Casi el 70% de los españoles apoya mantener la energía nuclear en el país. Son los resultados de una encuesta elaborada por beBartlet y Cluster 17, que revela un amplio respaldo ciudadano a prolongar la vida útil de las centrales atómicas como garantía de estabilidad y seguridad energética. Este estudio, basado en 2.778 entrevistas realizadas entre el 21 y el 24 de julio, coincide en el tiempo con el rechazo del Congreso al decreto «antiapagones» del Gobierno y con la revisión de las eléctricas —Iberdrola, Endesa y Naturgy— sobre el cierre previsto para 2027 de la planta de Almaraz (Cáceres), cuya clausura podría retrasarse al menos hasta 2030.
El sondeo refleja un apoyo transversal en todo el territorio, aunque es especialmente sólido en aquellas comunidades donde existen centrales operativas. Castilla-La Mancha lidera la lista con un 80% de respaldo, seguida de Asturias (77%), Extremadura (73%) y la Comunidad de Madrid (72%). En el caso extremeño, donde el debate sobre Almaraz ha generado un consenso político y social poco habitual, los votantes del PSOE aparecen divididos: un 44% defiende mantener la energía nuclear y un 47% se opone. En cambio, el 92% de los simpatizantes de VOX la respaldan sin matices.
La tendencia se repite en otras regiones con instalaciones activas. En la Comunidad Valenciana, el 71% de la población se muestra favorable a conservar la energía nuclear dentro del mix eléctrico. Entre los votantes socialistas el apoyo llega al 61%, mientras que entre los de PP y VOX supera el 95%. En el entorno de Compromís, en cambio, dos tercios (64%) se muestran contrarios. En Cataluña, donde se ubican las centrales de Ascó y Vandellòs, el respaldo también es mayoritario: el 66% de los catalanes son partidarios, con un 57% de apoyo entre los votantes del PSC y un 56% entre los de ERC.
En el conjunto del país, la percepción sobre el papel de la energía nuclear va más allá de la ideología. El 68% de los encuestados la considera clave para evitar apagones y reforzar la estabilidad del sistema eléctrico. De hecho, más de la mitad de los votantes del PSOE (51%) y de ERC (56%) comparten esa visión, frente al abrumador 95% del electorado de VOX. Incluso en territorios sin centrales, como Andalucía, Baleares o Navarra, el respaldo supera el 70%.
Preguntados por las razones para extender la vida útil de las plantas, el 59% de los ciudadanos menciona la soberanía energética y la seguridad del suministro como el argumento principal. Un 39% alude a la resiliencia del sistema y la estabilidad del mix energético, un 32% confía en que pueda abaratar los precios y un 26% ve en ella una vía para reducir emisiones contaminantes. Entre los votantes de Vox, el 84% prioriza la independencia energética, seguidos por el 77% de los del PP, el 47% de los del PSOE y el 34% de los de Sumar.
El debate sobre el futuro de la energía nuclear se ha reactivado justo cuando las principales compañías del sector ultiman su petición formal al Gobierno para alargar la actividad de Almaraz. El Ejecutivo, por su parte, condiciona cualquier prórroga a que no encarezca la factura de los consumidores y a que existan garantías de suministro, mientras las empresas reclaman una reducción de la carga fiscal. Todo ello en un contexto en el que la opinión pública parece inclinarse, de forma cada vez más evidente, por mantener encendido el átomo como pieza estratégica del sistema energético español.