«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Crece la crisis en el sector juguetero

La falta de niños lastra al sector juguetero: facturó en 2025 prácticamente lo mismo que hace 13 años

Lineal de juguetes. Europa Press.

A pocas horas de que lleguen los Reyes Magos a los hogares españoles, es buen momento de echar un vistazo a la industria juguetera española. Porque, si en el pasado fue uno de los grandes motores industriales de Levante, ahora las condiciones socio-económicas, y los hábitos de vida han provocado que no todo vaya viento en popa.

Y es que mientras bienes esenciales como la vivienda, la energía o los alimentos han encadenado subidas de precios en el IPC, el mercado del juguete mantiene una estabilidad casi absoluta, un fenómeno que los expertos vinculan a la crisis demográfica que atraviesa el país.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), recogidos por ABC, entre noviembre de 2019 y noviembre de 2024 los precios de los juguetes y artículos de fiesta apenas se han incrementado un 3,5%, frente al 21,8% del IPC general. Esta contención ha permitido que el gasto medio por niño se sitúe en 195 euros anuales, muy por debajo de países como Francia, donde supera los 350 euros, una cifra que la Asociación Española de Fabricantes de Juguetes (AEFJ) califica de “logro” en el actual contexto.

Sin embargo, esta estabilidad de precios tiene un reverso preocupante. La facturación del sector alcanzó en 2024 los 1.546 millones de euros, prácticamente el mismo nivel que hace más de una década, y el número de empresas y empleos continúa reduciéndose. Desde 2022, el sector ha perdido cerca de mil puestos de trabajo directos, hasta situarse en 4.690 empleados, y el número de fábricas ha caído a 237.

La presidenta de la AEFJ, Marta Salmón, explica que las empresas han absorbido el aumento de costes ajustando márgenes y apostando por la innovación, aunque reconoce que “es imposible crecer si no se suben precios y cada vez hay menos niños”. En la última década, la población de 0 a 4 años ha descendido un 25%, y en 2024 los nacimientos marcaron su mínimo histórico.

Ante este escenario, la industria ha buscado nuevas vías de crecimiento en el consumidor adulto. Los llamados “kidults”, aficionados a construcciones, juegos de mesa o coleccionables, ya representan el 30% del negocio y registran crecimientos a doble dígito.

A estas dificultades se suma la presión de las importaciones procedentes de China y el auge del comercio electrónico. Según la Comisión Europea, una parte significativa de los juguetes intervenidos en frontera incumple la normativa de seguridad, un problema que, además de sanitario, supone una pérdida anual del 11% de la facturación por copias ilegales.

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