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sánchez blinda exteriores con hombres de partido sin experiencia diplomática

Albares renueva la diplomacia española con cargos afines al PSOE y defensores de la amnistía

El ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares. Europa Press.

El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, ha renovado este mes la cúpula de la diplomacia española. Con una serie de nombramientos sucedidos, en los que ha llamado la atención de la colocación de antiguos compañeros de Gabinete, hombres de partido y demás políticos afines, el titular de Exteriores ha remodelado la diplomacia basándose en el clásico parámetro de los socialistas: la amistad.

El pasado 5 de diciembre comenzaron los movimientos. Entonces la secretaria de Estado de Cooperación, Pilar Cancela, fue sustituida por Eva Granados, exportavoz del PSOE en el Senado. Abierta la veda, esta semana el Consejo de Ministros ha aprobado la remodelación total de la diplomacia, que incluye relevos en tres secretarías de Estado. Unas posiciones que están reservadas, de nuevo, para amigos del partido.

Los perfiles salientes, sin embargo, no se van de vacío. La secretaria de Estado de Asuntos Exteriores y Globales, el secretario de Estado para la Unión Europea y el secretario de Estado para Iberoamérica y el Caribe serán nombrados, respectivamente, embajadores de España en Washington, Berlín y Lisboa. Y sus puestos anteriores en el Ejecutivo de Pedro Sánchez serán ocupados por socialistas afines.

Ángeles Moreno, exsecretaria de Estado de Asuntos Exteriores, ha trabajado en las embajadas de España en Rusia, Panamá, Sierra Leona, México y Reino Unido, y con este movimiento se convertirá en la primera mujer al frente de la embajada en Washington. Este perfil aparentemente técnico, lastrado por su defensa a ultranza de la «constitucionalidad de la amnistía» en la Unión Europea, se verá sustituido por la trayectoria de Diego Martínez Belío, cuyo mérito principal es la jefatura de Gabinete de Albares durante la anterior legislatura.

Parecido es el caso de Pascual Navarro, ahora exsecretario de Estado para la Unión Europea. Diplomático con larga trayectoria entre Damasco, Copenhague y Brasilia, abandona ahora el Gobierno para capitanear la delegación de España en Berlín. Lo que más ha llamado la atención de su secretaría de Estado vacante es el trasfondo de su sucesor: Fernando Sampedro ha trabajado durante meses en el Gabinete de la popular Ursula Von der Leyen. Ahora será Sampedro, amigo de la presidenta de la Comisión, quien deba defender la amnistía en Bruselas.

La Secretaría de Estado para Iberoamérica y el Caribe, que ocupaba Juan Fernández Trigo, pasará a estar liderada por Susana Sumelzo. El diplomático desplazado a Marruecos, Vietnam, Nueva York y Cuba ahora capitaneará la Embajada en Lisboa. Y será sustituido por Sumelzo, histórica socialista de Aragón y sin ningún tipo de experiencia diplomática. Su perfil pretendidamente sanchista ha llevado a Albares a colocarla al frene de la Secretaría de Estado.

Parecidos son los casos de Miquel Iceta, Héctor Gómez y Ximo Puig. Mientras que el exministro de Cultura se marchará a París como embajador de España ante la UNESCO —en sustitución del exministro Rodríguez Uribes, que ha sido elegido para el Consejo Superior de Deportes—, el socialista canario y exministro de Industria trabajará como Alto Representante de España ante las Naciones Unidas en Nueva York. Y parecido se antoja el futuro de Puig, que ocupará la representación española ante la OCDE.

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