Pedro J. Ramírez utiliza a un simpatizante de Bildu para atacar al partido de Ortega Lara

Una historia sobre la decadencia del Periodismo

Hubo un tiempo en el que el periodista español Pedro J. Ramírez (Logroño, 1952) soñaba con ser Ben Bradlee, el ya histórico director del Washington Post que publicó la información sobre el caso Watergate que llevó a la dimisión del presidente Nixon.

Hoy ya no es ese tiempo.

Hoy, quizá por la falta de una Katherine Graham, Ramírez es una referencia de la decadencia del periodismo español que da fiestojotas en pleno Estado de Alarma para alimentar el ego del establishment que financia su periódico online (El Español) y que publica ‘noticias’ sobre supuestos ‘zascas’ (una corrupción del periodismo del siglo XXI que jamás verán en este diario iberosférico) basados en tuits de cuentas irrelevantes y sectarias (luego hablaremos de ello) contra el presidente de Vox, Santiago Abascal.

De Pedro J., el director que terminó con La Hoja del Lunes, el periódico que era la única fuente de ingresos de las Asociaciones de la Prensa y que permitía a los periodistas españoles descansar los domingos y tratar de esquivar las tres des malditas del periodista (desequilibrado, dipsómano y divorciado), uno siempre ha esperado casi todo, hasta lo peor; pero esta historia es un signo de los nuevos tiempos decadentes de cierto tipo de periodismo.

Vamos con la historia.

El pasado viernes, un tuit en apariencia templado de un usuario de esa red de excelencia académica (más o menos) que es twitter llamado AlejandroJJ, un fotógrafo y camionero albaceteño, afeaba a Santiago Abascal la petición de Vox de que se ordenara un bloqueo naval alrededor de las islas Canarias para impedir la llegada masiva de inmigrantes ilegales a sus costas. El tuit, como decimos, templado en apariencia, era de un hombre que decía haber cumplido el servicio militar a mediados de los 90 durante nueve meses en la Armada mientras Abascal pedía su segunda prórroga de estudios y que añadía: «lo primero que me enseñaron [en la Armada] es que en el mar se auxilia siempre a todos, no se abandona a nadie».

Ya saben, que la verdad no te estropee una magnífica noticia que va a conseguir muchos clics para luego publicar que eres el medio nativo online que más crece de España y alimentar tu pequeño muro de pago.

Y la verdad es que por más que hemos buscado, no hemos encontrado declaración alguna de Abascal ni de ninguno de sus diputados, ni de su presidente de honor, José Antonio Ortega Lara, que pida «abandonar en el mar» a nadie.

Todo lo más, la presentación de una Proposición No de Ley en el Congreso por parte del Grupo Parlamentario de Vox por la que «en virtud de los artículos 23 y 24 de la Ley 36/2015 de Seguridad Nacional», se solicita que se declare «la crisis migratoria como situación de interés para la Seguridad Nacional, de tal manera que se faculte al despliegue de todos los recursos humanos y materiales necesarios y suficientes (art. 24.1 apartado E) en aras de prevenir, proteger y disuadir el atraque de embarcaciones con inmigrantes ilegales en territorio nacional». La traducción es que Vox exige al Congreso que inste al Gobierno a usar la fuerza naval para terminar con el negocio de los traficantes de inmigrantes que se benefician de ciertas prácticas mafiosas en países como Marruecos, Mauritania y Argelia. 

Pero esto, créannos, ya lo sabía Pedro J(osé). Ramirez, que es un hombre informado. Y aun así, uno de sus jóvenes periodistas, Nicolás Alba, vio el éxito del tuit del fotógrafo murciano que hizo la mili en la Armada, se puso en contacto con él y tituló: «El exsoldado que saca los colores a Abascal con la inmigración: te libraste de la mili con 3 prórrogas».

Quizá si Nicolás Alba (que ha llevado a cabo una encomiable labor periodística en otras informaciones como «El mapa de las tapas más típicas por comunidades autónomas», o «El ‘boom’ de los líquidos antivaho para gafas» o el imprescindible «Así compré marihuana y hachís en el estanco de mi barrio») hubiera mirado un poco más lejos del éxito de ese tuit, podría haber cambiado lo de «exsoldado» (exmarinero, que es el término correcto, no debió de gustarle lo suficiente) por otro que refleja lo que el fotógrafo-camionero albaceteño es ahora —lo relevante—, y no hace 27 años: «El simpatizante de Bildu que saca los colores a Abascal, bla, bla, bla…». Claro que eso no lo compraría ni Rufián. Bueno, puede que Rufián, sí.

