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Once peloteros de Cuba se fugan del Mundial Sub-23 mientras el régimen les tilda de ‘traidores’

GOLPE A LA DICTADURA EN MATERIA DEPORTIVA
El presidente-dictador de Cuba, Miguel Díaz-Canel. Reuters

Los peloteros cubanos, desmontando la falsa imagen de paraíso revolucionario y Estado benefactor, que durante décadas ha intentado venderse desde La Habana, continúan diciéndole adiós a la isla cárcel y corren en busca de la libertad y la prosperidad, imposibles de encontrar en su país por culpa del régimen comunista que impuso la familia Castro en 1959. 

Lo confirma, una vez más, lo sucedido durante el Mundial Sub-23 de béisbol en Ciudad Obregón, estado de Sonora, en México, donde el nefasto sistema cubano ha impuesto un nuevo récord. 11 peloteros se han fugado. Otro de sus tristes (y a la vez felices para los fugados) récords. Nunca antes en medio de un torneo internacional de béisbol, considerado el pasatiempo nacional, se habían escapado tantos jugadores. 

El periodista Francys Romero, autor del libro El sueño y la realidad. Historias de la emigración del béisbol cubano (1960-2018), ha reseñado que «la mayor cantidad de abandonos en un evento (desde que inició este fenómeno en 1991 con René Arocha), había ocurrido en 1996, precisamente en México, cuando cinco jugadores «desertaron» en la Copa de Clubes Campeones: Jesús Ametller, Roberto Colina, William Ortega, Michel y Vladimir Hernández».

El periodista especializado explica que las siete primeras fugas, sucedidas en siete días (del 21 al 28 septiembre) representan el mismo registro de abandonos (en eventos fuera de Cuba) en toda la década de 2001-2010. 

Esta serie de deserciones constituyen el más duro golpe que en materia deportiva ha recibido la mentira castrista en los últimos tiempos. Aquella cifra de 1996 ahora ha sido más que duplicada. Y es lógico este bochorno para nomenclatura castrista, pues desde entonces han duplicado los males del comunismo caribeño. Y será mucho peor, lastimosamente para los cubanos. Aunque en el mundo sigan aplaudiendo el desastre y, a la par, la prensa progre no deje de distorsionar, o al menos de pretender paliar, el retrato panorámico del profundo fracaso que allí sufren los de a pie.

«La máxima cantidad de abandonos juntando múltiples competencias en un año en el exterior para el béisbol de Cuba era de nueve, en 1996. Estas 11 salidas representan otro tope dentro de este fenómeno de la emigración del béisbol cubano, todas en un mismo torneo», escribió Romero, quien ha reportado en primicia estas 11 fugas, divulgadas por medios de otros países pero silenciadas por el monopolio comunicacional del castrismo. 

El equipo isleño terminó en cuarto lugar en el Mundial Sub-23, tras perder ante la selección de Colombia en la búsqueda del bronce. Cuba se retira del torneo sin otro trofeo que esta gran fuga. Otra bofetada a la demagogia comunista. 


Los camagüeyanos Loidel Chapellí Jr., de 19 años, y Yandy Yanes, de 23 años, son los últimos dos que -hasta el momento- han abandonado el equipo. La escapada ocurrió el sábado. «Los dos jugadores salieron del hotel Hermosillo Inn entre las 5:00 y 6:00PM, hora de México, una vez el equipo regresó del estadio Sonora», informó Romero. ”Chapellí Jr. es uno de los jugadores más buscados por los scouts de las Grandes Ligas de Estados Unidos (MLB, por sus siglas en inglés)», agregó el periodista. 

«A pesar de los 19 años, Chapellí tiene experiencia en el Mundial Juvenil del 2017 y ha visto acción en dos Series Nacionales donde dejó un promedio de ofensivo de 305, producto de 144 imparables en 472 turnos. De esos 32 fueron dobles, cuatro triples y siete batazos fueron más allá de las cercas. Vale recalcar que el Loidel tuvo un OBP de 419. Durante este torneo el antillano visitó la caja de bateo en 23 ocasiones consiguiendo siete indiscutibles y dejando un average de 304″, informó el portal Pelota Cubana USA

El caso de Yanez resulta «muy interesante» para esta fuente especializada, con base en Miami: «El versátil jugador de cuadro pasó un tiempo en la República Dominicana y aunque enseñó talento no pudo firmar con una organización profesional y decidió regresar a la isla. En este mundial Yanez bateó para 333 y dejó un OPS de 843 puntos en los 22 turnos que tomó. El camagüeyano ha jugado durante cuatro Campeonatos Nacionales. En ese intervalo promedia 283 en 463 turnos con 12 tubeyes, tres triples y tres cuadrangulares», agregó el comentarista deportivo Yordano Carmona. 

