para las festividades de Navidad y Fin de Año:

-50% de aforo en centros de convenciones: cenas, almuerzos corporativos, salas de recepciones; restaurantes, bares, discotecas, centros de tolerancia.

-75% de aforo en mercados y supermercados.

-75% de aforo en centros comerciales, templos religiosos y ferias de emprendimiento.

-75% de aforo en playas con apertura a las 06:00 y cierre a las 18:00.

-En el espacio público prohibición de eventos como conciertos, pases de Niño, procesiones, novenas, festivales de años viejos, quemas de años viejos, fiestas populares, verbenas, bailes populares y eventos barriales.

-Se prohíbe la venta y consumo de bebidas alcohólicas en el espacio público.

Para los establecimientos donde se limita el aforo es obligatorio, para todas las personas desde 12 años, presentar el carné de vacunación con dos dosis y el cumplimiento de las medidas de bioseguridad.

A nivel estadístico, más de 534.176 personas se han contagiado del virus en Ecuador, de los cuales 443.880 ya se han recuperado. Los fallecidos hasta ahora por causa de la Covid-19 son 23.765 y 9.796 decesos “probables”. En total serían 33,570 (lo que equivale a 0,19 % de la población).

En vista que el virus ha mostrado no ser tan letal como inicialmente se proyectaba, los ciudadanos se empiezan a inquietar e incluso hartar por los controles. Por lo cual surge un llamado de rebelión para celebrar la tradición.

Cada 31 de diciembre los ecuatorianos tienen la costumbre de “quemar el año viejo” en forma de un monigote. El año pasado ya lo prohibieron las autoridades y este año pretenden hacerlo de nuevo.

Según explica la antropóloga Tamara Landívar, la quema del Año Viejo (monigote, elaborado con papel, ropa vieja y decorado con una careta) “es la forma de cerrar ciclos; es la manera que tiene el ser humano para empezar el nuevo año”.

Y este ciclo lo quieren cerrar los ecuatorianos, pues la privación de las libertades, el desempleo por causa de las restricciones y una enfermedad que hasta la Organización Mundial de la Salud dijo que no va a desaparecer, empuja a la población civil a continuar con la vida sin temor.

Tradicionalmente en Ecuador los monigotes encarnan la figura de alguien despreciable (normalmente un político). También se arman tarimas con personas de ficción o bien escenas cotidianas. Se da rienda suelta al humor y la sátira, representado por protagonistas de series o películas de moda.

Si bien aplica a nivel nacional,  no se harán exhortos, sino exigencias a los municipios para las festividades de diciembre y las Intendencias de la Policía no emitirán nuevos permisos para festividades en el espacio público.

Por lo cual hay ciudades de Ecuador que ya anunciaron que cumplirán los mandatos si reciben los recursos suficientes para controlar la venta y consumo de monigotes prohibidos.

Mientras, los comerciantes ya sacaron a la venta y llenaron las calles de la tradición que pretenden mantener viva, a la par del sustento para sus familias. Y son cada vez más los ciudadanos que solidarizan con ellos y buscan también llevar la alegría a sus hogares.

De un total de 17 millones de habitantes, ya tienen dos dosis de la vacuna contra el coronavirus más de 12 millones de ecuatorianos. De modo que el miedo ya se está perdiendo, pues en teoría la inoculación reduce el riesgo mortal.

Comienza un nuevo año y consigo muchos se quieren despedir del 2021 en libertad, honrando las tradiciones y quemando aquello que quieren que se vaya.

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