Los cambios de discurso de Pedro Sánchez se han convertido en una constante de su etapa al frente del Ejecutivo. Ocurrió con la corrupción, con el separatismo y ahora con la guerra en Gaza. El presidente ha variado su posición en repetidas ocasiones mientras se acumulaban en paralelo escándalos judiciales que afectan a su entorno más cercano.
Cada anuncio unilateral sobre la respuesta de Israel a Hamás ha coincidido con un golpe judicial o un nuevo caso de corrupción. En noviembre de 2023, cuando cuestionó públicamente las acciones militares de Israel asegurando que tenía “francas dudas de que Israel esté cumpliendo con el derecho internacional”, el PSOE acababa de registrar en el Congreso la polémica Ley de Amnistía.
En mayo de 2024, el reconocimiento unilateral del Estado palestino se solapaba con la imputación de Begoña Gómez por presunta malversación y con la campaña electoral europea. Apenas un mes después, el Gobierno se sumaba al procedimiento contra Israel en la Corte Penal Internacional, justo dos días después de que la mujer del presidente fuese citada de nuevo como imputada.
En noviembre de 2024, el Ejecutivo decidió bloquear la escala en puertos españoles de buques estadounidenses con armas destinadas a Israel. Aquella decisión coincidió con la imputación del hermano de Pedro Sánchez y del líder socialista en Extremadura.
El patrón volvió a repetirse en abril de 2025, cuando se conoció que Javier Hidalgo, hijo del fundador de Globalia, contactó con Begoña Gómez para mediar en el rescate de Air Europa. El Ejecutivo respondió anunciando la cancelación de un contrato de munición con una empresa israelí. Dos meses más tarde, otro contrato armamentístico con una compañía hebrea fue revocado el mismo día en que declaraba Leire Díez, dirigente socialista vinculada al caso Koldo.
Tras meses de evitar hablar de “genocidio”, Sánchez adoptó ese término para referirse a Gaza cuatro días después de que Santos Cerdán, exnúmero dos del PSOE, ingresara en prisión preventiva. Poco después, tras el registro de la sede de Ferraz por parte de la UCO, el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, reclamaba en Bruselas la suspensión del Acuerdo de Asociación con Israel.
El inicio del nuevo curso político no cambió la estrategia. Cuando Sánchez anunció un embargo de bienes israelíes y la prohibición de entrada a puertos de buques con bandera hebrea, se producía otra declaración judicial de Begoña Gómez en calidad de imputada. Y este mismo fin de semana, mientras el presidente alentaba las protestas que intentaron boicotear la última etapa de la Vuelta Ciclista a España, algunos medios publicaban que su hermano habría llegado a alojarse en el Palacio de la Moncloa.
El último episodio llegó este martes: el Tribunal Superior de Justicia de Madrid pidió investigar el papel de Sánchez en el rescate de Air Europa. Ese mismo día, el Gobierno exigía vetar a Israel en competiciones deportivas y en Eurovisión. RTVE ya ha confirmado que España no participará en el certamen si Israel sigue presente.