«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
El sector advierte de un deterioro progresivo de su posición exterior

La cerámica española alerta del avance de China en África y denuncia la falta de apoyo del Gobierno de Sánchez

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

La industria cerámica española, con epicentro en Castellón, afronta un momento de creciente presión internacional por el avance de China en mercados estratégicos y la ausencia de una respuesta clara por parte del Gobierno de Pedro Sánchez. El sector advierte de un deterioro progresivo de su posición exterior, especialmente en África, donde el gigante asiático ha desplegado una potente estrategia industrial.

China ha impulsado la creación de plantas cerámicas en países como Zambia, Ghana, Mozambique, Zimbabue o Etiopía mediante financiación y transferencia tecnológica. Estas instalaciones ya alcanzan los 200 millones de metros cuadrados de producción y podrían llegar a los 250 millones a corto plazo. El impacto directo es la pérdida de competitividad de la cerámica española en mercados donde tradicionalmente tenía presencia.

Los datos comienzan a reflejar esta tendencia. Según el Instituto de Comercio Exterior, las exportaciones españolas de productos cerámicos al continente africano descendieron en 2025 un 1%, pasando de 384 a 376 millones de euros. Aunque la caída es moderada, el sector la interpreta como una señal del cambio de ciclo provocado por la expansión china.

A esta presión exterior se suma un problema estructural que la industria arrastra desde hace años: el elevado coste energético. La producción cerámica depende en gran medida del gas, y episodios como el corte de suministro de Argelia en 2021 dispararon los costes hasta niveles difíciles de asumir. Las medidas aprobadas por el Ejecutivo llegaron tarde y fueron consideradas insuficientes por fabricantes y trabajadores.

La situación no ha mejorado de forma sustancial. Las recientes iniciativas del Gobierno para paliar el impacto de los conflictos en Oriente Medio han sido recibidas con críticas por su escaso alcance. El sector denuncia que las ayudas apenas cubren una parte mínima de los costes adicionales y que no existe una estrategia a medio plazo que garantice la viabilidad de la actividad.

El conflicto de fondo es doble: por un lado, la expansión industrial de China en terceros mercados; por otro, la falta de una política energética e industrial que permita a la cerámica española competir en igualdad de condiciones. Mientras otros países refuerzan sus sectores estratégicos, la industria de Castellón advierte de que continúa sin una hoja de ruta clara para afrontar un escenario cada vez más exigente.

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