Una nueva herramienta estadística llamada ERADA (Estadística de Relación con la Actividad a partir de Datos Administrativos) debería haber sido publicada ya por el Instituto Nacional de Estadística (INE), pero su lanzamiento ha sido pospuesto en medio de crecientes tensiones con el Ejecutivo. Aunque lleva meses en desarrollo, esta nueva estadística sigue sin ver la luz pública debido a la presión del Gobierno, especialmente del Ministerio de Economía.
El INE ha trabajado en la ERADA cruzando tres grandes fuentes de datos: las afiliaciones a la Seguridad Social, los contratos y prestaciones del Ministerio de Trabajo, y el padrón. A través de esta combinación, la estadística promete ofrecer una imagen más precisa del mercado laboral en España. Entre los datos más sensibles que incluiría figuran el número real de personas afiliadas y el volumen de trabajadores con contratos fijos discontinuos que no están trabajando actualmente. Este último colectivo no figura oficialmente como parado, aunque no esté en activo, lo que ha permitido al Gobierno mantener una tasa de desempleo más baja.
Pese a que el INE anunció en varias ocasiones una publicación «inminente», la última vez en un encuentro con medios en junio, el Ministerio de Economía habría solicitado aplazar su difusión alegando supuestos problemas metodológicos. También ha propuesto crear equipos conjuntos para «revisar» la estadística, lo que ha sido interpretado internamente como una interferencia indebida.
Esta situación ha generado un fuerte malestar entre los técnicos del INE, que recuerdan que la ley les otorga plena autonomía metodológica. El Reglamento Europeo 223, actualizado en 2024, subraya que los institutos de estadística nacionales deben actuar con total independencia, incluso frente a los gobiernos, y que sus responsables no pueden aceptar instrucciones externas sobre qué publicar o cómo hacerlo.