Para Francys Romero el cuarto lugar alcanzado en el Mundial Sub-23 «no fue un resultado negativo» pues el propósito era «rebajar su actual onceno lugar del ranking de la WBSC (Confederación Mundial de Béisbol y Sóftbol, por sus siglas en inglés)” y explicó que en un «disputado encuentro por el tercer lugar» Colombia ganó 5-3. «Por Cuba: Iván Prieto dio HR y Marlon Vega tiro 3.2 IP, finalmente no permitió limpias en 11.1 IP». 

El rumor sobre la posible fuga de Marlon Vega, según Romero, no es cierto. «El lanzador derecho de 19 años y que no permitió carreras limpias en 11.1 innings del Mundial Sub-23, se encuentra en el hotel”, dijo tras confirmarlo con varias fuentes. «El equipo debe viajar a Obregón en bus en las próximas horas, según me comentan varias fuentes. Desde ahí emprenderán un viaje en avión al D.F. y entre 5 am y 2 pm del lunes 4 de octubre estarán viajando a La Habana», detalló. 

El sábado, solo unas horas antes de que los cubanos se enfrentaran a los colombianos, el lanzador Bryan Chi, de 22 años, que estuvo en Estados Unidos en mayo pasado con el equipo al Preolímpico, fue el noveno en abandonar la selección. Un día antes, el infielder de 21 años Miguel Antonio González,protagonizó la octava fuga. 

El primero en fugarse fue Luis Dannys Morales, de 18 años, el pasado martes 21 de septiembre. Le siguieron Ubert Mejías, Loidel Rodríguez, Reynaldo Lazaga, Dariel Fernández, Diasmany Palacios y Yeiniel Zayas. 

Después de las primeras de estas huidas en cadena a los peloteros les quitaron los pasaportes, pero de todos modos se siguen yendo sin el documento. Se ha denunciado que los agentes de la Seguridad del Estado cubano, hábiles en el manejo de los instrumentos represivos, les acosan con «constantes presiones» para que no tengan «contacto con el exterior» y les dicen que está prohibido «conversar con personas extrañas» y «salir del hotel». 

Es de destacar que el joven González logró burlar a los gendarmes castristas, a pesar de la férrea vigilancia a la que han sometido al equipo, sobre todo después de esta ráfaga de deserciones, que además de generar tensiones en la delegación cubana, también ha dejado muy mal parado al Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (Inder) que había anunciado que el equipo estaba decidido a «cumplir con su compromiso» en el Mundial Sub-23. Y ha ocurrido justamente todo lo contrario. 

Aunque el castrismo -indolente ante la crisis general que sufre el pueblo- no deja de invertir en vigilancia, adoctrinamiento, técnicas para atemorizar, desinformar y hacer campañas de propaganda para desvirtuar la realidad, sobre todo fuera de la isla, estas 11 fugas (hasta el momento) desmontan el viejo discurso demagógico. La realidad lo ha dejado claro: son muchísimos, no sólo deportistas, los cubanos que anhelan escapar, en busca de libertad. 

«Podrían darse más fugas en las próximas horas, vista la cercanía del retorno a la Isla. González, natural de Granma, había sido el Capitán de Cuba en el Mundial Sub-18 de 2017 (Canadá) y venía de batear .218/.417/.439, en 107 turnos con Granma en la pasada 60 Serie Nacional», advirtió Romero el viernes. Y acertó en el pronóstico. 

González (que bateó 13-5, .385 en este torneo) consiguió altos rendimientos durante 3 Series Nacionales en la isla y en el Mundial Juvenil del 2017 fue compañero de Cesar Prieto, Víctor Mesa Jr. y Oscar Colas, entre otros «jugadores firmados» en ligas profesionales. 

Estas fugas en cadena resquebrajan aún más la falacia del régimen de La Habana, donde los deportistas, supuestamente revolucionarios y comprometidos con el socialismo, son felices defensores del opresivo e ineficaz sistema impuesto en el país desde hace 62 años. 

El equipo Cuba que llegó al Mundial sub-23 tenía 24 jugadores y sólo se quedó con 13. Las bajas, a quien el régimen de La Habana acusa de «traidores a la patria», ya se encuentran en libertad. 

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