SpaceX ha fijado en 135 dólares el precio de las acciones que ofrecerá en su inminente salida a bolsa, una operación histórica que podría situar a Elon Musk al borde de convertirse en el primer billonario de la historia.
La compañía aeroespacial ofrecerá 555,6 millones de títulos, con los que prevé recaudar unos 75.000 millones de dólares, en la que será la mayor oferta pública inicial jamás realizada. La operación implica una valoración de mercado de aproximadamente 1,77 billones de dólares para SpaceX.
El salto al parqué supone un nuevo hito en la trayectoria empresarial de Musk, que ha construido alrededor de SpaceX una de las compañías más decisivas del siglo XXI: cohetes reutilizables, contratos estratégicos con el Gobierno estadounidense, despliegue global de satélites Starlink y ambición declarada de llevar la presencia humana a Marte.
Según los cálculos de Forbes, el precio fijado para las acciones de SpaceX elevaría la fortuna del empresario de origen sudafricano hasta una cifra cercana al billón de dólares. La publicación estima que el patrimonio de Musk podría situarse en torno a los 982.000 millones de dólares, a sólo un paso del umbral simbólico del billón.
Dado que buena parte de su fortuna depende de la cotización de sus participaciones en SpaceX y Tesla, una ligera subida de las acciones de SpaceX tras el inicio de la negociación podría bastar para convertirlo en el primer billonario de la historia.
Musk posee aproximadamente 4.800 millones de acciones de SpaceX, además de 350 millones de opciones sobre acciones con un precio de ejercicio de 8,40 dólares. En conjunto, su participación en la compañía quedaría valorada en unos 688.000 millones de dólares al precio de salida.
A ello se suma su posición en Tesla, donde conserva algo más del 10% de la compañía, valorado en unos 165.000 millones de dólares, además de opciones para adquirir otra participación relevante. Su patrimonio se completa con participaciones en Neuralink, The Boring Company y otros activos procedentes de ventas anteriores de acciones de Tesla.
La OPV de SpaceX superará ampliamente el récord de Saudi Aramco, que en 2019 recaudó 29.400 millones de dólares. Con una valoración de más de 1,77 billones, SpaceX pasará de inmediato a formar parte del grupo de las mayores cotizadas del mundo.
La compañía ha advertido en la documentación registrada ante la SEC que Musk conservará un control extraordinario sobre la empresa. Poseerá aproximadamente el 91,6% de las acciones ordinarias de Clase B y más del 82% del poder de voto total, por lo que SpaceX será considerada una «empresa controlada» bajo las normas de gobierno corporativo de Nasdaq.
SpaceX también ha comunicado que no prevé declarar ni pagar dividendos en efectivo en un futuro próximo. La empresa contempla retener las ganancias futuras para financiar el crecimiento del negocio, una decisión coherente con su estrategia de expansión: más lanzamientos, más satélites, más infraestructura orbital y una apuesta tecnológica que trasciende el negocio aeroespacial tradicional.
El debut bursátil de SpaceX no es sólo una operación financiera. Es la consagración de una compañía que ha desplazado el centro de gravedad de la industria espacial desde las burocracias estatales hacia la innovación privada.
Durante décadas, el espacio fue territorio casi exclusivo de gobiernos, agencias públicas y grandes contratistas dependientes del presupuesto estatal. Musk rompió ese esquema al demostrar que una empresa privada podía abaratar lanzamientos, recuperar cohetes, competir por contratos militares y civiles, y construir una red global de comunicaciones satelitales.
La magnitud de la OPV confirma además el apetito de los inversores por compañías capaces de abrir mercados enteros. SpaceX no cotiza sólo como fabricante de cohetes, sino como infraestructura estratégica: transporte espacial, comunicaciones, defensa, inteligencia artificial, conectividad global y soberanía tecnológica.