«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
A partir del segundo semestre de 2026

El BCE introduce el «factor climático»: concederá menos dinero a las empresas «no verdes»

Christine Lagarde, presidenta del BCE. Europa Press

El Banco Central Europeo (BCE) ha confirmado esta semana un nuevo paso en su estrategia para imponer criterios climáticos en la política monetaria. A partir del segundo semestre de 2026, la entidad aplicará lo que denomina «factor climático» al valorar las garantías que los bancos comerciales presentan para obtener financiación. El objetivo es, según el BCE, protegerse de los supuestos «riesgos financieros» derivados del cambio climático.

Según el comunicado oficial, este factor se incorporará en las operaciones de refinanciación a corto plazo —ya sean con vencimiento a una semana (MRO) o a tres meses (LTRO)— y permitirá degradar el valor de los activos que se consideren más expuestos al clima. En otras palabras, si una empresa no cumple los estándares climáticos impuestos por el BCE, los bancos que usen sus activos como garantía recibirán menos financiación.

El criterio afecta especialmente a los «activos negociables» emitidos por «corporaciones no financieras», es decir, empresas privadas que no son bancos. Se trata de valores como acciones, bonos o fondos cotizados (ETF), que actualmente los bancos depositan en el BCE como colateral para recibir liquidez. Con el nuevo sistema, sólo se penalizará: no existe ninguna posibilidad de que el valor de una garantía aumente por tener buena puntuación climática. O se mantiene o se reduce.

La institución presidida por Christine Lagarde define dos fuentes de riesgo climático: por un lado, fenómenos meteorológicos «más frecuentes o severos», como tormentas o sequías; y por otro, los efectos de la transición hacia una economía «neutral en emisiones». Así, bajo esta lógica, los activos de empresas que no se alineen con los objetivos verdes podrán ser considerados de mayor riesgo y, por tanto, menos válidos como garantía.

Este nuevo filtro supone un incentivo indirecto —pero muy potente— para condicionar la actividad bancaria. Los bancos podrían dejar de prestar a empresas consideradas «perjudiciales para el clima», ya que ello implicaría menos acceso a financiación del BCE. Handelsblatt ya advierte de que la medida aumenta la presión sobre el sistema financiero para canalizar el crédito hacia sectores «respetuosos con el clima».

No se trata de una decisión aislada. Forma parte del «Plan de Clima y Naturaleza 2024-2025» del propio BCE, que busca integrar de forma sistemática los criterios climáticos en todas sus herramientas de análisis, incluidos los efectos del cambio climático en inflación y empleo. Además, el BCE ha anunciado que recopilará más datos sobre «riesgos naturales» para reforzar su actuación en este ámbito.

En la práctica, el Banco Central Europeo se alinea con los objetivos de la Agenda 2030, subordinando la estabilidad económica a la agenda climática. Mientras tanto, las empresas que no entren en el molde verde podrían ver limitado su acceso al crédito y sufrir un castigo indirecto impulsado desde la propia institución encargada de garantizar la neutralidad de la política monetaria.

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