Surrealismo en EEUU: el que primero parpadee, pierde

TRUMP NO VA A RENUNCIAR

La situación no puede ser más surrealista, imposible. Biden actúa (o le hace actuar, tanto me da) como el presidente-electo, llamándose presidente-electo y con una imposible ‘Oficina del Presidente-Electo, y los grandes de la tierra, al menos los más atolondrados, y toda la prensa internacional convencional habla de su presidencia como si fuese cosa dada, y de Trump como del oscuro pasado del que por fin hemos salido.

Y nada de esto corresponde a la realidad, a la realidad institucional y a la realidad… Bueno, real. Incluso creyendo a pies juntillas toda la propaganda demócrata, incluso estando plenamente convencidos de la limpieza cristalina de estas elecciones -lo que exige enormes tragaderas-, es desconcertante que adultos supuestamente bien informados ignoren que todavía se están contando papeletas, que aún queda para que voten los compromisarios (momento en que sí se puede hablar con propiedad de ‘presidente-electo’) y que pesan sobre varios estados denuncias que los tribunales se toman muy en serio.

¿Cuál es el plan? Si todo sale como desea el establishment y se desestiman las demandas o se pierden, o incluso se ganan pero aún retirando las papeletas inválidas Biden sigue siendo el vencedor y le vota una mayoría de compromisarios y es investido, ¿quién puede olvidar todo este ridículo?

El nerviosismo entre los demócratas y sus poderosos aliados es visible. Están esperando que Trump se rinda y conceda, lo que automáticamente interrumpiría el procedo de recuento y todas las denuncias presentadas. Pero Trump no va a renunciar. Trump no parpadea.

Y cada minuto que pasa se hace más difícil explicar todas esas declaraciones juradas, los votos de los muertos, los franqueos amañados, las curvas y gráficos imposibles. Todo eso va calando.

El sector radical del Partido Demócrata empieza a sentirse defraudado con los ‘nombramientos’ que baraja el, ejem, ‘presidente-electo’, una mezcla de ejecutivos de las mayores empresas -muy especialmente, tecnológicas, que a las tropas hay que pagarlas- y ‘halcones’ escogidos entre lo más granado del ‘neoconato’. Por no hablar de los chicos revoltosos, Antifa y Black Lives Matter, que ya han demostrado a mucho ingenuo que Biden tampoco va a ser su presidente y ha sido solo una herramienta para apartar a Trump.

¿Cuánto tardarán esos enemigos interiores en recordarle a Biden, o más probablemente a Harris, que si están donde están ha sido haciendo trampas? ¿Qué autoridad va a tener Estados Unidos para censurar a países como Bielorrusia de que sus elecciones no son limpias?

Con tal de echar a Trump están destruyendo su propio patrimonio. Como el caso flagrante de la cadena Fox, que se ha mostrado enormemente beligerante contra Trump a partir de la misma noche electoral. ¿Quién cree que va a ver ahora la Fox? Todos a la izquierda de Trump aborrecen la cadena, y ahora también los trumpistas. No es extraño que sus acciones hayan empezado a desplomarse.

El propio Trump, entre cuyos defectos no está el de la timidez, ha sido el primero en hacerlo notar, llamando a sus fieles a boicotear la cadena. Dice en un tuit: “Los ratings de @FoxNews se han desplomado por completo. El fin de semana, PEOR aún. Muy triste de contemplar, pero olvidaron lo que les daba el éxito, lo que les ha llevado hasta allí. Olvidaron la Gallina de los Huevos de Oro”.

Una pequeña cadena que hasta ayer mismo no podía ni soñar con compararse con la poderosa Fox, Newsmax TV, empieza a despuntar como heredera de una parte no despreciable de sus televidentes enfurecidos. Oliver Darcy, de CNN, comenta también en Twitter: “NewsMax TV se ha disparado en número de televidentes a medida que los ‘fans’ a muerte de Trump muestran su furia hacia Fox News, @brianstelter escribe: “El lunes la cadena tuvo una media de 347.000 televidentes. El martes, de 437.000 …”.

Aunque lo cierto es que los trumpistas de corazón no quieren Newsmax realmente; lo que esperan, si al final Trump acaba fuera de la Casa Blanca, es que el magnate monte su propio grupo mediático. ¿Se imaginan lo que podría ser, un medio fundado y animado por un tipo que ha cosechado más de setenta millones de votos? 

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