Los venezolanos: el nuevo pueblo errante

REINICIA EL ÉXODO VENEZOLANO

Pese a vivir en un país petrolero, los venezolanos se desplazan de un lugar a otro dentro del territorio nacional caminando por la falta de combustible. Los ciudadanos ahora se desplazan por senderos y carreteras que les alejan de su tierra.

“No me puedo quedar aquí, porque me van a matar”, dicen. Huyen de su país.

La percepción del venezolano es que el régimen instalado en Miraflores ha diseñado toda una política para asesinarle. Asumiendo esta realidad, escapar es la única alternativa.

“Quieren desaparecernos, somos un estorbo, quieren al país solo para ellos”, nos dice el director del Centro de Investigaciones Populares de Venezuela, Alexander Campos, quien conversó con La Gaceta de la Iberosfera sobre los datos arrojados en su reciente estudio de movilidad.

Decretada la pandemia en algunos países de la región a principios de año, unas 300 mil personas retornaron a Venezuela entre los meses de marzo y junio. Sin embargo, ahora sucede lo contrario: grupos familiares enteros caminan por semanas para salir del país nuevamente. 

Un promedio de 300 ciudadanos llamados “los caminantes de la pobreza o de la miseria”, salen a diario e informalmente de Venezuela, por unas 50 “trochas” que migración Colombia ha podido monitorear. No obstante, existen unas 450 más en la frontera colombo-venezolana

¿Cuántas personas salen por las 450 restantes? 

Por supuesto que estas cifras de nuevos migrantes no son oficiales, ya que los puestos de salida en las fronteras con Colombia, Brasil y Trinidad permanecen cerrados. Es por esto que Campos prefiere hablar de proyecciones.

“Los venezolanos están saliendo por todas las fronteras. Todas están activas en este momento. Esto significa que los ciudadanos salen hacia Trinidad, el Caribe, Brasil y Colombia.  La característica resaltante de la movilización es que se produce por el punto más cercano del lugar de habitación. Los ciudadanos del oriente de Venezuela salen hacia Brasil y Trinidad; los del centro y occidente lo hacen hacia Colombia. Por lo tanto, la salida nada tiene que ver con la existencia de oportunidades o planes de trabajo en el país de destino. La salida es hacia la nación más cercana a pie, no tiene otra forma de hacerlo ¿qué nos dice eso? Que están en emergencia. Huyen”, nos explica Campos.

Un drama político

El venezolano común, hasta hace un par de años, calificaba las políticas desacertadas del régimen como “equivocaciones o errores” que se podían subsanar en el tiempo. Eso se acabó. Ahora tiene la convicción de que todo ha sido un plan para eliminarlo.

El estudio del Centro de Investigaciones –base de este artículo– señala “que el venezolano que huye no ve una organización u opción política con un plan que pueda defenderlo”. Ese es el motivo por el cuál prefiere someterse a una migración en la que corre todo tipo de riesgos. 

El Centro de Investigaciones Populares ha encontrado que esta nueva oleada de migrantes venezolanos es consecuencia de la pandemia: ciudadanos que se quedaron sin empleo o sin posibilidad alguna de buscar el sustento diario producto del obligado confinamiento y distanciamiento social decretados.

Campos afirma que la base afectiva del venezolano está resquebrajada, profundamente golpeada.

“Hay personas que estuvieron encerradas por meses en sus viviendas y que lo único que lograron acumular fue miseria. Por ello, decidieron luego de 5 meses, escapar, lanzarse a los caminos con la esperanza de encontrar alguna solución para sobrevivir, porque de no hacerlo, morirían de hambre o asesinados.  Estas familias, y lo digo con mucho dolor, son grupos de auténticos mendigos caminando”, dice Campos.

Los nuevos migrantes salen de zonas rurales. Pertenecen a las clases sociales C y D, es decir, los más pobres, los de menores recursos. 

“Son núcleos familiares completos, cosa que anteriormente no sucedía”, puntualiza Campos, quien agrega que en el pasado “uno o dos integrantes de una misma familia migraban en busca de oportunidades para poder enviar ayuda, remesas, a quienes se quedaban en el país”.

Estas familias salen de Venezuela con lo que llevan encima:  bermudas, camisetas, cholas y hasta descalzos, un morral o bolsa y niños a cuesta.  En los bolsillos llevan poco o nada, y para colmo son atracados en el camino por policías y militares venezolanos. Campos señala que son innumerables las denuncias recibidas al respecto.

Los países receptores, no tienen idea de la vulnerabilidad de estos nuevos migrantes que les llegan. A diferencia de las primeras oleadas, quienes tenían relativas posibilidades y destrezas, la actual, no las tiene.

Campos se pregunta: “¿qué van hacer con ellos? ¿van a promover la xenofobia como lo ha hecho la alcaldesa de Bogotá o el señor Petro?”.

“Yo quiero alertar a los países receptores de que el grado de vulnerabilidad de estos venezolanos es tal que requiere del diseño de políticas asistenciales. Es indispensable que los organismos internacionales se aboquen a formularlas y aprobarlas para poder atenderlos. El signo del venezolano de hoy es la movilidad, el desarraigo y una vez abiertas las fronteras la avalancha de venezolanos huyendo a otros países será tremenda”, afirma.  

Según Campos “las naciones vecinas y sus gobiernos pueden pensar que esto es circunstancial, pero se equivocan, es estructural. Los venezolanos que llegaron a Colombia, lo hicieron para quedarse y no habrá xenofobia que los impulse u obligue a devolverse, porque en Venezuela lo que les espera es el horror”.

“A los políticos colombianos que piensan que ver a tantos venezolanos deambulando por las calles producirá un efecto de rechazo hacia la izquierda que siembra hambre y miseria, les adelanto que sucederá lo contrario; lo que va a pasar es que se generará un grado de desestabilización y descomposición tal, que afectará inevitablemente a sus gobiernos, beneficiando a sus oponentes de la izquierda. Cuando los zurdos se instalen en el país receptor –cualquiera que este sea–, los venezolanos escaparan también de él”, concluye campos. 

Los venezolanos ya son un pueblo errante, despojado de su territorio, que va de un lado a otro buscando la tierra prometida.

@NituPérez
pereznitu@gmail.com

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