Si el joven periodista de Pedro J. hubiera mirado con interés periodístico los tuits de esa cuenta, habría sacado varias conclusiones. La primera, que el tal AlejandroJJ dice que fue en un tiempo más de derechas que la acera de los pares hasta que el 11-M se le abrieron los ojos y se dio cuenta de que el Gobierno de Aznar quería endosar a ETA los atentados en los trenes, cuando, según AlejandroJJ, «fue la derecha». Debe de ser eso a lo que Aznar se refería con los «desiertos no tan lejanos». Quién sabe.

Tanto se le abrieron los ojos a AlejandroJJ, al que la información de El Español llama «el exmilitar» (nadie que haya hecho la mili se llama a sí mismo ‘exmilitar’, eso se reserva para los profesionales; sería como llamar ‘exfutbolista’ a alguien que haya jugado en infantiles del Rayo), que ha dedicado muchos tuits a desmentir la idea de que Bildu sea ETA (qué locura de idea, oiga) y llega a escribir en plena exaltación de la amistad: «Gora EHBildu» (gora es una palabra en vasco que significa «viva»).

Pero no se queda ahí el notable tuitero estrella por un día. En otros trinos, el albaceteño asegura que «ser de derechas es de mierdas, de miserables y de nazis», asegura que los diputados de Bildu son “dignos, demócratas, decentes, confiables, valientes y admirables”, niega que Santiago Abascal haya estado amenazado por la banda de pistoleros etarras, llama «fascista» a Rosalía Iglesias (mujer de Luis Bárcenas) y “cubo de basura” al cineasta Santiago Segura, dice que el tenista Fernando Verdasco le da asco, retuitea a Arnaldo Otegui cuando el exterrorista pide «verdad, justicia y reparación» por los asesinatos de los etarras Lasa y Zabala; alaba a la bildutarra Mertxe Aizpurua con el calificativo de «impresionante» y asegura que «Bildu ha hecho más por España que el PP, Ciudadanos, Vox y la Familia Real juntos en toda su historia».

Llegados a este punto, y desde la experiencia en el oficio, la conversación en la redacción de El Español pudo ser de esta manera.

—Tengo una noticia.

—Hum, a ver.

—Un tuitero que hizo la mili en la Armada ha conseguido más de treinta mil «me gusta» con un zasca a Abascal.

Hum, ya me tenías con el ‘zasca’. ¿Qué le ha dicho, hum, a Abascal?

—Le ha recordado que pidió prórrogas en la mili y…

—¡Hum, Es verdad! ¡Abascal no hizo la mili! Claro que, hum, fue porque Aznar la quitó en esas maniobras que hacía, hum, para tener contentos a los nacionalistas, pero bueno, hum, sigue, que me interesa…

—Y le ha dicho que en la Armada se enseña que no se abandona a nadie en el mar.

—Slurp [onomatopeya de relamerse]. ¡Brutal! Hum, eso, hum, desmonta a la extrema derecha su petición de que, hum, se acabe con las mafias del tráfico de, hum, inmigrantes ilegales, perdón, hum, migrantes irregulares.

—Ya veo el Pulitzer.

Hum, para eso hay que escribir en inglés, chaval, que yo dí clases en Pensilvania, pero, hum, lo podemos traducir… Oye, ¿y el tuitero ese, qué es? ¿Magistrado del Tribunal Internacional de Derecho del Mar?

—No. Es un fotógrafo albaceteño al que le enseñaron humanidad en el trato al enemigo en la Armada.

—Buena tierra, Albacete. Hum, poco mar, pero, hum, buena tierra. ¿Alguna cosa más? ¿Tiene perros? ¿Vota, hum, a Ciudadanos?

—Tiene dos perras, simpatiza con Fernando Simón y con Bildu, retuitea a Arnaldo Otegi, se haría una batería con dos baquetas y la cabeza del cantante Pitingo y dice que ser de derechas es de mierdas.

—Eh, hum, vaya. Bueno, tú pon que es, hum, «antiguo militar» y recuerda que el abuelo de Abascal fue, hum, alcalde de Amurrio durante el franquismo. Eso es, hum, mano de santo. Ah, y pon una foto del presidente de Vox con, hum, una camiseta del Ejército español, como recordándole que, hum, no hizo la mili. Éxito asegurado. A ver si conseguimos, hum, que Abascal dimita.

Y así ruge el león. Periodismo del siglo XXI en muro de pago.

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Adenda: Por cierto, Pedro J., usted no le cae bien al ‘exmilitar’.

Adenda II: al simpatizante de Bildu le ha complacido el trabajo de El Español.

Adenda III (con anécdota): ¿Qué hace un manchego simpatizando con Bildu? Por lo que parece, sufrió un episodio nocturno traumático (le confundieron con un vasco en Euskadi, claro, como hay pocos…) y ahí se le abrieron los ojos. Eso ocurrió unos cuatro años antes de abrir los ojos de nuevo y dejar de ser de derechas o así. No sé, Nico, digo, Rick

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