La onza de oro troy ha registrado en la mañana de este viernes un alza de un 0,4%, hasta firmar un nuevo máximo histórico en los 3.000 dólares, en un contexto marcado por las medidas arancelarias a escala global y las negociaciones para alcanzar una tregua en la guerra de Ucrania. Según los datos del mercado, la onza de oro acumula una revalorización de un 14,3% en lo que va de 2025, marcado por la inestabilidad global.
En 2024, alimentado por los conflictos geopolíticos y los recortes de tipos de interés, el oro cerró con una subida de un 27%, su mejor resultado desde 2010. Los últimos acicates para el oro han sido los anuncios de aranceles entre Estados Unidos y la Unión Europea, con Canadá y México también en liza frente a su país vecino.
El Banco de América (BofA) pronosticó en junio de 2024 que la cotización de la onza de oro troy escalase hasta los 3.000 dólares en un plazo de 12 a 18 meses por la confluencia de varios factores, entre los que sobresalía la demanda del metal precioso por parte de los bancos centrales; de este modo, el oro se ha adelantado a esa previsión y ha conseguido conquistar ese hito en 9 meses.
Por su parte, el economista y fundador de Fortuna SFP, José Manuel Marín Cebrián, ha indicado esta semana que el oro, ante la incertidumbre geopolítica, sigue actuando como valor refugio: «En tiempos de volatilidad, el oro se mantiene como un activo refugio que protege el patrimonio de los inversores de manera efectiva», ha aducido.