«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
un problema más para las fuerzas de seguridad

Ceuta, bajo asedio aéreo: traficantes marroquíes enseñan a subsaharianos a pilotar parapentes para entrar de forma ilegal en España

Inmigrantes ilegales a su salida del CETI de Ceuta. Europa Press

Ceuta vive una avalancha de inmigración ilegal sin precedentes. Según fuentes de la Guardia Civil consultadas por LA GACETA, la ciudad autónoma ha registrado ya más de 2.000 entradas ilegales en lo que va de 2026, un volumen cuatro veces superior al del mismo periodo del año anterior y sin perspectivas de que la tendencia se invierta.

A los asaltos masivos a las vallas y las entradas a nado se suma ahora una nueva vía que los traficantes exploran con creciente interés: la ruta aérea mediante parapentes. Fuentes policiales confirman que traficantes marroquíes están instruyendo a inmigrantes subsaharianos en el control de estos aparatos para sobrevolar las vallas fronterizas y acceder directamente a territorio español.

Imágenes exclusivas a las que ha tenido acceso LA GACETA muestran estos entrenamientos en los que marroquíes enseñan a subsaharianos a manejar parapentes con el objetivo explícito de utilizarlos como medio de entrada ilegal. Estas imágenes se difunden en al menos dos grupos de mensajería con más de 20.000 seguidores, donde el interés por esta modalidad es notable y crece día a día.

La Guardia Civil ya ha detectado un caso concreto en Ceuta durante este año. Los agentes localizaron un parapente abandonado en la zona fronteriza más próxima al barrio de El Príncipe, en un punto especialmente sensible. Fuentes consultadas por este medio admiten que este método ya había sido detectado previamente en Melilla y que, en total, se han registrado al menos cuatro casos en las ciudades autónomas.

De momento, las autoridades lo consideran un fenómeno aislado, pero reconocen el riesgo de escalada. «Ya no se trata sólo de un problema marítimo o terrestre; ahora se introduce un componente aéreo que puede complicar aún más el control de la frontera«, señalan los agentes. El temor es que, ante la falta de recursos logísticos y humanos en la Guardia Civil —una carencia denunciada reiteradamente—, los traficantes sigan innovando y multipliquen este tipo de intentos.

La presión en la valla ceutí se concentra especialmente en los tramos más deteriorados y con menor vigilancia, donde marroquíes y subsaharianos protagonizan entradas constantes. El perfil de los internados en el CETI sigue mostrando el claro predominio de marroquíes y sudaneses, tal como ya reflejaba el balance del primer trimestre.

Este nuevo método no sólo pone de manifiesto la capacidad de adaptación de las redes de tráfico de personas que operan desde Marruecos, sino que añade un desafío técnico y operativo de primer orden a las fuerzas de seguridad. Mientras las entradas se multiplican por cuatro y los traficantes exploran el cielo, la falta de refuerzos y de mantenimiento adecuado del perímetro fronterizo sigue siendo la gran asignatura pendiente.

La situación en Ceuta no da tregua. Y todo indica que, lejos de mejorar, se complica con cada nueva innovación de las mafias de la inmigración ilegal.

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