Thaïs d’Escufon, tras sufrir una agresión sexual por parte de un inmigrante tunecino: ‘Nuestros políticos son responsables’

LA ACTIVISTA IDENTITARIA FRANCESA DENUNCIA LA INMIGRACIÓN MASIVA E INCONTROLADA
Policía francesa, en la Plaza del Trocadero. Andreina Flores / SOPA Images via / DPA. Europa Press

La activista francesa y exportavoz del movimiento Génération Identitaire, Thaïs d’Escufon, ha denunciado que fue agredida por un inmigrante de origen tunecino que la sorprendió cuando llegaba a casa. 

Así, ha señalado que se ha decidido a contar los hechos para que su «desafortunada experiencia» sea útil y pueda despertar interés en el mayor número de personas. «Tienen que saber que esto es lo que está ocurriendo en Francia, en Europa, esto es lo que viven miles de mujeres francesas cada día. Mi relato es real, aunque quieran censurarme», ha señalado. 

Thaïs ha explicado que todo sucedió cuando regresaba a su domicilio después de hacer deporte, “los hechos sucedieron muy rápido». «Llevaba los cascos puestos escuchando música, por lo que no oí al agresor venir a mi espalda. Cuando accedí a mi casa se abalanzó para entrar, como he dicho, todo fue muy rápido. Él mismo se apresuró a coger la llave que yo había puesto en la cerradura y cerró la puerta… a partir de ahí todo fue un horror».

Denuncia de los hechos en la policía nacional francesa – Fuente: Thaïs d’Escufon

La víctima ha afirmado que desconocía al agresor y tampoco sabía en qué estado se encontraba, si había consumido algún tipo de sustancia o poseía algún arma. Además, Thaïs d’Escufon ha asegurado que el atacante no la reconoció, por lo que «se trata de una agresión más de las miles que ocurren de esta índole en nuestro país, podía haberle pasado a cualquier mujer». 

Una vez dentro de la vivienda, el delincuente tunecino la intentó agredir sexualmente y, según relata la víctima, le preguntó si tenía alguna posibilidad con ella. Ante la negativa, el agresor intentó besarla, y tras forcejear para evitarlo, finalmente lo consiguió, según ha lamentado d´Escufon. «Me dijo que me iba a preguntar algo y tras agarrarme las muñecas me dijo que le hiciera una felación». En ese momento, la víctima consiguió soltarse y empujó al agresor. 

La activista francesa ha explicado que el individuo tunecino le dijo que era muy bonita y tenia rasgos muy franceses. Además. le explicó que «aunque todos piensen en Francia que los árabes son malos, yo no soy así, lo juro». Tras media hora de angustia, y varios intentos de forzarla, el agresor recogió las colillas de sus cigarros del suelo para no dejar evidencia y salió huyendo. 

«Dos horas después, encontré fuerzas para llamar a la policía y presentar una denuncia por agresión sexual. Realmente no quiero compadecerme de lo que ha pasado, ya que otras mujeres han tenido menos suerte que yo, he relatado el suceso para que este mensaje se escuche. Esta es una realidad que se vive diariamente y que nunca vivirán los que nos llaman racistas encaramados en sus torres de marfil. La inseguridad no es sólo un sentimiento, sino que entra en nuestros hogares y, lamentablemente, ya no podemos huir de la realidad, la tenemos delante». 

Tras la denuncia, el agresor está siendo procesado por cargos de agresión sexual, invasión de casa y acoso sexual. «Repito, esto es por lo que pasan miles de mujeres francesas todos los días. Lo que me pasó es real, por eso me censuran», ha afirmado la víctima, en referencia a cómo el Gobierno francés ordenó la disolución de Generation Identitaire el verano pasado alegando que hablaba de incitación a la violencia contra las personas por su origen, su raza y su religión. La asociación siempre ha negado la acusación, explicando que solo denunciaba la creciente inseguridad en Francia.

En declaraciones a La Gaceta de la Iberosfera, ha reiterado que decidió dar testimonio «por todas las demás mujeres de Francia que no han tenido la misma suerte que yo y que no podrán expresarse como yo he tenido la oportunidad. Mi caso es trivial pero sintomático de lo que temen y sufren a diario». «Acuso a nuestros dirigentes de ser responsables al permitir que miles de personas peligrosas lleguen a Francia a través de una política de inmigración masiva e incontrolada», ha subrayado. Así, ha reiterado que «no tiene que sentirse culpables por denunciar la verdad». «Este es nuestro hogar y lo seguirá siendo».

Los casos de violencia sexual contra las mujeres en Francia han aumentado considerablemente desde las crisis migratorias de 2015 y 2016. Sólo de 2017 a 2018, los informes de violación aumentaron en casi un 17 por ciento. Además, según el servicio de estadísticas del Ministerio del Interior francés (SSMI), «los casos de violencia sexual aumentaron un 12 por ciento en 2019 en comparación con el año anterior».

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