Agentes de la Policía Nacional desplazados desde Madrid llevaron a cabo este martes un amplio operativo en varias pedanías del municipio de Cartagena, dentro de una investigación coordinada por la Audiencia Nacional relacionada con posibles procesos de radicalización de corte islamista en la zona.
El dispositivo se desarrolló de forma simultánea en La Palma y La Aparecida y, según fuentes conocedoras del caso, se ha saldado por ahora con al menos dos personas detenidas, sin que se descarte que pueda haber más arrestos conforme avance la instrucción.
Uno de los arrestados es un joven de alrededor de 20 años, de origen magrebí, que cursaba estudios vinculados al ámbito informático. Vivía desde hace años con sus padres en una vivienda situada en la calle Los Robles, en La Palma, donde se produjo uno de los registros más visibles de la operación, según ha avanzado La Verdad.
El despliegue comenzó a primera hora de la mañana y se prolongó durante varias horas, provocando una notable expectación entre los residentes. Varias calles fueron cortadas al tráfico y se desplegaron furgonetas policiales junto a una veintena de agentes equipados con chalecos antibalas y el rostro cubierto.
Vecinos relataron escenas de gran tensión. Uno de ellos explicó que pensó en un primer momento que se trataba de un incidente menor: «Escuché golpes y creí que le habían dado a mi coche. Luego vi llegar a muchos policías y me ordenaron que entrara en casa y no saliera». Según su testimonio, nadie podía transitar por la vía durante la intervención y a quienes se encontraban fuera se les indicó que regresaran inmediatamente a sus domicilios.
El registro del inmueble comenzó poco después de las nueve de la mañana. Desde el exterior, los residentes escuchaban ruidos compatibles con el movimiento de muebles y objetos. Más tarde, los agentes abandonaron la vivienda portando varias cajas, bolsas y un ordenador portátil, material que fue requisado como parte de la investigación.
Otra vecina reconocía su sorpresa al ver al joven esposado: «Es una calle muy tranquila, aquí nunca pasa nada. Todavía me cuesta creerlo». Aseguró además que la familia no había generado problemas ni conflictos conocidos en el barrio y que todo el operativo se desarrolló bajo una estricta confidencialidad, sin que se ofrecieran explicaciones a los residentes.
Quienes conocían al detenido coincidían en que su perfil no encajaba con una imagen problemática. «No lo trataba mucho, pero siempre lo veía con su ordenador, bastante reservado», comentaba un vecino. Una antigua compañera del instituto recordaba que estudiaba informática y que apenas se le conocían amistades cercanas ni comportamientos extraños.
Paralelamente, durante la misma mañana se realizaron actuaciones similares en la pedanía de La Aparecida, en una operación coordinada en distintos puntos del término municipal cartagenero, lo que refuerza la idea de una investigación de mayor alcance.
Por el momento, las autoridades no han facilitado detalles concretos sobre los hechos que se imputan a los arrestados. Fuentes próximas al caso se limitan a señalar que la causa está relacionada con presuntos procesos de radicalización y que las diligencias continúan abiertas bajo la supervisión de la Audiencia Nacional.