Trump promete grandes noticias en breve: ‘Nunca apuesten contra mí’

PANORAMA TERRORÍFICO PARA LAS DOS PARTES

Tiene toda la guasa que hayan llamado a la maquinita de los ‘errores’ Dominion, como queriendo decir. Ahora la mitad de la noticia está en el dichoso sistema informático de recuento de votos, que falla más que una escopeta de feria y siempre en la misma dirección y contra el que se pronunciaron en su día varios expertos en seguridad informática e incluso, ¡sorpresa!, un análisis del propio New York Times.

De aquí puede salir mucho más que la victoria de Donald Trump, porque el sistema de marras funciona en varios países, que se quedarán con la duda sobre si el resultado de sus últimas elecciones fue el correcto, y porque si uno bucea un poco en la empresa que la vende Smartmatic, encuentra allí de todo, desde conexiones venezolanas hasta españolas, a través de la catalana Scytl. Un lío que Giuliani tiene bajo control y que podría tener consecuencias sísmicas más allá de Estados Unidos.

Porque Smartmatic, nacida en Venezuela y hoy con sede en Londres, ha sido la ‘conseguidora’ electoral del régimen chavista, habiendo organizado 14 elecciones en ese país espejo de transparencia democrática. Numerosos expertos han alertado de las deficiencias de seguridad del producto de Smartmatic, que de hecho ha recibido ya sanciones, y que ha sido utilizada en elecciones de El Salvador, Filipinas, Bélgica, Estados Unidos y Argentina.

Trump promete grandes noticias en breve, y ha hablado con el Washington Examiner con un mensaje central: “Nunca apuesten contra mí”. Donald espera que todo esté resuelto -y a su favor- en dos o tres semanas.

El panorama parece terrorífico para las dos partes. A medida que se multiplican los indicios de fraude y los ‘errores’ informáticos, que se conocen más y más casos, más y más testimonios, los medios de comunicación y los mandatarios internaciones pisan el acelerador para que quede grabada a fuego en la mente de todos que Biden ha ganado las elecciones y no hay más que hablar.

Facebook se ha liado la manta a la cabeza y ha eliminado para Trump el título de Presidente, rebajándolo a mero ‘candidato político’. Parece una salida bastante infantil, probablemente movida por el pánico: incluso si Biden se hubiera llevado hasta el último voto sin discusión y su rival hubiera concedido, Trump seguiría siendo presidente hasta el 20 de enero. ¿O estamos ante el primer golpe de Estado protagonizado por una red social?

Hoy hemos sabido también por Liz Dly, corresponsal del Washington Post en Beirut, que el diplomático Jim Jeffrey, que en su día se retiró asegurando que Trump era un peligro para América, admite que mintió al presidente sobre el número de tropas americanas en Siria. El número real de tropas en el noreste de Siria es “muy superior” a los aproximadamente doscientos efectivos que Trump acordó dejar en el país en 2019. Corríjanme si me equivoco, pero hasta donde sé el presidente es el comandante en jefe del Ejército de Estados Unidos, y engañarle a sabiendas sobre el estado real de la intervención americana en un conflicto debería ser traición, ¿no?

Pero Liz lo encuentra enormemente divertido, y lo cierto es que ese ha sido el juego durante cuatro años: engañar al presidente desde la misma Administración, ocultarle datos, paralizar sus órdenes. Como dictador fascista, desde luego, el hombre ha sido un verdadero desastre.

Mientras, en el partido que se cree ya en el poder, las espadas están en alto. Después de haberles utilizado para desestabilizar el país y atraer a los seguidores de Bernie Sanders, el Partido Demócrata ha cerrado la puerta en las narices a su ala radical y ha empezado a fichar al establishment más puro, incluidos miembros de dinastías republicanas como McCain y Cheney, ejecutivos de grandes empresas y políticos de toda la vida.

Uno casi lamenta que a Trump vaya a salirle bien la jugada, porque el hipotético gobierno Biden iba a ser un divertido espectáculo de intenso navajeo. 

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