«Ser es defenderse», RAMIRO DE MAEZTU
YA TIENE EL APOYO DEL PARTIDO CONSERVADOR Y DE LA U

El papel de Betancourt y la necesidad de Fico de alcanzar un acuerdo programático con Cabal para vencer a la izquierda radical

El candidato de 'Equipo por Colombia', Fico Gutiérrez. Reuters
El candidato de 'Equipo por Colombia', Fico Gutiérrez. Reuters

El candidato de la coalición Centro Esperanza, Sergio Fajardo, ha perdido a uno de los dirigentes políticos más importantes que apoyaban su aspiración presidencial debido a la prohibición constitucional de doble militancia y a la decisión de la hoy candidata presidencial por el partido Verde Oxígeno, Ingrid Betancourt, de retirarse de esa coalición.

Legalmente, el electo senador Humberto De la Calle Lombana, exjefe negociador del gobierno de Juan Manuel Santos en el proceso de paz con la guerrilla de las FARC, cuyo acuerdo final rechazó el pueblo colombiano en plebiscito el 2 de octubre de 2016, no podrá acompañar la candidatura presidencial de quien resultó elegido candidato único por las fuerzas que se declaran de centro, pues contó con el aval del partido que preside Betancourt, Verde Oxígeno, y ella hoy es candidata presidencial.

La misma Ingrid Betancourt ha expresado que «en este momento legalmente él (De la Calle) no puede acompañar la aspiración de Sergio Fajardo» y ha desatado toda una polémica por cerrar la puerta a un acercamiento con la coalición Centro Esperanza. De hecho, tras una reunión con Fajardo en Bogotá, presuntamente le expresó que el gran derrotado el 13 de marzo era él, alegando que ella es hoy la única candidata mujer que cuenta con un discurso en contra de Gustavo Petro, el candidato de la izquierda radical que se reúne en el Pacto Histórico. Betancourt fue más allá y reconoció que ha tenido acercamientos con el uribismo e incluso llego a afirmar que a Uribe le debe la vida, pues en su Gobierno fue rescatada y liberada después de seis años de secuestro por parte de las FARC.

Las reacciones de los partidos que hoy integran la coalición de Fajardo no se hicieron esperar. Este último, en compañía del representantes a la Cámara electo por Antioquia, Daniel Carvalho, le pidió a Betancourt “que, tal como establecen los estatutos, convoque a los órganos internos y democráticos del partido, de los cuales hacemos parte los congresistas elegidos antes de tomar decisiones unipersonales e inconsultas tal como ha ocurrido en otras oportunidades». También le ha pedido retirar su candidatura y apoyar a Fajardo, algo que la candidata sigue descartando.

Alejandro Gaviria, exprecandidato presidencial de Centro Esperanza, publicó en su cuenta de Twitter el conciso mensaje: “Hipócrita y oportunista”. Sin mencionarla fue claro que se refería a la candidata del partido Verde Oxígeno, a quien no perdona su salida de la coalición acusándola de haber pactado con maquinarias por recibir en su momento el apoyo de senadores del partido Cambio Radical. Todo indica que la relación de Ingrid Betancourt con sus otrora aliados de coalición está rota y no hay reconciliación posible.

Esto abre una puerta para que Betancourt acompañe a Federico Gutiérrez en la segunda vuelta presidencial, pues hoy se da por descontado que en junio Colombia se definirá entre Petro y Fico quien será próximo presidente de Colombia. Si estuvo dispuesta a reunirse con el uribismo, ¿por qué no puede hacerlo con Fico? No sobra recordar que Betancourt acompañó a Petro en 2018, cuando fue derrotado por el hoy presidente Iván Duque, por lo cual esa posibilidad aún está latente.

Lo cierto es que con el centro disperso y con Fajardo muy por debajo en las encuestas, en momentos en que Colombia se desconecta para vivir la Semana Santa y después entre el 26 y el 30 de abril el festival Vallenato, punto de reunión de todos los dirigentes políticos y empresariales de Colombia en la ciudad de Valledupar. Queda un mes de campaña política y el que más campo tiene para nuevas alianzas es Fico Gutiérrez. No solo cuenta con todo el respaldo del Equipo por Colombia, coalición que avala su candidatura, y de los partidos Conservador y de la U, y pronto recibirá el respaldo de Cambio Radical, consolidando así una bancada de 52 senadores (de 108); sino que ha evitado agredir al centro, como sí ha hecho y de la peor manera el senador Petro.

Es clave que logre un acuerdo programático con la senadora María Fernanda Cabal, quien hoy lidera una buena parte de la militancia de Centro Democrático y de la derecha colombiana. Cabal ha expresado que no quiere que Fico sea un segundo Iván Duque, a quien acusa de haber traicionado a los electores y haber gobernado con las banderas de quienes fueron derrotados en las urnas en 2018. Sin embargo, ha sido clara también al afirmar que por el bien de Colombia toca apoyar a quien pueda derrotar a Petro.

Fico tiene otra ventaja: su nuevo jefe de debate es el mismo Petro, que como dice una cosa dice la otra, y se ha tornado agresivo y amenazante. No solo pone en peligro a periodistas que lo cuestionan, sino que sigue anunciando expropiaciones y la toma de todos los organismos del Estado para imponer su modelo económico y político. Colombia nunca ha caído en la tentación del socialismo y la ciudadanía ya empieza a despertar para volverse a oponer a ello.

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