«Ser es defenderse», RAMIRO DE MAEZTU
SE REGISTRARON AL MENOS 373 ACCIONES REPRESIVAS

Febrero en Cuba: un mes de represión

El régimen cubano lo viene practicando con vehemencia revolucionaria desde 1959: la represión es su artilugio cotidiano. Y no sólo es un arma poderosa ante cualquier amenaza de desestabilización, sino que es su método predilecto y probado en su lucha de mantener a la sociedad en ese horrendo statu quo de más de 6 décadas.

Por ello no es sorpresa que, mientras en casi todo el mundo se etiquete a febrero como el mes del amor, en Cuba, muy al contrario, el pasado febrero fuera otro mes más de represión. Los hechos, más allá de la triste imagen nacional, nos lo confirman. Otra vez.

El Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH), una organización sin fines de lucro fundada en Madrid hace más de una década, documentó el pasado mes al menos 373 acciones producto de la represión contra disidentes, activistas de derechos humanos y periodistas independientes en la Isla.

Obviamente este no es el número total de los actos represivos ocurridos, sino sólo los que se han podido registrar. Según el último informe de OCDH: 120 acciones se califican como detenciones arbitrarias, y en 16 de ellas se aplicó el “uso grave de violencia”. Lo cual han reportado medios que cubren los temas cubanos, entre ellos la agencia CubaNet, con base en Miami.  

“Sitiar viviendas de activistas volvió a ser la matriz represiva predominante, con 98 casos. Además, se produjeron amenazas, hostigamientos, multas, agresiones físicas, allanamientos de casas, citaciones y actos de repudio, entre otras manifestaciones de la policía política cubana en febrero”, destacó el OCDH, inscrito en el Registro Nacional de Asociaciones y en el Registro de ONGD de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID).

Vale acotar que el OCDH está compuesto por activistas cubanos de DD. HH., opositores y periodistas independientes de diferentes zonas y grupos de la Isla y sus exilios, entre ellos varios ex presos políticos y de conciencia del Grupo de los 75, que en 2003 fueran encarcelados en falsos juicios en la causa conocida como la Primavera Negra de Cuba.

El OCDH ha denunciado ante la ONU los “actos de repudio” organizados por el Estado cubano por constituir “tratos crueles, inhumanos y degradantes”.

Según los datos compilados por miembros del OCDH dentro del sitiado archipiélago caribeño: los territorios donde los agentes del régimen cometieron más actos represivos fueron La Habana (capital del país), Santiago de Cuba (considerada la capital del oriente cubano y la segunda ciudad más importante), Matanzas (en el occidente) y Villa Clara (en el centro).

El informe detalla que “continúa la violencia permanente contra el líder opositor José Daniel Ferrer (líder de la Unión Patriótica de Cuba, UNPACU), que fue víctima de varios incidentes. En uno de ellos, la policía allanó su casa, sede de UNPACU, y desarticuló su red de ayuda alimentaria a personas en grave situación socioeconómica”, cuyo domicilio fuera allanado y vandalizado, una vez más, por los gendarmes de la Seguridad del Estado y otros grupos represivos de la dictadura.

Otras acciones represivas, para el contundente total de 373, fueron reportadas en su más reciente informe mensual por el OCDH. Entre ellas destacan la condena el acto de repudio contra Anyell Valdés Cruz. Esta joven madre de 4 hijos, por pintar en la fachada de su casa las frases “Patria y vida” (en apoyo a la canción homónima de raperos cubanos) y “Abajo Díaz-Canel” (contra el gobernante cubano), sufrió un asalto por parte de turbas castristas y agentes de los servicios represivos, quienes les lanzaron objetos a su familia, entre ellos niños, y asaltaron su vivienda, tal como se pudo observar en un video transmitido en vivo por Facebook y luego divulgado por otras redes sociales. Y esto es sólo una síntesis.  

Justamente a comienzos de febrero el OCDH solicitó a Estados Unidos y la Unión Europea condenar la grave situación represiva que viven el pueblo cubano. Al respecto, Yaxys Cires, director de Estrategia de esta institución, expresó que «el diálogo político UE-Cuba debería centrarse en la crítica situación de los derechos humanos en la isla y presentar resultados concretos» y recordó que el OCDH está  «a favor de que exista diálogo, pero que no sea de espaldas a la actual realidad de represión y empobrecimiento. El gobierno cubano hasta ahora no se ha tomado en serio la necesidad de reformas en favor de los ciudadanos».

«Todo lo contrario. El año ha comenzado con la represión manifestada al más alto nivel del gobierno, teniendo al ministro de Cultura como protagonista y telonero del arresto arbitrario de decenas de jóvenes; mientras que en el plano social, existe en la población un sentimiento de zozobra por las consecuencias del ajuste económico emprendido por el gobierno», puntualizó el abogado cubano, con posgrados en Derecho Internacional, Acción Política e Inteligencia.

Dada la irrebatible evidencia de la represión que los cubanos continúan sufriendo, el OCDH reclamó a la UE y a EE.UU. exigirle al régimen de La Habana «el cese de la represión, la ratificación de los Pactos Internacionales de Derechos Civiles y Políticos y de Derechos Económicos, Sociales y Culturales y sus protocolos facultativos y la aprobación urgente de la Ley de reclamación de los derechos constitucionales ante los tribunales que por mandato de la propia constitución tenía que ser aprobada antes de octubre de 2020 y que la han retrasado para diciembre de 2021», tal y como se puede leer en su página web

Quienes mueven los hilos del régimen cubano lo tienen muy claro: la represión, junto a la diaria condena a la miseria, es su mejor estrategia. Saben que cambiar sus métodos internos puede conducirlos a su fin. Y eso sí no está comprendido como posibilidad de cambio en los recientes “encuentros” de funcionarios castristas con los grupos de jóvenes que, sin declararse “opositores”, han decidido declarar públicamente su descontento con la realidad impuesta por el castrismo.

La Revolución es inamovible. Esa es la eterna consigna, la premisa para todos estos “diálogos”, donde las promesas e incluso los cambios epidérmicos se escriben en hielo, como suele decirse en la isla comunista.

Sigue muy en pie aquella frase antidemocrática y represiva que el fallecido dictador, icono de la Revolución, pronunciara como una lápida conceptual en el discurso de 1961 conocido como “Palabras a los Intelectuales”, que dejó clara cuál sería la política cultural: “Dentro de la Revolución todo. Contra la Revolución ningún derecho”. Y así ha sido durante más de 6 décadas.

La denuncia de las sistemáticas violaciones de DD.HH. en Cuba debería ser una constante en los medios de comunicación de cualquier país que se califique como democrático y en favor de las libertades. Lo contrario sería apoyar, incluso con la desvergüenza del mutismo, la añeja represión hacia los seres humanos que sobreviven en la Isla.

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